~Capitulo 3~

13.5K 748 56
                                        

No sé lo que me pasaba con Derek, era muy extraño.

Tocó la sirena, salí de mis pensamientos y me dirigí a mi segunda clase del día, Educación Física.

Alguien tocó mi hombro suavemente y me giré. Era ÉL, el chico que hacía que tuviera un comportamiento raro, que nunca había tenido antes.

-Perdona Edward, pero... ¿que toca ahora?, no tengo ni idea y eso que me han explicado las clases que había hoy.-sonrió.

-Toca Educación Física

-Gracias- me volvió a sonreír.- ¿Puedo ir contigo?, por favor.-con cara de perrito abandonado, a la que no me pude negar.

-Vale.-me sonrojé sin poderlo evitar

***Derek***

Sus mejillas empezaron a teñirse de un rojo claro, lo que hacía que sus pecas se vieran todavía más de lo que ya se veían.

Nos pusimos en marcha hacia el gimnasio.

-Y... ¿porque te has mudado a Mullingar?, si se puede saber claro está.-rió ligeramente nervioso.

-Claro que lo puedes saber-reí- no es por nada del otro mundo, simplemente nos hemos mudado por el trabajo de mi padre. Le ofrecieron uno con mejor sueldo, mejores condiciones y horarios aquí y decidió cogerlo, así que...aquí estoy.

-¿Ha sido fácil para ti eso de mudarte?

-No, nunca es fácil mudarse de un sitio en el que has estado toda tu vida, porque aquí no conozco a nadie, y también he tenido que dejar allí a todos mis amigos, y no es que venga de un sitio cercano que digamos.-melancólico.

-Bueno no te sientas triste, piensa que aquí ya me conoces a mi.-Sonrió animadamente.

-Gracias.-le correspondí la sonrisa

-De nada.-Sin dejar de sonreír mirándome a los ojos fijamente.

Estuvimos así durante un tiempo sin darnos cuenta alguna.

-Chicos, ¿que hacéis ahí parados como estatuas?, ¡Venga!-Gritó el profesor llamándonos la atención sacándonos de ese estado de ensimismamiento.

Pusimos las mochilas en el suelo y nos dirigimos al círculo de alumnos que había alrededor del profesor para calentar, después nos pusimos a correr, para más tarde jugar un partido de fútbol, ya que esta clase duraba dos horas, aunque te podías quedar más tiempo, porque después había cuarenta minutos para almorzar y al profesor no le importaba.

Al terminar el partido los chicos nos dirigimos a nuestro vestuario y las chicas al suyo, como tenía que ser claro está.

Todos los chicos se fueron desnudando para después meterse a la ducha menos yo.

-¿No te metes?-me preguntó un Edward muy extrañado.

-Sí, me meteré después, cuando no haya nadie más-le respondí

-¿Por qué no te metes ahora?- me preguntó curioso

-Porque hay mucha gente junta, y entre el calor del agua caliente y eso me agobio y me empieza a doler la cabeza, es algo así como una claustrofobia muy extraña.-reí

-Oh, qué raro.- rió conmigo

-Lo sé-respondí- pero no puedo hacer nada, aparte, así mejor ya que después me puedo duchar tranquilo.

-También es verdad.-dándome la razón

-Bueno, pues yo me voy a ir duchando ya.- dijo mientras se marchaba hacia las duchas después de coger otra toalla más aparte de la que ya tenía en la cintura.



Changed my lifeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora