26- ¿Amigos?

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Kristal sintió un cumulo de sentimientos en ese instante como si la ira, el dolor, la tristeza y el amor que sentía por el hombre que tenía delante se aglomeraran en un mismo instante queriendo estallar y salir de su pecho. Una parte quería gritarle y que todo acabará pero las palabras a veces no salían tan fácil, una cosa era su corazón y otra su cabeza. Y nunca se permitiría actuar como la chica que era en un pasado, a la cual habían matado tantas veces.

______¿ Quieres hablar de ello?____ esta vez fue ella la que colocó su mano derecha sobre el dorso de la suya apretándola en señal de confort.

_______Como dijiste no somos mejores amigos_____ susurro el muchacho recomponiendose y bajando la mirada. Se sentía avergonzado de haberse dejado llevar por los recuerdos cuando tenía una mujer distinta delante.

______Es irónico que hace unos segundos me dijiste que te gustaría ser mi amigo.

_____¿Sólo amigos?_____ el Guilio jugueton había regresado a la carga. Siempre se colocaba una máscara. De eso se trataba todo en la mafia.

Kristal asintió y el se puso más serio mientras desviaba la mirada por un segundo.

______La verdad es que ame mucho a una persona en el pasado...

______¿ Por qué hablas como si ya no estuviera? ¿ Qué hay de tú esposa?

_____No me interrumpas____ continúo explicándole Guilio y con cada palabra la muchacha podía sentir su corazón doler en el proceso______Era mi amor de la infancia, la chica más hermosa del mundo tanto por fuera como por dentro. La única que me hacía suspirar en silencio. La que me hacía querer despertar cada mañana sí podía verla aunque sea de lejos y fue la única que no pude proteger, y se me evaporó con el tiempo. Se me fue de las manos y yo solo quise morir pero luego la vida puede ser una mierda.

La muchacha no supo que decir ante sus palabras. Estaba viendo a un Guilio que no había visto jamás en la vida. Se veía triste y jodido. Y sus palabras estaban cargadas de sinceridad, tanta honestidad que no sabía que decir mientras secaba una lágrima que se le escapaba al hombre delante de ella. El cuál podía ser él más bipolar del mundo, pero en ese instante no había máscaras sólo era él y sus sentimientos.

Una parte de Kristal quiso abrazarlo y decirle estoy aquí. Pero la otra ganó cuando el camarero de antes dejó sus platos haciendo que se separaran.

______Gracias_____ dijeron ambos al muchacho él cuál asintió y los volvió a dejarlos solos en un incómodo silencio.

Él cuál la muchacha rompió a los diez minutos.

_______Hay dos cosas que me hicieron la persona fuerte que soy hoy_____ susurro la muchacha aclarandose la garganta y tragando en seco sabiendo que lo que diría a continuación le costaría demasiado trabajo. Por lo que desvío la mirada_______A mi madre la mataron y luego me secuestraron a mí.

Kristal le concedió una verdad a medias mientras los recuerdos venían y la hacían estrujar la servilleta con fuerza. Nunca olvidaría el cuarto dónde la habían sometido por petición de Dante, dónde la habían violado uno tras otro. Dónde mataron toda inocencia que quedaba en su corazón. Ni siquiera podía abrirse con el hombre que amaba por el odio. Y aún no descubría porque Guilio nunca la rescató. Al menos esa noche sirvió para descubrir que su recuerdo le dolía al muchacho.

Guilio se levantó de su silla y la sacó de sus pensamientos cuando la instó a hacer lo mismo y abrazarlo. Sólo existían ellos dos. Perdidos entre los brazos del otro. Kristal pudo volver a respirar al sentir él clásico aroma del muchacho. Era como estar en paz después de una tormenta.

_____Ahora sí somos amigos____ susurró el muchacho acariciendole el pelo negándose a soltarla.

_____Amigos____ susurro ella, ignorando que su cuerpo y su corazón le pedía mucho más que esa palabra.

La noche transcurrió tranquila, cenaron entre risas y cuentos. Guilio no paraba de coquetear con la muchacha pero la hacía sentir cómoda. Le recordaba mucho al muchacho de su infancia. Era como vivir algo que nunca habían podido disfrutar, como es el hecho de salir a una cena como una pareja, aunque sólo eran amigos se sentía bien.

Al final terminó despidiendo a su chófer que vino a recogerla a la hora y se fue en el auto de Guilio en el asiento de copiloto.

El muchacho no podía dejar de mirar a Greta Maccini, Esa mujer a su lado tenía algo inexplicable que lo podría volver loco y de buena manera. Estar con ella era refrescante y divertido. Siempre con una conversación interesante, no tenías para cuando aburrirte. Aunque esos ojos grises y su forma lo tenían hipnotizado. Esta noche se había arreglado preciosa, parecía una diosa exótica que derretía todo a su paso. Había insistido en llevarla hacia la puerta de su casa cuando se percató que un auto los seguía, por lo que cambio la dirección acelerando.

______¿ Qué haces?______ la voz de la muchacha alarmada le sacó una sonrisa.

______Tranquila, no sé si te gustan las carreras. Pero justo ahora un auto nos sigue____ explicó Guilio señalando al espejo del auto.

Kristal pudo comprobar lo mismo que él, era una camioneta negra que nunca había visto. Sus cristales eran polarizados por lo que no se podía ver quién era dentro. Y si la volvían a secuestrar, en ese momento comenzó a entrar en una crisis de ansiedad dónde sentía que no podía respirar.

Guilio al notar el malestar de la muchacha soltó el volante con una mano y lo colocó en el muslo de la muchacha apretándolo haciendo que lo mirará.

_______Relajate y escuchame bien. Todo estará bien. Respira conmigo_____ le ordenó que lo imitara mientras el inalaba profundamente por la nariz y soltaba el aire por la boca unas cinco veces.

La muchacha sintió como funcionaba.

______ Muy bien, así me gusta_____ susurró el muchacho y volviendo en a tomar el control del auto pegó un giro, cambiando velocidades mientras perdía al auto en cuestión en el proceso. Cómo aún no estaba seguro se metió en un pequeño y oscuro callejón. Viendo cómo a los veinte minutos el auto que los seguía pasaba de largo sin encontrarlos.

Kristal pudo respirar al fin. Tenía los nervios a mil con la adrenalina del momento. Miro a Guilio sonriente gritando un "lo logramos" . Mientras se levantaba de su asiento para ir a parar en el asiento del muchacho abrazándolo encima de su regazo.

Guilio también río con ella ante su emoción. Y cuando la muchacha se fue a apartar, fue que se dió cuenta de lo que había hecho. Pero ya era demasiado tarde para retroceder. La atracción sexual era demasiado fuerte no importa cuántas veces le dijera a su cerebro que no podía.

Era como una polilla dispuesta a quemarse. El muchacho vió sus dudas mezcladas con el deseo. Pero no le permitió pensar mucho cuando tomó su nuca e impactó sus labios contra los de ella, fundiéndose en un ardiente beso.

Katakechi estaba furioso en su oficina al recibir la llamada de los imbéciles que había mandado para que siguieran el auto de Guilio desde el restaurante. Él muchacho había sido más listo que sus hombres y ahora andaba con Kristal quien sabe dónde. Por lo menos esperaba que no le labara él cerebro y la muchacha no fuera tan estúpida de cambiar el amor por la venganza. Sí eso pasaba tendría que matarla, no quedaba de otra.

La criada del mafiosoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora