Hay algunas cosas que nunca cambian.
Lexa volvió a mirar la hora en el móvil y después hacia la puerta del restaurante.
Clarke llegaba tarde.
No mucho. Ocho minutos, de momento. Una cantidad lo bastante pequeña como para que Clarke defendiese que aquello no podía considerarse llegar tarde y lo bastante grande como para que Lexa llevase ya dos veces mirando la puerta cada vez que se abría.
Dejó el teléfono boca abajo sobre la mesa y cogió la copa de agua.
Había llegado demasiado pronto.
Eso tampoco había cambiado.
A su alrededor, el restaurante empezaba a llenarse. Una pareja discutía en voz baja frente a una botella de vino, alguien reía varias mesas más allá y una camarera pasó junto a Lexa cargando tres platos que olían a tomate y albahaca.
Lexa volvió a mirar la puerta.
Esta vez Clarke apareció al otro lado.
Entró deprisa, quitándose la chaqueta mientras buscaba entre las mesas, con el pelo ligeramente revuelto y algunos mechones cayéndole sobre la cara. Lexa la siguió con la mirada mientras avanzaba entre las mesas y no pudo evitar sonreír cuando, al encontrarla, el rostro de Clarke se iluminó con una sonrisa cómplice.
Clarke se acercó y dejó la chaqueta sobre el respaldo de la silla.
-Ocho minutos -informó Lexa sin borrar la sonrisa de su rostro.
Ni siquiera había terminado de sentarse.
-No han sido ocho.
Lexa levantó el móvil y le enseñó la pantalla.
Clarke entrecerró los ojos.
-Has llegado antes.
-Eso no cambia la hora a la que habíamos quedado.
-Claro que la cambia. Si tú llegas quince minutos antes, empiezas a acumular resentimiento antes de tiempo.
Lexa dejó el teléfono otra vez sobre la mesa.
-No estoy resentida.
-Tienes cara de estar resentida.
-Es mi cara normal.
Clarke sonrió mientras se inclinaba sobre la mesa para besarla.
Lexa llevó una mano a su nuca y la retuvo allí un instante, alargando el beso apenas unos segundos antes de dejarla separarse. Clarke seguía lo bastante cerca como para que Lexa pudiese sentir todavía su respiración y, cuando finalmente volvió a sentarse, Lexa no pudo evitar que una amplia sonrisa se formase en su rostro.
-Hola.
-Hola.
Clarke terminó de acomodarse y cogió inmediatamente la carta.
Lexa la observó abrirla.
No necesitó esperar demasiado.
-Los ravioli tienen buena pinta.
Lexa cogió su copa mientras Clarke seguía bajando por la carta. La escuchó considerar los tagliatelle, después la pizza porque hacía muchísimo que no la pedía allí y finalmente volver otra vez a los ravioli.
Lexa sonreía ya tras la copa cuando Clarke levantó la vista.
-Te vas a pedir los ravioli -dijo sin poder resistirse.
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Si, mi Comandante (Clexa)
Fiksi PenggemarClarke no deja de chocar inexplicablemente contra una hermonsa morena que hace que su mundo se vuelva del reves una y otra vez. A proposito y no tan a proposito. -Clexa - AU (Universo Alternativo) [Dom/sub]
