【treinta y dos】

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ᴜɴᴀ ʙᴇʟʟᴇᴢᴀ ϙᴜᴇ sᴏʟᴏ ᴇ́ʟ ᴘᴜᴇᴅᴇ ᴘᴇʀᴄɪʙɪʀ

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ᴜɴᴀ ʙᴇʟʟᴇᴢᴀ ϙᴜᴇ sᴏʟᴏ ᴇ́ʟ ᴘᴜᴇᴅᴇ ᴘᴇʀᴄɪʙɪʀ

        Sus orbes se abrieron por la noche, pero estaba tan cómoda entre sueños que decidió ignorarlo todo

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        Sus orbes se abrieron por la noche, pero estaba tan cómoda entre sueños que decidió ignorarlo todo. Se encontraba recostada boca abajo y le cubrían delgadas telas de seda, por lo que le fue fácil esconder el rostro entre los mullidos almohadones que al igual le rodeaban todo el cuerpo. La verdad era, que nunca había estado tan cómoda y se asemejaba bastante a la sensación que tuvo la última vez que durmió sobre el lecho ajeno.

          Se dijo, algo había sucedido, algo que por el momento no podía catálogar como malo, sin embargo, que tenía seriedad, y no tardó en notar las desventajas de su ferviente deseo que querer manterse con vida.

          —Una cola de dragón... —notó cuando inconsciente comenzó a moverla y salió entre las telas. Lo que pudo sorprender a cualquiera, fue que ella no se sorprendió.

          El cultivado sueño que le pareció eterno le había mostrado las respuestas, o más bien, la entidad del manantial se las había regalado. Estuvieron, a su significado, horas y horas en silencio en aquel jardín de cielo despejado mientras los cambios se hacían presentes en su cuerpo, entonces le contó. Sufriría las consecuencias de ser deseada por un Dios, y al aceptarlo, terminaría por labrarse a su capricho, a su imagen y semejanza, no obstante, solo la mitad de su anatomía presentó los cambios fuera del sueño.

          Quiza no lo recordaba al pie de la letra, pero aquello fue suficiente para mantenerla serena ante lo que sucedía.

          Pese a ello, su curiosidad seguía intacta, y cuando recordó aquel espejo en la habitación en donde podía apreciarse de cuerpo completo, se levantó con pereza y colocó los pies descalzos sobre la madera; mientras tanto, su mano corría a esconder el bostezo que salió de su boca, dejándole ser testigo de que no era como la recordaba.
          Una vez estuvo frente al espejo, observando su cuerpo desnudo, no pasaron segundos para cuando cerró sus orbes.

          —Soy un monstruo. —Juró sentir decepción de su imagen, pero siguió en la calma.

          —No, eres una semidiosa, y por ende eres hermosa —contestaron desde atrás.

𝓱𝓸𝔀 𝔂𝓸𝓾 𝓻𝓮𝓶𝓲𝓷𝓭 𝓶𝓮 ✨ | 𝐙𝐡𝐨𝐧𝐠𝐥𝐢 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora