Tras un vuelo de varias horas con un bebé, dos adolescentes y uno de los primos que poco le agradaban, a un destino al que planeaba únicamente llevar a su prometido y una suite que estaba reservada para una noche de bodas entretenida, convertida en la guardería de los malditos niños que los seguían a todas partes, su humor no era el mejor.
Había imaginado un viaje divertido al lado de Pete, sabía que él querría al mocoso y Macao con ellos cuando hicieran todo el tramite de la boda, pero pensó que quizás con la fiesta que el idiota de Khun tenía organizada, sería suficiente para Pete el tenerlos ahí, no imaginó que no solo los llevaría a ellos, sino que Macao lo convencería de dejarlo invitar a Chay y éste cargaría con su novio a sus vacaciones privadas.
Kim había conseguido un cuarto donde pensaba dormirían él y Chay, pero Porsche se enteró antes del viaje y había hecho que Pete le prometiera que Chay no pasaría la noche en la misma habitación que Kim, lo que era una estupidez considerando que ya vivían en la misma casa y por lo que sabía pasaba todas las noches que no dormía en su casa, durmiendo con él.
Así que ahora tenía una suite llena de personas que sencillamente no le dejarían tener la noche de bodas que él esperaba.
Después de la boda viajarían a la isla donde Pete creció para la fiesta y luego tendrían que esperar dos semanas para tomar unas vacaciones a solas porque tenía pendientes que atender al regresar a la ciudad, por lo que le tomaría tres semanas tener a Pete como y donde lo quería.
― ¿Cuánto tiempo vas a estar enojado? ―musitó su prometido buscando algo para cambiarse en la maleta, Chay, Macao, Kim y Venecia habían salido de la habitación hacía diez minutos para ir a recorrer el hotel, dejándolos solos, pero sin el suficiente tiempo para hacer lo que se suponía harían en ese cuarto. ―Sabías que no vendríamos solos.
―Lo que no sabía era que iba a tener a toda la familia durmiendo en el mismo cuarto. ―masculló tirándose en el sofá mirando de reojo a Pete cambiarse en mitad de la habitación. ―Ven aquí. ―acababa de quitarse la playera quedando desnudo de la cintura para arriba.
―Estás loco. ―murmuró Pete viéndolo por encima del hombro sabiendo perfectamente lo que pretendía con solo observar su rostro. ―Macao tiene llave.
―No regresaran pronto, dijeron que los viéramos abajo. ―musitó levantándose para rodear a Pete por detrás, dejando un beso en su cuello. ―Es la mayor privacidad que tendremos en todo el viaje.
―No.
―Cada que te niegas me recuerdas cuando te tenía para mí solo. ―admitió con una sonrisa burlona volviendo a besar su cuello sintiendo el pulso de Pete acelerarse, no era que el secuestro fuera su parte favorita de la relación, pero al menos podía ser egoísta del tiempo de Pete, ahora lo tenía que compartir con toda la familia.
―Vegas van... ―la mano de su prometido se deslizó dentro de sus pantalones y las palabras se quedaron atrapadas en su garganta, quizás podían...
― ¡Ah! ―el grito de Macao los tomo por sorpresa separándose apresuradamente a pesar de que no habían hecho nada, su hermano tenía un don para interrumpirlos justo en los momentos menos oportunos, puso los ojos en blanco viéndolo cubrirse los ojos al mismo tiempo que trataba de taparle el rostro al mocoso que llevaba en brazos. ― ¿Están vestidos?
―Sí. ―murmuró Pete con una sonrisa nerviosa terminando de colocarse la nueva playera para acercarse a ellos y quitarle a Venecia de las manos. ―Creí que irían a recorrer el hotel.
―Eso estábamos haciendo, pero decidimos meternos a la piscina y venía buscar un traje de baño para Venecia. ―musitó con la voz agolpada mientras Vegas regresaba a su sitio en el sofá, estaba seguro que así sería todo el viaje.
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Las aventuras de VegasPete
FanficCada capítulo será una mini anécdota de Vegas y Pete viviendo como familia con Macao y Venecia, y una que otra historia de su vida de pareja.
