Capítulo 40 - "El karma te va a encontrar, paso a paso, de pueblo en pueblo."

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"El karma te va a encontrar, paso a paso, de pueblo en pueblo."

Budapest, Hungría.

Lena.

Pierre se burla de mí cuando intento abrir un tarro de mermelada de fresa pero fallo en el intento, la tapa esta tan cerrada que me es imposible si quiera moverla.

— Tengo que llevarte a levantar pesas, no puedes ni abrirla. — Lo miro mal cuando no deja de reírse. — Amor, no te enojes, te ves demasiado tierna intentando abrirla.

— Decidí que ya no quiero mermelada.

— Ven, la abriré por ti.

Pierre se acerca a mi al ver que yo no hago caso a sus palabras, toma el tarro de mermelada de mis manos y con una rapidez lo abre. Una sonrisa arrogante se dibuja en su rostro cuando me entrega el frasco.

— Presumido. — Masculló indignada mientras caminando hacia la mesa en la que se encuentra nuestro almuerzo. — Ni siquiera se porque me ha dado por pedir mermelada de fresa.

— ¿No te gusta? — Pregunta a mi lado llevándose un vaso lleno de jugo de naranja.

— No tanto, pero se me antojo, no se porque.

El francés me observa, sus ojos me miran curioso y esboza una sonrisa de lado haciendo que lo mire confundida.

— ¿No será que? — Su mirada termina en mi vientre y entiendo lo que quiere decir, hace que me ahogue con el trozo de pan que he llevado a mi boca.

— No, claro que no. — Respondo después de dejar de toser.

— ¿Cómo estas tan segura? — Lo miró ponerse de lado prestándome toda su atención mientras sus dedos toman un mechón rebelde de mi cabello y lo acomoda detrás de mi oreja.

— Porque tú y yo nos cuidamos.

Mi respuesta es obvia, pero en mi mente respondo que es imposible que yo esté esperando un bebé suyo por el simple hecho de que el sexo entre Pierre y yo no era tan recurrente como antes.

— Pueden fallar tus pastillas.

— Si, puede que si, pero no es el caso, así que saca esa idea de tu mente.

— No me molestaría, ¿Lo sabes? Sería lindo tener un pequeño Gasly corriendo por el paddock.

Sus palabras se están tornando serias y en realidad no me gusta lo que está diciendo. No me veo siendo la madre de sus hijo, no cuando lo estoy traicionado de la manera en la que lo hago.

— Iré a buscar a Lando.

— Espera, tengo la sensación de que estas huyendo.

— No lo hago. — Se que no cree en mis palabras porque me mira no muy convencido. — En serio, quede de ir a conocer un poco el lugar con él y Daniel.

— ¿Te veré después?

— Pierre te estás quedando en mi habitación.

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