Los gritos de niños y adultos se entremezclaban en sus sueños hasta despertarla al fin. La cama estaba vacía, pero el hueco junto a ella aún se sentía cálido. Se permitió darse unos minutos de calma, observando los tablones del techo. Pocas veces había podido disfrutar de una mente vacía, vacía de voces, vacía de pensamientos, y estaba dispuesta a disfrutar de aquella paz mental que poco le duró. La voz de Esme recorría el pasillo repitiendo su nombre. Gabriela se deshizo de las mantas que la cubrían, estirando y acomodándose el camisón en el proceso. Con los brazos rodeando su cuerpo para mantener el calor corporal se acercó a la puerta de la habitación, abriéndola y sacando poco a poco la cabeza.
―¿Esme? ¿Me necesitáis para algo?
―Oh... ― Se giró al instante de escuchar su nombre ― Pensé que estarías en la habitación de Ada, no creí que pasarías la noche con... ― negó rápidamente intentando reencauzar la conversación que ella misma había desviado ― Mindy ha llegado, parece que el Garrison no da mucha confianza a algunas de tus clientas y prefieren venir aquí...
―Oh, no sabía que... ― Gabriela se detuvo un momento a pensar sus palabras. ― Supongo que ya lo habrán hablado con los chicos, si ellos no tienen problema yo tampoco, hasta que arreglen mi tienda, claro.
―Te esperamos abajo, vístete
―¿Esperamos?
―Sí, hoy os ayudaré, Lizzie tiene controlado su parte y no les hago tanta falta.
―Oh ― Gabriela asintió, cerrando la puerta al instante ― Vale... ―habló para sí misma, recordando que Lizzie sería una simple trabajadora, era ella la invitada en las oficinas aquel día.
En las oficinas todo el mundo se movía de un lado para otro, gritando nombres de caballos y apuestas. La cabellera rojiza en mitad de la sala llamó su atención, ayudándola a centrar sus pensamientos en recorrer la distancia que las separaba.
―Hola Gabi ―la saludó mientras dejaba una caja sobre la mesa ―Coline sigue en el hospital con William, le darán el alta mañana, pero hasta entonces ella se quedará con él ―Gabriela sólo asentía intentando procesar la información que recibía.
―Esme me ha dicho que nos ayudará hoy.
―Sí, estoy haciendo inventario de lo que no rompieron en la tienda, por suerte todo lo de la trastienda está intacto ―Mindy hablaba mientras revisaba el interior de la caja. ― aseguré la puerta de la trastienda, además, hay hombres vigilando que no entren a robar.
―Chicas, hay una mujer fuera que pregunta por Mindy ―Esme se acercó a la mesa.
―Voy a ver que necesita, ¿os quedáis a cargo del inventario y las cuentas?
―Claro ―respondieron ambas a la vez.
―Yo haré el inventario, ¿te parece bien hacer las cuentas? ―Gabriela continuó la cuenta de los botes y los productos dentro de la caja.
―Sí, claro ―Esme movió la silla para sentarse en ella ―el resto de las cajas están en el despacho de Thomas, era el único sitio con suficiente espacio.
―Vale, gracias ―Habló cerrando la caja frente a ella al apuntar los dos últimos botes de su interior.
―A la derecha las revisadas y a la izquierda las pendientes ―le indicó Esme al verla alejarse con la caja en sus brazos. Gabriela asintió mientras continuaba su marcha.
―Adelante ―tres golpes fueron suficientes.
―Buenos días ―saludó mientras le daba la espalda para dejar la caja en el suelo y tomar otra nueva ―perdón por las molestias.
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Veneno
FanfictionPor azares del destino, la vida de Gabriela Jones toma un rumbo nunca imaginado. Ahora en una tierra y tiempo desconocidos para la joven, debe forjarse una vida sin morir en el proceso. La vida parece simple, hasta que unos ojos azules invaden su re...
