v e i n t i o c h o.

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―Dios, chicos, son bastante asquerosamente lindos ―bromea Seulgi cuando entra en la cocina y tira algún envoltorio arrugado en la basura―. Sehun acaba de pedirme que te diga lo hermoso que estás hoy.

No puedo evitar sonreír.

Somos bastante asquerosos.

E increíblemente felices.

Echo una mirada por la ventana de la cocina y veo a Sehun, Jisung y Chanyeol, de pie en un pequeño círculo con cervezas en las manos. Sehun tiene una gran sonrisa en su rostro mientras habla, echando la cabeza hacia atrás ocasionalmente y riendo.

Es feliz.

Soy feliz.

Eso es todo lo que importa.

Trato de no pensar sobre lo que pudiese haber sido, sobre ir a prisión, porque ahora ya pasó. Resulta que fue el testimonio de Leslie el que me salvó de ir a prisión. El juez tuvo misericordia de mí.

Fui condenado por homicidio, me sentenciaron a diez años de libertad condicional y obligado a efectuar quinientas horas de servicio a la comunidad. Mi caso recibió una cobertura de la prensa de todo el país y muchos cuestionaron la ética del juez, Junmyeon aseguró que, de todos modos, iba a retirarse pronto. Al juez no podía importarle menos lo que la gente pensase sobre su ética.

Mi condena fue hace diez meses.

La tomé y con agradecimiento, aunque eso significase perder mi trabajo como profesor. Estar desempleado da miedo, pero la cárcel da más miedo aún. Aunque sé que todo estará bien, de un modo u otro. Pensé en vender la casa, no queriendo vivir enfrente de la señora Jenson, pero vendió su casa, demasiado barata, ya que la mayoría de la gente no quiere comprar una casa donde ocurrió un asesinato. Así que Sehun y yo decidimos quedarnos por ahora. Conmigo sin trabajo y él expandiendo su negocio, no es el momento correcto.

Seulgi y yo acabamos en la cocina y sacamos los últimos dos platos. Era solo una barbacoa con la gente que más queremos. Mientras pongo el cuenco de ensalada de patata en la mesa, Sehun se coloca detrás de mí y me rodea la cintura con un brazo, presionando la boca en mi cuello y susurrando:

―Te necesito.

Girando la cabeza, le doy un beso y contesto en un susurro: ―Encuéntrame en la casa en cinco minutos después de acabar de comer. ―Gruñe y me aprieta la cadera antes de sentarse rápidamente para esconder su erección. Me inclino y beso su hombro. ―No te preocupes ―murmuro―. Me ocuparé de ti.

La comida es fantástica y todos parecen sentir lo mismo. Ningún niño Lee se quejó, así que a mi modo de ver es un éxito. Está siendo un día relajado y perfecto. Creo que todos necesitábamos esto. Sehun y yo no somos los únicos que hemos tenido problemas últimamente. Youngsoo y Sunmi ahora están viendo un consejero, y todos estamos haciendo lo que podemos para apoyarlas, haciendo lo que podemos para ayudarlas a sanar. Tienen un largo camino por recorrer, pero Youngsoo ya parece un poco... más ligera. Creo que finalmente hacer que se supiese el secreto que acarreaba desde hace tanto ha ayudado. Este año Haechan empezará educación especial de preescolar y una vez que Jisung y Seulgi puedan conseguir un seguro, con un poco de suerte, le podrán conseguir más terapia. Chanyeol aún sigue rechazando a mi hermano. Pobre chico. A Kyungsoo le encantan los retos y Chanyeol está haciendo un gran trabajo en ello. Pero cuando no sabía que lo estaba mirando, he visto el modo en que lo mira. Creo que quizás está un poco más interesado de lo que finge.

Después de comer, todo el mundo ayuda a limpiar, excepto Kyungsoo y un interesante partido de voleibol que se está jugando en el patio de atrás. Sehun y yo declinamos participar, queriendo jugar un pequeño juego por nuestra cuenta en privado. Estoy tomando los últimos platos de papel sucios de la mesa cuando se inclina hacia mí y refunfuña:

―Tienes dos minutos para meter ese sexy culo tuyo.

―Sí, señor ―digo, con una sonrisa. ―Tengo que ir por algo. Estaré allí.

Se va hacia el garaje y corro dentro, esperando tener tiempo suficiente para comprobarme en el espejo. Tiro los platos a la basura y corro al baño, me paso la mano por el cabello. He echado de menos sentirme atolondrado por alguien, sentirme tan... vivo. Hubo un tiempo en el que pensé que nunca volvería a experimentar esto.

Después de un par de intentos, estaba perfeccionando mi pose sexy para cuando entrase cuando escucho un golpe fuerte. Es tan alto que me asusta. ¿Qué demonios fue eso?

Salgo con paso enérgico del baño y cuando alcanzo el porche de atrás veo que el patio trasero está vacío. ¿Dónde fue todo el mundo? Mi corazón empieza a martillear cuando escucho a alguien gritando, pero no puedo entender quién es o qué están diciendo. Pero quienes sean o lo que estén diciendo, suenan angustiados. Corro por las escaleras, la puerta mosquitera cerrándose de golpe detrás de mí y rodeo la esquina de mi casa, quedándome sin palabras. Sehun está a unos cinco metros, de espaldas a mí y está de pie justo enfrente de la señora Jenson.

La señora Jenson está aquí,

Y está sosteniendo una pistola apuntando a Sehun.

Tengo el corazón en la garganta y el miedo me ahoga. Por favor, no le dispares es todo lo que puedo pensar. Por favor Dios, por favor no dejes que le haga daño.

―Hoy habríamos cumplido cuarenta y un años de casados ―dice a través de los dientes apretados. Entonces dirigela mirada hacia mí―. ¡Tú! ―chilla mientras me apunta con el arma.

Inmediatamente, Sehun se mueve para ponerse frente a mí mientras la señora Jenson me mira, los ojos abiertos de rabia, su débil brazo temblando por el peso del arma.

―No, Sehun ―jadeo. Pero me ignora y extiende las manos hacia atrás, acercándome a él, mi frente en su espalda.

―Arruinaste mi vida ―solloza, levanta su mano libre cerrada en un puño y mordiéndolo, en lo que parece un intento de contener sus emociones.

―Por favor, baja el arma ―pide Sehun, para calmarla.

―Mi marido está muerto ―continua la señora Jenson, con voz ronca―. No voy a poder volver a mostrar mi rostro en esta ciudad por las mentiras que difundiste sobre él.

―Señora Jenson ―suplica Sehun con calma, levantando las manos en el aire mientras camina hacia ella.

Sujeto la parte de atrás de su camisa y lo atraigo hacia mí.

―No ―suplico.

Él gira la cabeza lentamente, manteniendo la mirada fija en la señora loca apuntándonos con un arma y asegura:

―Está bien, nene. No voy a dejar que nada te pase.

Quiero gritarle. No estoy preocupado por mí, estoy preocupado por ti. Pero antes de que pueda responder, Chanyeol rodea el frente de la casa, moviéndose lentamente, así no alerta a la señora Jenson de que se le está acercando sigilosamente.

Sehun deja de acercarse a ella y en cambio trata de distraerla hasta que Chanyeol se le acerque. En la distancia, suenan las sirenas de policía, pero aún están bastante lejos. Ella fácilmente puede soltar una ronda de disparos en pocos segundos.

―¿Por qué no bajas el arma y hablamos de esto? ―propone Sehun.

―Apártate ―ordena la señora Jenson, sacudiendo el arma para explicar lo que quiere―. Esto se trata de él.

―Eso no va a pasar ―contesta Sehun, con voz clara y severa. Ni siquiera parece nervioso. ¿Cómo es posible?

Chanyeol está justamente detrás de la señora Jenson y asiente hacia Sehun haciéndole saber que va a agarrarla. Chanyeol está a su lado izquierdo cuando Sehun mueve la cabeza hacia la derecha como si viese algo, ella reacciona girándose de tal modo que le da a Chanyeol la oportunidad de sujetarla y a Sehun de correr para ayudar.

Todo pasa muy rápido. Cuando Chanyeol choca con ella, es un borrón de gruñidos, tatuajes y una mujer mayor quejándose de dolor. Sehun se acerca a ayudar y en un periodo de pocos segundos, solo antes de que Sehun la alcance, la mirada sin vida de ella se encuentra con la mía, un tipo de calma la inunda pese al hecho de que está siendo empujada al suelo. Su mirada me sacude hasta la médula. Habla a gritos.

Ella no tiene nada que perder y yo... puedo perderlo todo.

Entonces suenan dos disparos.

taking sehun  |  sebaek.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora