Capítulo 5: Dolor

2.3K 158 59
                                        


Todo volvió a cambiar después de aquella noche.

Una noche en la que Lexa no apareció por casa y en la que le dio tiempo a Clarke para pensar, demasiado.

Su cabeza no pudo detenerse ni un solo instante mientras las horas pasaban, analizando cada pequeño detalle de su relación con Lexa e intentando comprender que había ocurrido.

Había un patrón del que no se había percatado hasta ese día, un último detalle que hacía que encajaran demasiadas cosas.

El declive de su relación había comenzado con las prácticas de Lexa en la fiscalía. Siempre había pensado que había sido debido al exceso de trabajo, pero acababa de aparecer Echo en escena y todo comenzaba a tomar forma de una manera que la estaba destrozando por dentro.

¿Tenía aquella fiscal algo que ver con el distanciamiento y la falta de deseo que había mostrado Lexa hacía ella todo aquel tiempo?

Se pasó las manos por la cara intentando dejar de pensar, pero era inútil.

Cuando había llegado a casa se deshizo rápidamente de aquel vestido y se metió en la ducha, queriendo borrar cualquier rastro del dolor que recorría sus venas sin control. No funcionó.

Salió de la ducha cansada, pero sin sueño, se había puesto el pijama y sentado en la cama, mirando al infinito.

Ahí se había quedado, esperando que todo se aclarase en su cabeza y lo único que había conseguido era nublarla por completo.

Las primeras luces del sol la sorprendieron en aquella misma posición, mirando al infinito y sintiéndose, a partes iguales, destrozada por que veía como toda su relación se iba destruyendo poco a poco y estúpida por no haberse dado cuenta antes y haberse molestado tanto en arreglar aquella situación.

El sonido de unas llaves en la cerradura de la puerta de entrada la sacó de sus pensamientos y todo su cuerpo se tensó por completo, expectante, por lo que fuera a ocurrir a continuación.

Se mantuvo en silencio, sin moverse mientras escuchaba la puerta abrirse y unos pasos, cansados, se acercaban hasta su habitación. La puerta se abrió lentamente y se encontró allí parada a Lexa, con el vestido negro arrugado, despeinada y con el maquillaje ligeramente corrido, seguramente de haber estado llorando. Pero aun así lo que más impactó a Clarke fue su mirada, una mirada de profunda tristeza, de dolor que se le clavaba en el corazón como puñales.

Clarke rápidamente apartó la mirada, levantándose de la cama para dirigirse hacia la ventana, mirando por ella para evitar enfrentarse a aquella situación.

-Clarke... -susurró Lexa con voz apagada intentando llamar su atención.

Clarke se cruzó de brazos sin mirarla, intentando protegerse del dolor que estaba sintiendo.

Escuchó como Lexa suspiraba y se acercaba a ella lentamente hasta que sintió como una mano se posaba en su hombro con suavidad y miedo.

Rápidamente se apartó y miró a Lexa de reojo, diciéndole con la mirada que no la tocase.

Lexa se alejó con rapidez, levantando las manos en señal de rendición.

-Lo siento -murmuró Lexa.

- ¿Qué es lo que sientes exactamente? -espetó Clarke de repente.

Lexa enmudeció y se encogió ligeramente, como si llevase el mundo sobre sus hombros y ya no fuera capaz de soportarlo.

-Todo, lo siento todo. No quería que nada esto ocurriese -dijo con la voz rota, en apenas un susurro y sin atreverse a mirarla si quiera.

Clarke cerró los ojos intentando contener las lágrimas que amenazaban por deslizarse por sus mejillas y apretó los puños de la rabia y el dolor que sentía.

Si, mi Comandante (Clexa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora