Mientras dormías

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Mientras dormías,
besaba los pliegues de tu rostro,
tocaba tus manos,
observaba tu boca.

Me pregunté qué soñabas,
qué significado tendría esa mueca...
Las olas de tu pelo
se enredaban en mis dedos,
el sonido del mar,
tu respiración,
piel canela,
esa arena terapéutica para mí.

Me quedé en tus orillas,
esperando,
mojándome,
mientras te veía venir.

Amor cristalino, azul y seguro,
te llamé suerte y destino.
¡Ay! Las gaviotas,
de lejos sorprendidas,
deseaban en próximas vidas
algo parecido a ti.


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