Clarke entró en el apartamento con pesadez y se dejó caer en el sofá, dejando la chaqueta que le había dejado Lexa a su lado, se quitó los zapatos sin usar si quiera las manos y cerró los ojos intentando formar pensamientos coherentes.
Había sido un día largo y agotador, tanto física como emocionalmente. La despedida de soltera había sido divertida y sorprendente, pero también le había traído muchos recuerdos y sentimientos que creía enterrados.
Lexa.
No podía dejar de pensar en ella, en lo le había dicho, en lo que había hecho, en lo que había sentido al verla y al estar cerca de ella. Lexa había vuelto por ella, porque la quería, porque quería estar en su vida. Clarke no sabía qué hacer con esa información, como procesarla o cómo reaccionar.
Por un lado, tenía un calor en el pecho desde que Lexa le había dicho que todavía la amaba, que no la había podido olvidar y que se arrepentía de lo que había hecho. Pero, por otro lado, sentía una confusión enorme porque realmente ella misma no tenía claro cómo se sentía, si aún había un resquicio de amor entre todo el dolor que había sentido.
Y, por último, sentía una culpa terrible al pensar en Niylah, su maravillosa novia que la trataba genial, la quería y cuidaba como siempre había querido que Lexa lo hiciese. Era una mujer increíble, dulce, cariñosa y comprensiva. Clarke no le había encontrado ninguna pega, no la había hecho sentir mal en ningún momento, siempre se preocupaba por sus sentimientos y la había apoyado en todo el duro trabajo que había tenido que realizar para llegar a donde había llegado, con su propia galería de arte. Pero a pesar de sentirse amada por Niylah, Clarke no estaba segura de poder corresponderle de la misma manera.
En las relaciones, aunque no debería, muchas veces hay una persona que ama más, que da más en la relación. Ella había sido la que había hecho eso con Lexa cuando eran pareja y sentía que Niylah era la que lo hacía con ellas dos.
Clarke suspiró y pasó una de sus manos por su rostro, intentando aclarar sus ideas.
Ella sabía que no quería volver a aquello. No quería ser la que siempre estuviese ahí para la otra pero que pocas veces ocurriese al revés, no quería una relación desigual. Quería comprensión, apoyo y amor por ambas partes de la misma manera y aunque le diese miedo que todo fuese un espejismo, empezaba a ver en Lexa, por su nueva actitud y forma de ser, que aquello era posible.
Suspiró de nuevo y se frotó los ojos con las manos. Necesitaba aclarar sus ideas y tomar una decisión. No podía seguir así, viviendo en la indecisión y el remordimiento. Pero en aquellas circunstancias, con el cuerpo aún repleto de alcohol y las emociones a flor de piel, no podía hacerlo.
Era mejor descansar y despejar la cabeza, lo necesitaba.
Mañana sería otro día.
Pasó una mala noche, no iba a mentir. Su mente quiso jugar en su contra proponiéndole varios escenarios con Lexa y Niylah en el que ninguno salía bien.
Las pesadillas la atormentaron en todo momento, si no era por una cosa, era por otra. Así que después de una tremendamente horrible que hizo que se despertase bañada en sudor decidió que era momento de dejar de intentarlo.
Se levantó de la cama, sintiendo todos sus músculos agarrotados y cansados y se dirigió hacia la ducha.
Se tomó un relajante baño que de poco le sirvió en realidad y justo en el momento en el que, ya vestida, se disponía a prepararse un café, la puerta del apartamento se abrió y cerró con suavidad.
Se detuvo en mitad del salón, como si sus mayores miedos acabasen de entrar por la puerta y en cierto modo, asi fue.
Niylah apareció doblando la esquina del pasillo, con una pequeña maleta de mano que siempre llevaba a sus viajes e intentando hacer el menor ruido posible, seguramente pensando en no despertar a Clarke.
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Si, mi Comandante (Clexa)
FanfictionClarke no deja de chocar inexplicablemente contra una hermonsa morena que hace que su mundo se vuelva del reves una y otra vez. A proposito y no tan a proposito. -Clexa - AU (Universo Alternativo) [Dom/sub]
