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15. Lo que ocultan tus ojos

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El pelinegro al no poder estar completamente parado debido al reducido espacio, encorvo su espalda, quedando su rostro a mi altura y posando sus manos en las paredes del ropero para no hacerlo sobre mí

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El pelinegro al no poder estar completamente parado debido al reducido espacio, encorvo su espalda, quedando su rostro a mi altura y posando sus manos en las paredes del ropero para no hacerlo sobre mí.

Quedamos realmente cerca el uno del otro, tanto así que podíamos sentir la tibia respiración de cada uno en ese momento tan tenso.

Los pasos duros y precisos de mi padre hacían que mi estómago se revolviera de los nervios.

Ni-ki llevó entonces su dedo índice y del medio hacía mis labios, pidiéndome con un gesto que hiciera silencio debido a que mi respiración había comenzado a agitarse y hacerse más fuerte por el temor que sentía de ser descubierta.

Tragando saliva con dificultad, trate de respirar más bajo y calmarme, pero honestamente se me hacía difícil. Volví mis ojos hacía al pelinegro quién tenía su mirada negra en mi figura y aun no quitaba los dedos de mis labios.

Mi padre parecía estar buscando algo, esto lo deduje ya que se escuchaba el movimiento de hojas y carpetas, pero a los minutos cesó. Los pasos se comenzaron a alejar, cuando al sentir el polvo del ropero entrar por mi nariz, un estornudo salió de mi boca, el cual fue rápidamente tapado por la mano de Ni-ki.

Abrí los ojos con fuerza y esté pareció ponerse tenso al escuchar los pasos de mi padre frenar bruscamente. Un silencio lleno la habitación en su totalidad y parecía que los dos habíamos dejado de respirar por completo.

Sentí los pasos de mi padre comenzar a acercarse hacia el ropero, el terror me inundó y sentí que era mi final, cuando repentinamente sus pasos frenaron al escucharse el tono de llamada de su celular.

— ¿Sunghoon? —contestó la voz de mi padre y salió de la habitación a pasos rápidos, haciendo sonar la puerta mientras se escuchaba como le ponia seguro a esta.

A los segundos el silencio volvió a inundarnos y Ni-ki dejo de tapar mi boca, respirando con algo de irregularidad.

En stábamos tan cerca que nuestros cuerpos se rosaban. Ninguna de los dos decía nada, simplemente nos mirábamos.

Al estar rodeada de abrigos y en un espacio estecho, comenzaba a sentirme acalorada y esté pareció notarlo, sin embargo, no hizo nada para evitarlo.

Acerco sus manos hacia mis mejillas y respire sobre ellas, sintiéndome nerviosa ante su repentina acción.

— ¿Quieres saber por que estoy aquí contigo, Miso? —preguntó en un susurro y asentí inconscientemente, volviendo a sentirme completamente ensimismada por su gran belleza a pesar de que nos encontrábamos en penumbras.

Ni-ki guardó silencio por unos segundos y tragó saliva con dureza.

— Yo... No sé sí realmente es correcto que te lo diga, pero siempre soy sincero... —pareció ponerse nervioso. Era la primera vez que veía algo de debilidad en su mirada e hizo que me preocupara un poco—. Yo vine, por que... empece a sentir cosas que un ángel guardián, no está permitido a sentir.

Lo quedé mirando incrédula ante sus palabras.
¿Acaso Ni-ki...? ¿Sentía cosas por mí?

— ¿Te refieres a qué... te gusto? —susurré sonrojándome y Ni-ki asintió apenado, mirando mis labios por unos segundos para luego desviar su mirada a la puerta del ropero.

— ¿Quieres salir de aquí...? Estoy algo acalorado. —Sugirió y asentí rápidamente.

Salí con algo de difíciltas del ropero, volviendo a sentir algo de aire fresco en mi rostro a pesar de que las ventanas de la habitación estaban cerradas.

Mire a Ni-ki sin saber muy bien que decir o hacer. Me sentía algo cohibida después de su confesión. Poco a poco iba descubriendo más cosas del misterioso chico, y cada vez me sorprendía más.

Esté se acercó a la puerta con la intención de abrirla, pero esta había quedado con seguro después de que papá se fuera de la habitación.

— ¿Realmente los ángeles se pueden... enamorar? —pregunté y esté me miro de reojo, alejándose de la puerta.

— Busquemos primero una salida... Podrían encontrarnos... —comentó ignorando por completo mi pregunta y asentí, observando el sobre que tenía en mis manos.

Todavía no lo habría y pensé que hacerlo en ese momento no sería tan mala idea.

En el interior de esté habían un par de hojas.
La primera que saqué me llamó mucho la atención, puesto que al final de esta tenía la firma de Sunghoon y la de mi padre, la cual era imposible confundir después de todos estos años.

Comencé a leerla con curiosidad y quedé algo desconcertada.

Decía qué en caso de que falleciera, todo lo que había hederado de mi familia y que me pertenecía, sería entregado a Sunghoon. Solo en caso de que estuvieramos casados, de no ser así, pasarían a Sunoo.

Mi rostro pareció desfigurarse al leer tal cosa y no pude sentir nada más que ira.

¿Cómo mi padre podía haber hecho algo así a mis espaldas? Y lo qué me enfurecía más, ¿Cómo era posible de que Sunghoon hubiera estado de acuerdo con esta basura?

— Miso. —Ni-ki llamo mi atención al verme leyendo el sobre. Al ver mi rostro supo en ese instante que no era nada bueno—. ¿Qué dice?

— Sunghoon se quedara con todas mis cosas en caso de que me muera... Pero solo si se casa conmigo.— Sonreí con resentimiento—. Lo que claramente sucedera.

Ni-ki me quedó mirando en silencio.
No parecía sorprendido, pero parecía compartir mi molestia y además algo de preocupación.

— ¿Qué piensas a hacer? —Se acercó a mí.

— No lo sé... ¿No crees que me muera, verdad? — pregunté algo preocupada y Ni-ki negó rápidamente.

— No. Tampoco lo permitiría... —comentó y lo miré, sonriendo por dentro.

— ¿Crees que podríamos salir por esa ventana? —preguntó Ni-ki al ver que había un pequeño balcón del otro lado.

— Sí, podríamos pasarnos al balcón de la otra habitación y entrar por su ventana... Aunque, también podrías usar tus alas—bromeé con sutileza y esté frunció su ceño.

— A este paso, me echaran de la tierra.

— ¿Quiénes? ¿Jake y Jungwon? —Reí ocultando mi curiosidad.

— No, ellos solo son guardianes. No pueden hacer mucho. Solo tratar de que... Bueno, de que la gente que está infiltrada entre nosotros se comporte bien. —contestó Ni-ki mostrándose algo avergonzado.

— Y tú eres rebelde... ¿Por eso te pasa retando Jungwon, no? —pregunté y Ni-ki no respondió, pero su mirada lo delataba.

Realmente quería saber todo de él, sentía que todavía me ocultaba mucho, pero también sabía que me tomaría algo de tiempo hacer que siguiera contándome sobre su mundo de "fantasía".

CHOOSE/ NI-KIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora