20. Las 4 estaciones en un momento

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No estaba seguro si lo que pasaba a mí al rededor era real

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No estaba seguro si lo que pasaba a mí al rededor era real.

Las luces destellantes, la música tranquila con un toque de intensidad cada tanto, la brisa suave, como si fuese un soplido.

Se sentía como las tardes de otoño, frescas, suaves, tranquilas y bonitas. Aunque también podía sentir como el verano se colaba, cambiando la frescura por calor, lo suave y tranquilo por lo intenso, pero dejando lo bonito.

Tal vez todo aquello estaba ocurriendo en mi cabeza, en todo mi sistema, de hecho. Y estoy casi seguro de que todo se debe a la manera en la que Diego mueve sus labios sobre los míos.

Podía sentir la frescura del otoño cuando una de sus manos acariciaba mi mejilla con delicadeza y la otra me revolvía los cabellos.

Cuando la mano que acariciaba mi mejilla descendió hasta mi cintura, comencé a sentir el calor sofocante de la primavera.

Finalmente, todo se fue a la mierda al momento en que hizo que subiera mi pierna por sobre las suyas y enterró sus dedos en mi muslo.

Tenía el estómago revuelto y sentía que pronto empezaría a temblar, sino es que ya lo estaba haciendo.

—¿Me estoy pasando? — preguntó entre risas pequeñas.

—Para nada — negué e hice que volviera a besarme.

Estábamos sentados sobre su cama, con las espaldas recargadas en el respaldo de esta.

Se supone habíamos venido a ensayar aquí porque el grupo ocuparía el salón principal para la coreografía de los estatales, aún no habíamos pasado la eliminatoria, pero de igual forma había que prepararse.

Llegamos hace casi 1 hora y no habíamos ensayado nada.

Primero me dijo que deberíamos comer algo y como Claudia saldría subimos a su habitación para comer ahí. Ni siquiera recuerdo en qué momento las charolas desaparecieron y terminamos besándonos sobre su cama. Aunque no pensaba quejarme.

O tal vez sí, un poquito.

—¿Qué pasa? — masculla, aún sobre mis labios.

—Nada — susurro, pero me alejo.

Se aparta un poco, sólo para mirarme con una pequeña sonrisa en los labios.

Tiene el cabello revuelto, las mejillas sonrojadas, sus labios están rojos e hinchados, y juro que sus ojos más oscuros. Demasiado guapo.

—¿Qué es lo que quieres decirme? — cuestiona.

Lo miro con el entrecejo fruncido y los labios entreabiertos.

¿Cómo sabe que quería decirle algo?

Ni siquiera yo sé qué es lo que quiero decirle, pero me gusta hablar con él así que supongo que nada en específico. Sólo quiero escuchar su voz.

Dance With MeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora