⋆。˚ ✦ 🐉 ✦ ˚。⋆༻──── 𝐏𝐔𝐑𝐄 𝐁𝐋𝐎𝐎𝐃
Visenya Targaryen era lo que todo hombre quería; hermosa, fuerte, valiente e inteligente. Tenía un carácter muy especial, pero por esa razón llamaba totalmente la atención de Daemon Targaryen, quien apesar de...
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Pasó el tiempo y la familia Targaryen había crecido bastante. Un año después del nacimiento de los primogénitos, llegó Rowan, quien era la combinación perfecta de sus padres, brutalidad y tranquilidad. Desde el momento que Visenya la cargó en su vientre supo que sería la equitatividad entre sus hermanos. Después vino Maekar, el cuarto hijo, quien nació robusto y sano, era bastante alto para su edad, casi alcanzando a su hermano mayor. Luego llegaron los mellizos Rhaegar y Rhaella, ambos muy diferentes entre sí, mientras que a Rhaegar le gustaba estar siempre con su dragón, Rhaella prefería recoger flores o dibujar. Todos tenían esa particularidad de la pureza Targaryen: rasgos definidos, marcados y preciosos. Eran demasiado similares a sus padres, Daemon había encontrado la felicidad al fin, amaba a sus hijos y ellos lo habían cambiado bastante, enseñándole una parte de él mismo que no conocía.
— Bien — Comenzó Dareen — el primer vuelo es muy importante, — Con su voz, trataba de tranquilizar a su hermano Maekar— él siente lo que tú sientes, así que tranquilízate.
— Si tienes miedo a morir, él también, y volará aterrado. — Añadió Megara, su tacto al tratar con los más pequeños era marca registrada.
— ¿Me va a botar?— Preguntó asustado, haciendo que su hermana mayor riera.
— Megara...— Regaño Dareen, la princesa intentó ocultar su sonrisa pero no funcionó— no, no lo hará.
– A menos que seas un pésimo jinete y entonces— Levantó su mano para luego empezar a bajarla en picada, acompañando el acto con un silbido. — splash... te estrellas contra el suelo. —
—Es cierto. — Acompañó a Jaehaerys. Si su hermana se tiraba por un barranco porque aseguraba ser inmortal, él haría lo mismo. Donde estaba Megara, estaba Jaehaerys y donde estaba Jaehaerys, estaba Megara.
— ¡Ya no quiero intentarlo! — El pequeño empezó a correr en dirección contraria.
Dareen miró severamente a su hermana. — Tu lo empezaste, tu lo arreglas. —
— Está bien...Siempre Megara, todo Megara — Suspiró arrastrando las palabras, ofendida por ser regañada.
— Dime, ¿por qué será? — Intervino su padre, regalándole una sonrisa de complicidad.