Capítulo 41 - "Pensando en ella, debajo de las sábanas de tu cama."

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"Pensando en ella, debajo de las sábanas de tu cama."

Budapest, Hungría.

Lena.

Me encuentro despierta observando como Lando duerme tranquilo a mi lado después de lo que ha sucedido hace unas horas con Luisa. Duerme tranquilo olvidando aunque sea por un rato lo que su ahora ex novia le ha hecho.

Aún sentía la necesidad de ir a buscar a la hija de puta y darle la golpiza de su vida, porque nadie dañaba a Lando sin llevarse su merecido.

Siento como empieza a moverse y se gira entre las sábanas, sus bonitos ojos se abren perezosos mientras esboza una pequeña sonrisa.

— Creí que te irías.

— Nunca te dejare solo. — Mis palabras lo hacen sonreír más y me pega a él.

— Te amo Lena, aunque seas un grano en el culo.

— Pues gracias. — Respondo ofendida por su comentario. — También te amo, pero si se que alguien más te hace algo se las verá conmigo.

— No hay necesidad de ponerse violentos. — Me suelta para sentarse en la orilla de la cama.

— Cuando dañan a las personas que más quieres es necesario, Lando si llego a saber que Luisa hace algo más te juro que acabaré con ella.

— No te preocupes por eso, dudo que haga algo más.

Lando se pone de pie y se adentra al baño dejándome en la cama, escucho como abre el grifo del lavamanos, probablemente se esté lavando el rostro porque no ha cerrado la puerta, me pongo de pie y entro al baño confirmando que efectivamente se encuentra haciéndolo.

— ¿Hacemos una noche de primos? — Pregunto juguetona observándolo a través del reflejo.

— Tengo cerveza.

— ¿Cómo es que tú tienes cerveza y yo no?

— No se, siempre hay en mis habitaciones. — Se encaje de hombros y sale del baño. — Voy a pedir comida y veré si me traen más cerveza, quiero emborracharme.

— Creí que no bebías.

— No lo hago, pero lo necesito, quiero olvidar que me han roto el corazón. — Luce triste y eso me rompe el corazón a mi.

— Entonces esta noche vamos a hacer que olvides que ella no te merece Lando, encontrarás a una chica que te quiera tanto como lo hago yo.

Mi primo asiente sonriendo levemente antes de tomar el teléfono y llamar para ordenar comida. Tomo mi bolso y vacío todo lo que tengo en el en busca de mi teléfono, pero recuerdo que lo he dejado en su cama así que voy por el. Lo enciendo pero no tengo ningún mensaje importante así que regreso con Lando.

Se encuentra sentado en el gran sillón de su sala y veo que en sus manos tiene un esmalte de uñas que seguramente estaba en mi bolsa.

— Recuerdo cuando intentaba pintarte las uñas. — Sonrió porque yo también lo recuerdo, eran los mejores años. — ¿Puedo intentarlo?

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