Capítulo 2 - "Rompo reglas y corazones en dos."

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"Rompo reglas y corazones en dos."

París, Francia.

Lena.

Puedo sentir un ambiente distinto a mi alrededor, es como si todo hubiera desaparecido en el momento que el susurro su nombre en mi oído. Mis fosas nasales se han llenado con su estupendo olor, no me permito pensar, no cuando frente a mi esta un hombre como él.

— Parece que tu amiga te ha dejado sola — comenta acercándose de nuevo a mí; por un momento estoy tentada a decirle que se aleje solo para mantenerme cuerda pero no menciono nada. — Puedo hacerte compañía si no tienes ningún problema con eso.

— No, para nada. — Respondo de manera coqueta.

Me observa de una manera que volvería loca a cualquier chica, me incluyo porque tengo que dejar de mirarlo a los ojos para no lanzarme sobre él. Los hombres como el saben que son irresistibles, llegue a odiar que fueran así, pero la verdad es que me encanta que tengan aquella fachada de chico malo, y en definitiva el la tiene y le queda tan bien.

— ¿Por qué no bailas como todos? — Pregunta curioso apuntando a la multitud que se encuentra disfrutando de la música.

— Porque estoy trabajando, o se supone que estoy trabajando — respondo tomando un sorbo de mi copa, el me mira confundido por lo que tengo que agregar. — Yo organice el evento de la tienda y en parte esta fiesta, claro, con ayuda de mi amiga, la que se fue.

— Así que tu trabajas para la tienda. — Menciona más como afirmación que como pregunta.

— No, en realidad trabajo para una agencia de publicidad, la marca que tu promocionas contrato a mi agencia y aquí estoy haciendo el trabajo.

— Pues déjame decirte que has hecho un trabajo estupendo, todos están disfrutando.

— Lo sé, soy de las mejores. — Comento de manera egocéntrica, a lo que el responde con una sonrisa de lado.

Estoy a nada de volverme una descarada, si el no deja de sonreír de esa manera no responde por mis actos. Tengo meses sin tener alguna aventura loca como las que solía tener cuando estudiaba en la universidad, desde que mi vida laboral comenzó la diversión poco a poco se fue esfumando.

— ¿Ocurre algo?

— No, claro que no. — Respondo y el vuelve a sonreír de la misma manera. — Si no dejas de sonreírme así créeme que no respondo.

— ¿Así como? — responde sonriendo inocentemente, pero de la misma manera. — No estoy sonriendo de ninguna manera, es mi sonrisa de siempre.

— Si tu dices, es la sonrisa que los hombres usan cuando quieren a una mujer en su cama.

Decir que su mirada sorprendida es un poema, es quedarse corto. Las cosas se deben decir directamente, ambos buscamos lo mismo, el busca una sola noche y yo también, no hay ningún problema con eso, pero los hombres tienden a jugárselas de casanovas cuando solo están cayendo por el coqueteo de nosotras.

— ¿Estoy diciendo alguna mentira? — Pregunto acercándome a él, provocándolo con la mirada, esperando que responda lo que quiero.

— ¿Hay algún problema con eso? — Su sonrisa es todo lo que necesito para continuar con su juego.

— No, definitivamente no hay ningún problema — respondo negando con la cabeza mientras una sonrisa de victoria se asoma en mi rostro. — Es lindo saber que mis tácticas de seducción siguen funcionando después de meses sin ser usadas.

THE ONEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora