Huérfano y sin nadie con quien conectar, Nathanael solo cuenta con la compañía de su vieja camioneta y la voz de su conciencia.
Resignado a vivir en soledad, descubre que su verdadera naturaleza le tiene preparados otros planes. Nate se embarcará en...
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«Si vuelves a emborracharte, prometo que me vengaré» la Voz retumbó en su cabeza simulando ser una orquesta de metales, Nate luchó con sus pesados párpados para abrir los ojos, la migraña que atravesaba duplicaba cualquier sonido a su alrededor y su boca tenía un asqueroso sabor a vómito.
—Pensé que te tenía controlado —balbuceó peleando con su lengua por formular las palabras, si en algo estaba de acuerdo con la Voz era en que no volvería a beber.
«No te desharás de mí tan fácilmente» Nate restregó su rostro con ambas manos «Deberías ser más agradecido, te desmayaste casi a fuera del complejo y si no hubiera tomado el control, los soldaduchos esos nos hubieran atrapado»
—No existe un "nos", tú no eres nadie —un bufido martilleó en su cabeza, sin embargo, la Voz no replicó. Observó a su alrededor en la oscuridad, se encontraba recostado en un árbol no muy lejos del complejo, pero no tan cerca como esperaba. No sabía qué hora era, aunque era seguro que no debía faltar mucho para el amanecer.
Estuvo un rato esperando que su cabeza se aclarara un poco antes de incorporarse, cuando finalmente pudo hacerlo se dio cuenta de porque su boca sabía a vómito al ver su camisa.
Asqueado, se quitó la prenda sin importarle mucho el frío; por suerte, no había ningún guardia a su alrededor y la calma reinaba por el jardín. Decidió volver al complejo, preferiblemente sin que nadie lo atrapara.
Se escabulló lo mejor que pudo entre las sombras, hasta que algo llamó su atención. Una figura tan alta y corpulenta como Ajax, caminaba a paso rápido en dirección al este del monasterio; algo raro había en aquel andar que no pudo evitar ignorar al individuo.
En Caledonia había solo una persona con aquellas descripciones físicas, no sabía si alguno de los nuevos soldados cumplía con esas características, pero..., ¿si era soldado porque se escabullía?
«Algo huele mal aquí...» gruñó al oír de nuevo la Voz. Sin darse cuenta, Nate se encontró siguiendo al individuo como un bicho atraído por la luz. Lo perdió por un momento, pero luego pudo divisarlo justo antes de entrar a la torre del este, la de William.
«No es Ajax, reconocería a ese desgraciado a kilómetros, es alguien más»
—¿Desde cuándo somos amigos? —le contestó a la Voz, suprimiendo el deseo de golpearse en la cabeza.
«Desde que he pasado casi dos semanas siendo observador silencioso, mientras te daba tu maldito espacio, esta es la primera cosa interesante que pasa en nuestra vida desde la última vez que agarré el control, así que tómalo o vuelvo a intentar dominarte. Tú eliges» Nate puso los ojos en blanco, si seguía hablando consigo mismo terminaría loco antes de año nuevo, si no es que ya lo estaba. Ignoró a la Voz y siguió al hombre.
Jamás había entrado en la torre de William, odiaba que esta fuera la manera en que conociera su hogar, pero odiaría más que el intruso pudiera lastimarlo mientras dormía y no hubiera hecho nada para impedirlo. Subió cada escalón lo más sigiloso que podía, revisando cada piso a medida que pasaba alguno.