12: Renaissance.

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El galopar de mi caballo era lo único que se escuchaba en aquel sendero camino al muro Rose, un silencio sepulcral envolvía el ambiente. El muro había caído y el caos se encontraba en el distrito Trost.
La ruta estaba desierta, lo que era buena señal, los titanes aún no habían pasado el muro, pero era cuestión de tiempo para que lo hicieran.

Un cuerpo llamado la legión de reconocimiento son los que se encargan de ese tipo de situaciones, pero se me informó que se encuentran fuera por lo que soy libre de actuar por mi cuenta y mi primera misión es matar a todo los titanes del distrito y si es posible matar al acorazado.

Apreté las correas de mi caballo y aceleré el paso al divisar el muro a unos kilómetros, la puerta estaba cerrada y la ciudad se alzaba delante de la muralla, por lo que supe que la señal de alerta aún no había sido dada. Atravesé las calles con agilidad esquivando a todos los civiles que se encontraban en la ruta, muchos sé apartaban con recelo al verme cabalgar con rapidez y un rastro de polvo dejaba como evidencia mi paso.

Frené el trote del caballo y ningún ascensor estaba disponible para cruzar con el, por lo que lo desmonté y empecé a trepar el muro ignorando los gritos de los soldados que custodiaban la muralla. No estaban al tanto de mi existencia y si estorbaban podía matarlos.
Me detuve en lo alto del muro para tantear la situación y un titán estaba cargando una roca en dirección al agujero del muro, arrugue el entrecejo con aparente confusión, no me habían hablado de eso, y por al descripción física que me habían hecho, no era ni el titán acorazado ni el colosal.

En mi mente se disparó la orden de acabar con todos ellos, salté del muro logrando captar la atención de los soldados que miraban el suceso y levanté polvo al enganchar mi equipo en los tejados amortiguando mi caída, aún quedaban titanes rodeando el distrito y uno a uno fui cortando sus nucas sin ninguna novedad.
La caída de la roca en el agujero hizo que el suelo temblara y me hiciera frenar mientras corría por los tejados para evitar mi caída, la entrada estaba sellada. Cambié las hojillas de mis espadas y seguí avanzando, corté la última nuca y aproveché el impulso para aproximarme al punto vital de aquel gigante que ahora se encontraba inmóvil luego de sellar la muralla, pero como una ráfaga de aire sentí el filo de una espada rozarme, por lo que bloqueé el ataque y pateé a la soldado de bufanda vinotinto que intentó evitar la ejecución del titán atacandome de costado, su espada se dirigía a mí cuello, cayó al suelo, supuse que ya su reserva de gas estaba agotada. Cuando regresé mi vista a la nuca del titán, emergió un chico con marcas bajo sus ojos.

Amenaza.

Apunté la cuchilla de mi espada al chico rubio que intentó ayudar al chico titán y mantuve la guardia por si la soldado volvía a intentar entrometerse.
-Aléjate del titán-Le ordené con voz firme para que me dejara matarlo, al rubio no podía dañarlo.
-No eres de ninguna facción...-Me inspeccionó y no se retiró.
Iba a hacerlo a la fuerza entonces.

De reojo capté un leve movimiento de la chica dispuesta a atacar, pero fuí más ágil, propinándole un golpe en la cien con el mango del EDM3D, eso la dejaría inconsciente por un buen rato.
-Debe dejar de entrometerse donde no la llaman-, ajusté las correas en mi cadera, lista para engancharme a la espalda de aquél chico, alcé mi mano para completar la acción y disparar los cables, pero un tirón de mi chaqueta, por inercia me hizo retroceder.

- ¡No tiene porque hacerle daño!, él nos está ayudando- gritó de forma desesperada el chico rubio, mientras que sostenía a su amiga inconsciente en su regazo.

- Es un titán y debe ser eliminado- en mi cabeza no paraba de resonar una sola cosa «elimina a todos los titanes» y nadie iba a interponerse en ello, no pagaría nuevamente por los errores de otras personas ajenas a mí.

