—Respira, respira—murmuré mientras corría con todas mis fuerzas. El aire frío chocaba con mi rostro y respiración haciéndola más pesada, estaba asustada, temerosa de lo que acababa de descubrir. Atravesé el espeso bosque hasta llegar a la parte poblada, me escabullí por los callejones para evitar un avistamiento indeseado. Utilicé mi equipo de maniobras tridimensionales para engancharme de un tejado y tomar una posición alta. Mis botas impactaron contra el ladrillo del techo, solo podía escuchar mi corazón palpitar con fuerza en la penumbra desolada que me rodedeaba, pues ya el sol se había escondido hace unas horas.
Me agaché para recuperar el aliento y sentía unas ganas inexplicables de llorar. No quería seguir reviviendo recuerdos y fantasmas de mi pasado, solo quería acabar con todos ellos y marcar un fin. Y mi hermana tenía que morir para ello.
En estos momentos no tenía espacio para pensar en la legión, o si quiera en Levi. Esto iba más allá de lo que podía tolerar sin volverme loca. Akira, mi hermana menor, a quien vi morir estuvo frente a mi, su mirada reflejaba fiereza y odio contenido, creo que lo único que había muerto ese día fue La Niña que vivía en ella.
—No puede estar viva...—hablé al aire intentando negar lo que acababa de ver. Pero se tiene que ver para creer, y no podía mentirle a lo que mis ojos vieron. Con un dolor en mi pecho, seguí mi camino de regreso a la legión. Ya era hora de regresar, tal vez mi mejor opción no era refugiarme en la compresión de mi superior, pero esto era demasiado para mantenerlo en secreto.
Tenía miedo e impotencia, el culto había destruido lo poco que teníamos de familia, y ahora ella era uno de ellos, alguien fuerte, decidido, sin rastro aparente de humanidad. ¿Unirse a quienes nos destruyeron?, no encontraba una explicación coherente para ello, y tendría que eliminar uno a uno, incluyéndola.
Ya no podía salvar a quien fue mi hermana. Ya no existía nada de aquella persona.
Era parecida a mi, renunció y borró su pasado convirtiéndose en otra persona. Solo que yo, creía que había sido salvada. Por Levi, por la legión.
Con molestia me quite aquella túnica y la arroje entre el bosque que me encontraba atravesando rumbo a los cuarteles de la legión, quería borrar lo que había presenciado, y mantener la idea de que las dos personas más importantes para mi, murieron aquel día. La única manera de que estuviera en este plano terrenal, significaba que ella era como yo, una guerrera, soldado y asesina. Y saber que alguien más había sido obligado a renunciar a su humanidad, me causaba malestar.
Estando cerca de llegar, me desesperé un poco al saber que sería difícil abordar el tema, y más sabiendo que había excedido el tiempo límite que tenía para investigar. No tenía espacio para asimilar regaños, solo quería decirlo y llorar. Pero las lagrimas se las quedaría mi almohada.
Al fin arrivé el territorio de la legión, nadie me vio llegar por lo que dejé el caballo en su lugar, y me escabullí por los corredores hasta dar con la oficina de Levi. Presté atención a los ruidos a mi alrededor Para prevenir un avistamiento indeseado y cuando me asegure de que nadie me viera, me colé en la oficina de Levi. Mi intento de vio frustrado al abrir la puerta y que me jalaran con brusquedad hacía dentro. Sostuvo mis muñecas y me hizo pegar mi espalda contra la pared. Al ver mi expresión de pánico me soltó pero no se movió para que cambiáramos de posición.
—¿Te siguieron?—me inspeccionó de arriba abajo con una expresión seria. Negué rápidamente a su interrogante
Suspiró y bajo la guardia ligeramente
—Tienes cinco malditos segundos para convencerme de no ir a encerrarte en el
jodido sótano—auch, eso era excesivo.
—Yo...Ella está viva—no fue mi mejor explicación pero fue lo único que me salió.
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Be Brave-Levi Ackerman
Fiksi PenggemarEntegué mi corazón, con el atardecer sobre mi espalda hasta el final de la noche de aquella vez.... Pero...¿Dónde se encuentra el paraíso? En un mundo donde tu vida depende de tu fuerza o valor, solo los más fuertes tendrán el privilegio de sobreviv...
