Estas visitas ocurren más desde esa noche, aunque...
¿Todo lo raro tiene que pasar un día antes de irme?
Puedo verlo desde aquí, sentirlo acechando en las sombras cercanas.
Los últimos días, estuve pensando: Que nadie está seguro de vivir tan lejos de la sociedad.
Pero eso es justo lo que buscaba, y ahora que lo tengo, espero envejecer en este lugar.
Mi vista se posó en el árbol que destaca entre el resto. Sorbí más café.
Es cierto que algo me resuena en el pecho y me hace querer correr bosque adentro (meta que será cumplida en unas horas) el clima estos días ya es perfecto para salir y acampar allá afuera, lejos de la protección del cercado. Por lo que se, esta casa viene con un par de hectáreas que le rodean, no sé dónde se encuentre el límite que marca el resto de la extensión frondosa, al parecer se distingue por la cerca de piedra gris, que fue montada por el dueño anterior.
Del cual no se mucho. Solo que dedicó su vida a la protección de la tierra que lo rodea y lo que contenga, fuera del límite hay animales peligrosos, salvajes que desconfían de aquel que toque su territorio y que es un acumulador compulsivo de cosas viejas.
La primera noche que pasé aquí, pude escuchar el aullido sonoro de los lobos, igual que ayer.
Mis oídos no daban crédito a lo que escuche. Fue extrañamente satisfactorio.
No es normal que ahora que estoy sola, esa cosa venga más seguido, y lo que es aún extraño es la necesidad que crece de verlo de nuevo o sentirlo al menos.
¡Es una sombra! ¡¿qué tiene de atractiva una sombra?!
Y es jodido por esa enorme capucha que le cubre el rostro. No le veo más allá de esos siniestros ojos rojos.
¿Qué es?
Despabilo los hilos de pensamiento. Tengo que empacar. Dejo la taza y troto a mi habitación.
Mañana salgo a primera hora del día, en cuanto los primeros rayos de sol toquen las copas altas de los árboles.
La mochila es pequeña, pero al mismo tiempo tiene dentro todo lo necesario para tres días de campamento, incluso me atrevo a escribir una nota para Sariel, si los días no me fallan, se cumplirán los 15 días, solo en caso de que llegue primero, no quiero que el chico se asuste y piense que he muerto.
Mi letra pone en tinta negra: "Acomoda la despensa dentro de las cajas o hieleras, la carne súbela en la cesta que cuelga sobre tu cabeza".
Detrás de ella pongo una pequeña indicación solo por si aún no estoy, no quiero que se preocupe, le digo que si no me encuentra regrese pasados dos días.
Lo que suena a un tiempo razonable para regresar. No creo que me lleve más tiempo. Estoy contando escenarios con finales no precisamente felices o con mi cuerpo intacto.
◊ ☼ ◊
Puesta con los pantalones de deporte y una chamarra térmica, me siento lista para lo que venga, el hecho de que me guste esta idea en especial, hace que mi pecho zumbe de emoción anticipada.
Igual siento un debate interno en cuanto que tan fiable es ir sola. Pero quito el pensamiento en cuanto llega.
Camino en dirección al bosque, con la mochila colgando de mis hombros y una botella de agua en mano.
El sol apenas toca el suelo y mi sombra es proyectada, por un segundo pareció distorsionarse y luego volver a forma habitual. Creí que quisa esa sombra no era mía.
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El Secreto Del Bosque
FantasyEn el norte, adentrado en un bosque, vive él. Y su compañero de casa es quien menos esperas. Ella se muda con la intención de olvidar, prometiendo hacer camping tres días cada mes. Hasta que, en un intento desesperado por escapar de los lobos ham...