Tomando impulso tiré de los cables, enganchando los mismos en distintos puntos para proporcionarme estabilidad, me elevé hasta llegar a la altura de la nuca del titán, donde se encontraba el joven, en un estado de inconsciencia al parecer, -Este es mi momento-, cruzando los brazos en figura de equis, salté del tejado donde me encontraba, dispuesta a abrirlos en cualquier momento y acabar con su vida, siendo esto imposible al recibir una tacleada por parte de alguien, al caer sobre el suelo, hizo presión con su cuerpo sobre el mío, tomando mis manos detrás de mí, inmovilizandome totalmente al mantener todo su peso sobre mí, intenté hacer resistencia moviendo mi torso, pero eso solo logró que hiciera más daño.

- Quédate quieta Monstruo, te acabo de hacer un favor, si matas a ese chico, no saldremos de estos muros jamás- pronunció con desprecio- ¿Te olvidas de lo que eres?, no eres más que un simple objeto que cuando deje de servir será aniquilado por el gobierno y el clero de los muros, tu única misión es servir para la humanidad, eres inútil para cualquier otra cosa, deberías estar agradecida de que te convertimos en esto, tú miserable existencia puede servir de algo sirviendo a la humanidad-habló con desprecio. Esto era tan familiar....
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No podía escuchar nada con claridad, pues mis oídos pitaban del aturdimiento. Traté de esperar un rato para acostumbrarme, pero solamente retumbaba el sonido de las gotas de agua cayendo no muy lejos de donde me encontraba, hice el intento de moverme pero hubo algo que lo impedía, mi cuerpo parecía estar atado,-¿Qué hago aquí?-, encontré la respuesta al sentir un filo apoyarse sobre mi pierna derecha, haciendo una leve presión; intenté sacudirme para liberar mis brazos y quitarme aquello que se encontraba encubriendo mi vista, sin ningún éxito, sólo pude escuchar una risa perturbadora a mis pies.

- ¿Despertaste pequeño Monstruo?, ya me estaba aburriendo- alegó, riéndose nuevamente, a lo que mi cuerpo empezó a temblar de forma violenta.

«Otra vez no porfavor...»

- Empieza a contar, soldado-

1...

La guillotina empezó a bajar.

-Dime, ¿quién eres?-

Grité desesperada.

2...

-Te pregunté algo, monstruo-
Un sonido metálico me hizo girar el cuello hacia un lado, aunque claramente, no podía ver nada.

-Soy...(T/N) Knox...solda..do-Lloré más.

3...

-¿Y cuál es tu misión?-

-Matar a todo lo que se me ordene-

Algo frío se cerró en mi muñeca, un minuto después, fue apretado, cortando parte de ella y al mismo tiempo hizo que la guillotina en mi pierna bajara su cuchilla en su totalidad.

Ningún grito salió de mi garganta, solo una pequeña lágrima que recorrió mi mejilla hasta caer en la fría mesa de metal donde me encontraba.

«Algún día saldré de aquí y mataré a cada uno de los que me hicieron esto»
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Mi cabeza dolió por un momento y toda la furia apresada durante años, salió a la superficie haciendo que mis habilidades se fortalecieran; con esfuerzo, solté mis piernas de su agarre y me giré, quedando de frente a él.

- ¿Vas a matarme, pequeño monstruo?-Empezó a reírse-adelante, inténtalo y veamos quién es mas rápido, nadie lamentará tu muerte-

- Tú creaste a este monstruo - estiré mis brazos, alcanzando mis espadas, apreté el mango con mis manos y sin un poco de arrepentimiento, elevé mis dos manos y atravesé su cuello.
Su cabeza cayó y la sangre brotó sin control marchando mi cuchilla y parte de mis manos. No me inmuté y mucho menos reparé en lo que ocurría a mi alrededor.

Be Brave-Levi Ackerman Donde viven las historias. Descúbrelo ahora