Celebración

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Flores, flores y más flores, por donde sea que miraran solo había malditas flores que ni siquiera eran las que ellos eligieron en las fotos que Khun envió semanas atrás, eran arreglos blancos en pilares altos, flores que formaban un techo sobre ellos, adornos en las mesas y alrededor de la pista, la enorme pista de baile que cubría la mitad de la carpa sobre el jardín.

― ¡Pete, Vegas! ―la abuela de Pete llegó hasta ellos con una enorme sonrisa perfectamente arreglada en un bonito vestido tradicional de la isla para eventos importantes y un encantador tocado lleno de colores, su nieto sonrió abrazándola mientras trataba de recuperarse del impacto inicial y Vegas llamó al primer mesero que vio pasar pidiéndole le trajera una copa de lo más fuerte que tuviera antes de sonreírle a la abuela de su esposo. ―No puedo creer que seas un hombre casado y con una familia.

―Abuela, la última vez que hablamos dijiste que sería como las fiestas de la isla. ―musitó el todavía aturdido pelinegro mirando a su alrededor con una falsa sonrisa en sus labios, debió saber que dejar a Khun a cargo provocaría esto.

―Lo era, pero el joven Khun llegó hace dos días para preparar todo esto, dijo que tú le habías dado autorización de hacerlo.

―Ese idiota. ―masculló Vegas sabiendo perfectamente que era una venganza por haberlo dejado antes del viaje, sin darle más explicación a ninguno de los presentes se abrió paso preguntando donde estaba el organizador de todo y se perdió detrás de la carpa dejando a Pete sin saber si seguirlo para evitar una tragedia o solo dejarlo desquitarse antes de que llegaran los invitados.

― ¡No! ¡Arm detenlo!

― ¡Te voy a partir tus putos floreros en la cabeza! ―la abuela frunció el ceño y Pete suspiró pesadamente.

―Debo ir con ellos. ―musitó disculpándose para ir a buscar a su esposo y a la familia de éste que eran bastante capaces de armar una guerra ahí mismo frente a todos en la isla. ― ¡Vegas!

Mientras Pete trataba de detener el asesinato de Khun, Macao colocó a Venecia en la pista que encendía de diferentes colores gracias al Dj que aceptó hacerlo para entretener al pequeño, Venecia sonrió siguiendo las figuras que hacían las luces con pasos torpes que trataban de convertirse en saltos.

― ¡Macao! ―Chay se acercó corriendo a ellos dejando a su novio atrás para que ayudara a sus hermanos a evitar que Vegas le diera su merecido a Khun. ―No sé que sea lo que tienen en charolas en la cocina, pero es delicioso, debes probarlo.

―No, la comida de aquí es demasiado picante para mí, Vegas casi llora la primera vez que vino y le sirvieron curry. ―exclamó con una sonrisa burlona agradeciendo que su hermano no estuviera ahí para escucharlo, con lo enojado que estaba lo mataría por recordarle ese momento en que Pete tuvo que prepararle comida como si fuera un niño. ― ¿Kim te perdonó?

―Paso de creer que nos acostamos a temer que me mude a vivir con ustedes por completo para jugar a ser el hijo de Vegas. ―ambos sonrieron imaginándose semejante cosa. ―Quiere saber nuestro secreto.

― ¿Después de como les contó a todos de la boda? ―exclamó Macao negando. ―Es un chismoso entrometido.

―Es lo que yo dije.

Detrás de la carpa en la casa de la familia de Pete, Khun sostenía una bolsa de hielo contra su mejilla en el sofá, Vegas bebía una copa al otro extremo del éste y Pete se mantenía en medio de ambos para evitar que volviera a ocurrir una pelea.

Había necesitado a Kinn, Porsche, Kim, Arm y Pol para separarlos sin que hubiera más daños que un moretón en el rostro de Khun, pero ahora no podía moverse de lugar sin estar seguro de que no lo harían de nuevo.

Las aventuras de VegasPeteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora