Dancing with the devil

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Cuéntale al agua tus deseos, y te los concederá.
Pero cuéntale tus deseos al fuego, y este los quemará.

(...)

—¿Por qué estás aquí?—apreté el vaso donde tenía mi bebida con fuerza al escucharlo.

—No quiero unirme—dije sin mirarlo con mi vista perdida en la pista de la residencia en la que nos encontrábamos.

No sabía cómo la legión había terminado en un evento de nobles y altos cargos militares precisamente, pero toda jugada tenía su explicación.

—Esto es demasiado extraño—mi acompañante opinó mirándome de reojo, su semblante denotaba tensión. Paseó una vez más su mirada sobre cada persona que había en la salsa, y procedió a colocarse a mi costado.

Ah, ya había recordado como terminamos aquí.

La monarquia había propuesto integrar a los recién llegados de Marley a modo de hospitalidad con una fiesta, obviamente en cada rincón del establecimiento habían soldados, pero el objetivo principal era que tanto Eren como yo, hiciéramos contacto con Yelena quien se paseaba por el establecimiento en busca de algo que le emocionara.

—Estoy bien aquí supervisando que no pase nada extraño—comenté tomando el contenido de mi vaso sintiendo el líquido arder al bajar por mi garganta. 

—Ese debería ser mi papel. Tienes permiso de ir y bailar con algún...noble—pensó bien la palabra para referirse a ellos. Aquí no debía ser despectivo. Por lo menos que no lo escucharan.

Poco práctica la idea considerando mi reputación por estos lados.

—Paso esta vez, Ackerman—me permití llamarlo con más familiaridad y mi mirada siguió a la cabellera de Mikasa quien seguía a un Eren algo nervioso. Sonreí ligeramente.

—Anda, ma chèrie—insistió nuevamente y me detuve a mirarlo. Muy rara vez lo había visto con su cabello peinado hacia atrás dejando más a la vista su nuca y costados rapados.

Muy atractivo, si me preguntaban.

—¿Y por qué no vas tú?—pregunté de regreso—Más de una señorita querría bailar con El Capitan Levi—sonreí a juego—Cuando te ven llegar de las expediciones casi se derriten por la llegada del apuesto y valiente capitán Ackerman—Me permití molestarlo y un ligero rubor se asomó en su semblante.

Suspiró rodando los ojos negando ligeramente.

—No es de mi interés bailar con alguien que no conozco ni que esté bajo mis órdenes—acotó a la
conversación—Y este maldi...evento, es por diplomacia—

—Pues yo me justifico de la misma manera—le di una ligera sonrisa y regresé mi mirada al amplio salón.

Todo lucía tan perfecto, en calma, una atmósfera totalmente ajena a la realidad fuera de esta instalación.
Y pensar que un solo movimiento en falso podría arruinar todo.

Pasados unos minutos, percibí cierta inquietud de mi acompañante.

Lo miré interrogante esperando que hablara.

—Pues tendrás que buscar una mejor excusa que la mía—dictaminó y me regrese hacia él solo para observar como me extendía su mano. Algo brusco el gesto pero no perdía cierta elegancia.

—¿No era que no bailarías con alguien que estuviera a tus órdenes?—Interrogué

—Tú no estás a mis órdenes desde hace ya un tiempo—Recalcó no dejándome espacio para negarme.

—Acostumbro a cortar cabezas, no a seguir el ritmo de una canción—recordé con gracia pero igual tomé su mano.

—A mi lado tengo un soldado versátil, haga valer su título, señorita Knox—

Be Brave-Levi Ackerman Donde viven las historias. Descúbrelo ahora