"Me mostraste colores que sabes que no puedo ver con nadie más."
Spa, Bélgica.
Lena.
Probablemente haber comido en el primer lugar que encontramos ayer por la noche después de salir de aquel club no fue la mejor idea que tuve. Hice que Max se detuviera solo porque me estaba muriendo de hambre y justo ahora estaba pagando las consecuencias de mi estupidez.
Un doctor me ha revisado hace unas dos horas, antes de que Lando tuviera que irse al circuito porque hoy era domingo de carrera, según los síntomas tenía una infección estomacal. Me sentía demasiado mal, toda la mañana he estado vomitando cada 10 minutos, tenía el estómago vacío, demasiada hambre pero a la vez no quería comer nada por miedo a empeorar.
Estaba sola, todos estaban en el circuito desde hace buen rato, la carrera iba a empezar en una hora aproximadamente y sería la primera que me perdería por estar enferma.
Me siento de la mierda, siento que un camión ha pasado por encima de mi cuerpo, era increíble como en cuestión de horas mi salud se convirtió en un desastre cuando ayer me encontraba perfectamente bien.
Tengo frío, probablemente tengo temperatura pero ya he tomado el medicamento que me trajeron, no sé si voy a mejorar pero por el momento no siento que lo esté haciendo. Siempre he sido independiente pero realmente necesito que alguien esté conmigo porque voy a entrar en pánico en cualquier momento.
Mis ojos se sienten pesados pero no quiero dormir, no quiero cerrar mis ojos porque mi lado paranoico me dice que si lo hago algo malo puede pasar. Se qué tal vez este siendo exagerada pero no mentía, sentía mi cuerpo demasiado débil.
Estoy por acomodarme en mi cama para poder tomar mi computadora y ver si puedo ver la carrera cuando escucho como la puerta de la habitación se abre. Espero ver a alguien del equipo McLaren, tal vez Lando envío a alguien a ver cómo estaba pero mi sorpresa es grande cuando Arthur Leclerc entra por la puerta trayendo una bolsa en la mano.
— Lando no mentía cuando dijo que te mirabas mal. — Es lo primero que dice cuando se acerca a la cama.
— Si me veo como me siento me disculpo. — Intento sonreír pero sé que no lo logro. — ¿Cómo conseguiste la tarjeta para entrar?
— Lando me la dio antes de venir. — Responde obvio haciendo que quiera darme un golpe en la frente por no haberlo pensado.
El monegasco pasa una mano por mis mejillas y después por mi frente, tanteando la temperatura de mi rostro.
— No soy doctor pero creo que tienes temperatura, espera.
Lo veo adentrarse en el baño y minutos después sale con una pequeña toalla húmeda y la coloca en mi frente, siento un poco de alivio al sentir lo frío en mi piel y lo miro agradecida.
— Mi mamá solía hacer esto cuando creía que teníamos temperatura, espero que funcione.
— ¿Lando te envío a cuidarme?
— No, fue Charles, Lando le dijo que estabas enferma cuando no te miro en el circuito.
No menciono nada, pero el hecho de que haya enviado a su hermano a cuidar de mi era la cosa más tierna que creí que fuera a hacer alguna vez.
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THE ONE
RomanceLena no se enamora fácil, o al menos eso creía. Dos hombres, un amor más fuerte que el otro, una amistad rota. ¿A quién elegirá?
