Miso es una chica de corto genio, curiosa y algo engreída. Ella es la heredera de un prestigioso internado el cual otorga becas todos los años.
Este año parecía ser igual que los demás, pero uno de los becados llega con un propósito oculto.
¿Qué har...
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— Ni-ki... —No. No quiero que respondas a eso. —Me pidió y asentí casi como si hubiera sido una orden.
Me quedé en silencio mirándolo, pensando en que poder decir, cuando los altavoces del internado sonaron repentinamente.
— Señorita Kim Miso, repórtese en la entrada del internado.
Me separé de Ni-ki lentamente y esté me siguió con su mirada.
— Creo que es mejor que vayas —comentó, llevando una de sus manos a sus labios, jugando con su piercing suavemente. Lo miré y asentí con algo de pesar.
No quería irme.
Salí del salón y me fui a pasos desganados por el pasillo, cuando alguien me agarró del brazo repentinamente, sobresaltándome.
— ¡Sunoo! —Lo miré frunciendo rápidamente mi ceño ante el susto que me había provocado.
— Nuevamente tarde, Miso. —Puso una mueca y deje fruncir mi ceño, mirándolo extrañada.
— ¿De qué hablas?
— Papá realizara una cena familiar con Sunghoon a las 6, para ver lo de tu boda... — ¿Qué? —lo interrumpí, frenando mi caminar bruscamente.
— ¿Qué Kai no te lo dijo? —pareció molestarse levemente—. Te casaras con Sunghoon. El próximo mes.
Sunoo volvió a caminar, tirando de mi brazo y yo volví a frenar.
— ¿¡Que!? —Levanté aún más mi voz.
— ¿Por qué te soprende tanto? —Sonrío a medias—. ¿Acaso no era algo obvio?
Claro que lo era, pensé. ¿Pero tan pronto? ¿Casarnos?
Sentí una angustia recorrer mi pecho. Sabía que tendría que casarme tarde o temprano, sabía que este momento llegaría y ya estaba resignada, no me solía importar mucho.
Hasta ese momento.
Era la primera vez que ante la idea sentía unas fuertes ganas de decir que no y huir. Y creo que la principal razón de ese sentimiento, era Ni-ki.
— Miso, ¿Estás bien? —Me preguntó entonces Sunoo, al ver que me había quedado estática en mi posición y mi rostro reflejaba preocupación.
— Sí... Solo estoy algo nerviosa. —Sonreí con esfuerzo y esté me observó por unos segundos, como si sintiera algo de lástima.
— Sé que no te gusta Sunghoon, Miso. Soy tu hermano, y te conozco más de lo que piensas. Pero créeme, es un buen chico. Se ha esforzado mucho para tener tu aprobación como la de nuestros padres, viene de una buena familia y de seguro que te hará feliz, solo dale una oportunidad, ¿Sí? —Me recomendó Sunoo con un tono de voz más suave.