"Echaré de menos la mitad de mí, cuando estemos separados."
Emilia-Romaña, Italia.
Lena.
El grito eufórico que sale de mis labios en el box de Ferrari cuando veo a Lando terminar en tercer lugar no es pasado desapercibido por todos a mi alrededor, pero para ser honesta me importa poco, que les jodan.
La victoria de Max y el tercer lugar de mi primo serían el motivo por el cual esta noche festejaríamos.
Isa y Charlotte sonríen al verme emocionada por el tercer puesto que mi Landito ha conseguido. Por lo que entienden perfectamente cuando salgo corriendo hacia McLaren.
Veo al equipo festejando y uno qué otro ingeniero de Lando se acerca a festejar conmigo. Soy arrastrada por el montón de hombres que colaboraron para que Lando festejara hoy, me dejo llevar por ellos y veo a mi querido primo bajar del auto para correr a festejar con nosotros.
Su abrazo me hace sentir tan feliz, ver como saluda a todos y se detiene conmigo para abrazarme me llena de felicidad. Por momentos como este nunca me arrepentiría de haber aceptado la propuesta de venir con él.
También veo a Max y a Checo festejar con su equipo pero después los iría a felicitar a ellos, por ahora solo quería seguir festejando lo que Lando ha logrado.
Charlotte llega a mi lado y no puede dejar de sonreír al igual que yo, la entendía por completo, ella ha estado con Lando desde los primeros días y estaba segura de que sentía la misma felicidad que sentía yo al ver a Lando salir cuando mencionan su nombre.
Verlo con aquella enorme sonrisa valía el hecho de que me estuvieran aplastando contra la vaya que impedía nuestro paso, Lando lo valía. Verlo alzar aquel trofeo me hace pensar en lo mucho que lo extrañare cuando no pueda estar con él el próximo año.
Lando era mi otra mitad, lo fue desde el momento en el que nuestros padres decidieron tener hijos el mismo año, lo fue desde el momento en el que me defendió de su mejor amigo cuando este me golpeó con su balón de fútbol. Lando es y siempre será mi otra mitad.
Y verlo en lo alto sería mi mayor felicidad.
La emoción que se acumula en mi pecho es demasiada, siento un nudo en la garganta porque nunca tuve la oportunidad de apreciar un momento como este en la vida de mi primo, apenas me estaba dando cuenta de la felicidad que sentía él al lograr estas cosas.
Una parte de mí se siente tan arrepentida por no haber estado en estos momentos anteriormente, pero eso cambiaría a partir de hoy. Sus victorias serían mis victorias y sus fracasos serían mis fracasos, porque para Lando mi felicidad y mi sufrimiento siempre fueron suyos.
Sigo a Charlotte cuando esta me guía rumbo a donde se encuentra Lando y cuando lo veo corro hacia él llena de felicidad.
Sus brazos me rodean en segundos y me levanta del piso, me aferro a su cuello y lo lleno de besos por todo el rostro sin importarme lo sudado que se encuentra.
— Perdón, lo siento mucho Lando, siento no haber estado contigo en momentos como este los años anteriores, siento no haberme dado cuenta de lo mucho que amas esto, siento no haberte escuchado cuando lo necesitabas, soy una pésima prima y lo lamento mucho.
ESTÁS LEYENDO
THE ONE
RomanceLena no se enamora fácil, o al menos eso creía. Dos hombres, un amor más fuerte que el otro, una amistad rota. ¿A quién elegirá?
