Capítulo 14

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Holaaaa, dios por fin pude publicar algo se me hizo eternooo. El 15 fue mi cumple y entre los festejos y todo eso se me hizo imposible escribir. Igualmente aca les tengo otro capitulo y voy a estar escribiendo otro para publicarles lo antes posible porque sigo con los festejos ):

Bueno, les dejé adjunta una canción, les pido que la pongan en el momento en el que están en la playa y empiezan a hablar, igualmente se los voy a dejar marcado en que momento exacto.

Espero que les guste el capítulo, espero leer sus comentarios y opiniones. Las amooo.

Juli.


Cuándo llegamos a Montecarlo me di cuenta que lo que me imaginé no era ni la mitad de hermoso, que lo que era realmente.
Nos adentramos a una ciudad completamente maravillosa.
Estaba rodeado de estructuras arquitectónicas antiguas que reflejaban lujo y elegancia. La mayoría era de colores claros, casi todos blancos con dos pisos. A lo lejos pude divisar varios mini edificios juntos de tonalidades anaranjadas y, fuentes de agua por doquier repartido a lo largo de la ciudad. A un costado se mantenía el hermoso mar de un azul que parecía salido de playa paradisiaca.

—Dios mío—murmuré por lo bajo, mi pelo que se volaba por el viento cálido del ambiente.

—Lo se—escuché la voz de Nicholas.

Siguió conduciendo ahora por unos caminos a lo largo de la ciudad que nos permitían ver autos de lujo, grandes hoteles así como también pequeñas ferias donde se vendían todo tipo de cosas.

Pasaron unos cuantos minutos más hasta que paramos frente a un hotel altísimo de color blanco con grandes ventanales que subían por la longitud de este. Palmeras rodeaban el lugar y si no me equivocaba del lado trasero tendría vista al mar.

Nick bajó del auto dejándolo encendido dando la vuelta para quedar de mi lado y abrirme la puerta.

—¿Vamos?—en su rostro se dibujaba una pequeña sonrisa de lado y los cortos mechones de su cabello se movían levemente por la suave brisa de verano.

Sonreí y alcé una ceja bajando la vista a su mano para luego volver a subirla a su rostro.

—No gracias—respondí ignorando su mano y bajando—No necesito que me ayudes a bajar, puedo sola, pero te agradezco de todos modos tu caballerosidad—milagrosamente pude reprimir la risa que bullía en mi interior.

No es que no quisiera aceptarlo pero solamente quería molestar y sabría que eso lo haría. Aunque estaba agradecida por el gesto, porque los modales y caballerosidad me parecían un gesto hermoso.

—Nadie te esta cuestionando que puedas bajar sola del auto, créeme que ya todo el país debe saber que tú puedes hacer todo sola, no hace falta que lo repitas cada vez que te ofrezca mi ayuda en algo.

Vi como ponía los ojos en blanco y cerraba la puerta

—Oh lamento muchísimo ofender tu virilidad—bromeé apoyando una mano en mi pecho como si estuviera dolida.

Él negó abriendo la boca para contestar cuándo un hombre de al rededor unos 40 años con el pelo oscuro y la piel igualmente oscura apareció frente a nosotros. Utilizaba el uniforme con el mismo nombre que reposaba en el frente del hotel así que deduje muy obviamente que trabajaba aquí.

—Bonjour—dijo el hombre observándonos a ambos—je m'appelle Jérémie, avez-vous besoin que je gare votre voiture dans le garage?

¿Eh?

No entendí nada la verdad.

Casi empiezo a balbucear cuándo fui interrumpida.

—Oui s'il vous plait. Nous allons rester à l'hôtel—contestó Nicholas con un tono fluido impecable.

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