"Olvida las reglas de conducta y prohibiciones."
París, Francia.
Lena.
Me había despertado temprano como siempre, solo era martes y estaba conciente de todo el trabajo que tenía pendiente en la oficina. Para ser honesta no quería ni levantarme de mi cama, quería seguir enredada entre el edredón y las sábanas, pero eso no sería posible.
Justo cuando mis pies están por tocar el piso alfombrado de mi habitación, la alarma suena, pero me apresuro a apagarla. Siempre tenía la costumbre de despertar antes de que esta sonara.
Sin ganas empiezo a buscar que me voy a poner, tomo una falda negra que me queda por encima de las rodillas y una blusa blanca de cuello alto, en París seguía haciendo frío y realmente no me apetecía pescar un resfriado o algo parecido. Dejo la ropa sobre la cama y me meto a la ducha, la cual no dura mucho porque tengo que prepararme y desayunar antes de salir rumbo a la oficina.
Lando y Lu probablemente estén dormidos por lo que no hago mucho ruido en la cocina cuando preparo mi desayuno. Una taza de café es lo primero que ingiero y me siento un poco más despierta, pero las ganas de no ir a trabajar seguían presentes.
Escucho ruidos en la habitación en la que se encuentran mis invitados y me maldigo por haber hecho ruido y haberlos despertado.
El que sale por la puerta es Lando, el cual me da una sonrisa pequeña ya que sigue despertando.
— ¿Ya te vas? — Pregunta quitándome mi taza de café para beber de ella.
— No hay necesidad de quitarme mi café, he hecho más — mencionó dándole un leve golpe en el brazo a lo que él sonríe inocente. — Y si, estoy por salir.
— Lena te faltan los zapatos y un abrigo, te vas a morir de frío.
— Por eso digo que estoy por salir. — Respondo obvia quitándole mi taza de las manos para entregarle una llena.
— ¿Te han dicho que eres un grano en el culo? — Pregunta siguiéndome a mi habitación cuando ve que me dirijo a ponerme zapatos.
— Si, tú, muchas veces y sigues aquí.
— Porque no tengo otra opción, compartimos sangre. — Responde sentándose en mi cama observando como cambio mis cosas a otra bolsa.
— Me amas, no lo niegues. — Sonrió de manera arrogante provocando que ponga los ojos en blanco por mi comentario. — Me tengo que ir, mi casa es tu casa, pueden tomar lo que quieran de donde quieran sin problema.
Paso mi brazo por sus hombros y me doy cuenta de que el idiota ha crecido bastante, ya no es el mismo niño que me quitaba mis cosas cuando éramos pequeños, ahora era todo un hombre pero seguía teniendo la misma costumbre.
— Por la tarde iré con tus padres, confía en mi Lena, te irás conmigo este año, disfrutarás de tiempo que quieres para ti y nos vamos a divertir mucho, tú solo confía.
— Confío en ti Lando, con mi vida.
La manera en la que me dice que confíe en él me hace tener esperanzas de recuperar un poco de mi libertad, aunque sea solamente por un año.
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THE ONE
RomanceLena no se enamora fácil, o al menos eso creía. Dos hombres, un amor más fuerte que el otro, una amistad rota. ¿A quién elegirá?
