No sé lo que me pasaba con Derek, era muy extraño.
Tocó la sirena, salí de mis pensamientos y me dirigí a mi segunda clase del día, Educación Física.
Alguien tocó mi hombro suavemente y me giré. Era ÉL, el chico que hacía que tuviera un comportamiento raro, que nunca había tenido antes.
-Perdona Edward, pero... ¿que toca ahora?, no tengo ni idea y eso que me han explicado las clases que había hoy.-sonrió.
-Toca Educación Física
-Gracias- me volvió a sonreír.- ¿Puedo ir contigo?, por favor.-con cara de perrito abandonado, a la que no me pude negar.
-Vale.-me sonrojé sin poderlo evitar
***Derek***
Sus mejillas empezaron a teñirse de un rojo claro, lo que hacía que sus pecas se vieran todavía más de lo que ya se veían.
Nos pusimos en marcha hacia el gimnasio.
-Y... ¿porque te has mudado a Mullingar?, si se puede saber claro está.-rió ligeramente nervioso.
-Claro que lo puedes saber-reí- no es por nada del otro mundo, simplemente nos hemos mudado por el trabajo de mi padre. Le ofrecieron uno con mejor sueldo, mejores condiciones y horarios aquí y decidió cogerlo, así que...aquí estoy.
-¿Ha sido fácil para ti eso de mudarte?
-No, nunca es fácil mudarse de un sitio en el que has estado toda tu vida, porque aquí no conozco a nadie, y también he tenido que dejar allí a todos mis amigos, y no es que venga de un sitio cercano que digamos.-melancólico.
-Bueno no te sientas triste, piensa que aquí ya me conoces a mi.-Sonrió animadamente.
-Gracias.-le correspondí la sonrisa
-De nada.-Sin dejar de sonreír mirándome a los ojos fijamente.
Estuvimos así durante un tiempo sin darnos cuenta alguna.
-Chicos, ¿que hacéis ahí parados como estatuas?, ¡Venga!-Gritó el profesor llamándonos la atención sacándonos de ese estado de ensimismamiento.
Pusimos las mochilas en el suelo y nos dirigimos al círculo de alumnos que había alrededor del profesor para calentar, después nos pusimos a correr, para más tarde jugar un partido de fútbol, ya que esta clase duraba dos horas, aunque te podías quedar más tiempo, porque después había cuarenta minutos para almorzar y al profesor no le importaba.
Al terminar el partido los chicos nos dirigimos a nuestro vestuario y las chicas al suyo, como tenía que ser claro está.
Todos los chicos se fueron desnudando para después meterse a la ducha menos yo.
-¿No te metes?-me preguntó un Edward muy extrañado.
-Sí, me meteré después, cuando no haya nadie más-le respondí
-¿Por qué no te metes ahora?- me preguntó curioso
-Porque hay mucha gente junta, y entre el calor del agua caliente y eso me agobio y me empieza a doler la cabeza, es algo así como una claustrofobia muy extraña.-reí
-Oh, qué raro.- rió conmigo
-Lo sé-respondí- pero no puedo hacer nada, aparte, así mejor ya que después me puedo duchar tranquilo.
-También es verdad.-dándome la razón
-Bueno, pues yo me voy a ir duchando ya.- dijo mientras se marchaba hacia las duchas después de coger otra toalla más aparte de la que ya tenía en la cintura.
ESTÁS LEYENDO
Changed my life
Romansa✵EN EDICIÓN ✵ Edward Cook es un adolescente de 16 años, con una vida normal y monótona, en un instituto de Mullingar llamado Brixtib Academy. Hasta que llega un chico que le cambiará la vida para siempre, de una forma, que no tendrá ninguna vue...
