°Hunt you down eat you alive
Just like animals °
Después de 6 meses del funeral de Talia Hale, Scott McCall trata de honrar la promesa que le hizo a su mate y cuidar de su manada aun con el gran vacío que siente en su interior y como sus f...
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TALIA MALDECÍA A STILES Stilinski en todos los idiomas que su cerebro podía imaginar, a él y a ese maldito Jeep de porquería que estaba averiado. El sudor se adhería a su piel bronceada como una capa caliente y molesta, el cabello le picaba, sentía que los pies le estaban quemando y su cara se sentía ardiendo. Una cosa que haría cuando volvieran a Beacon Hills era aprender algún hechizo para arreglar autos porque con Stiles siendo tan descuidado con su Jeep como lo era tendría que aprender varios. Los tres sudaban profundamente por haber tenido que correr a la gasolinera mas cercana bajo el caluroso y ardiente sol, Talia no podría vivir en un lugar tan soleado todos los días de su vida.
Scott logró romper las cadenas que bloqueaban la bomba de gasolina mientras Talia fue a buscar algún baño en el que limpiarse el sudor que se le pegaba al vestido, dejando a los dos chicos solos. Scott, que acababa de empezar a llenar el tanque portátil que trajeron de gasolina, ambos en un incomodo silencio antes de que Stiles finalmente suspiró y decidió romper el hielo después de pensarlo, haciendo una confesión, queriendo hablar de lo que había pasado esa noche. Lo había hablado con sus papá, sin embargo aun no lo habló con su mejor amigo.
— Había un broche— él dijo recordando la cara de Donovan, Scott lo vio con atención—. Había un pequeño broche de metal unido al andamio. Trataba de de empujarme hacia abajo.
— Trataba de matarte— su amigo asintió entendiendo.
— Si... y luego jale el broche y todos estos soportes de metal cayeron. Y uno de ellos... lo atravesó.
Vio hacia abajo, pensando en como los segundos siguientes a eso, Talia apareció y le desgarró la garganta a Donovan en su lecho de muerte, asegurándole a Stiles que el asesino era ella y no él, que ella tenia la culpa y no él cuando ambos sabían que estaba mintiendo. Scott también bajo la mirada antes verlo, dándose realmente cuenta de como todos habían sido manipulados por Theo como marionetas en hilos.
— ¿Por que pensaste que no podáis decirme?
— Era solo la forma en la que me miradas esa noche sabes?— recordó la lluvia torrencial de esa noche, el sonido de esta cayendo contra el asfalto—. Estabas ahí parado con esa llave en tu mano y me mirabas como si la hubiera golpeado contra tu cabeza. Como si hubiera roto tu regla sagrada, y ya no... ya no hay vuelta atrás.
Scott miró a Stiles con una expresión seria pero amable por un largo momento antes de que finalmente respondió;
— Conozco la diferencia.
— ¿Que?
— Sé que es la defensa propia.
La atención de ambos sin embargo se desvió hacia los gruñidos de frustración a solo unos metros de ellos, Talia estaba tratando de abrir las puertas de la tienda de la gasolinera. La chica dio un gruñido antes de elevar sus manos envueltas en magia purpura, rompiendo el vidrio de la puerta, pulverizándolo. Jadeó y entró inmediatamente a donde tenían las bebidas congeladas, la chica entrando sin ninguna vergüenza comenzando a abrir botellas de agua y a robar.