uno

34.6K 1.8K 1.4K
                                        


¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.




𖤐




—¡Suéltame! — El chico de rastas trataba de zafarse al agarre del policía, que lo llevaba a la pequeña celda del lugar. —¡Que me sueltes, joder!

—Quieto, muchacho. — El policía finalmente lo llevo hacia el lugar, abriendo la celda. Quitándole las esposas a él, le hablo a la muchacha que estaba ahí dentro, con la cabeza entre sus rodillas. —Te traigo compañía, muñeca. — Con fuerza, Tom entro al pequeño lugar.

—¡Joder, deja que llame a mi hermano! — El policía cerraba la celda, riendo. —¡Solo era marihuana, jodida mierda! —Comenzó a golpear la celda.

—¡Deja el escándalo, niño bonito! — Los policías reían viéndolo, mientras tomaban de su café. Esas escenas eran algo de todos los días.

—¡Joder! — Se volteo, observando a la chica que suspiraba viendo sus uñas. Observando sus medias de red, que adornaba con un corto short de jean. Y una remera negra en la parte de arriba.

Ella se levanto de su lugar, caminando hacia las rejas. El aún seguía observándola. Era pequeña, el le llevaba casi dos cabezas. Noto como ella traía una perforación en su nariz, del lado derecho para ser especifico.

-¡Adam! ¡Regálame un poco! - Ella pidió, el chico de rastas se impresiono al ver como ella conocía a la gente de ahí.

-¡No! ¡Eso te pasa por hablarnos así de mal! - El guardia comía una dona descaradamente en su rostro. Ella en un rápido movimiento se la quito, haciendo que el tirara todo su café. -¡Hija de puta! - la muchacha reía. Viendo como el intentaba abrir la celda.

-¡Adam, no! ¡Se escapará como la otra vez! - Un oficial grito desde su silla. -Solo ignórala. -

Tom aún seguía observando a la chica, con deseo. Observando sus piernas, y lo bien que le quedaban esas medias. Su vista se elevo a la boca de ella, quien masticaba la dona, dejando ver el brillo del glaseado en sus carnosos labios. Olvidando por completo donde estaba. Notando como ella hacia una especie de cola con su largo cabello negro, dejando a la vista su cuello. Él se relamió los labios ante esa acción.

-Hoy ganaste. - El guardia se alejaba de a poco, lanzando el vaso de plástico ahora vacío. Tratando de limpiar su manchado uniforme.

-¡Yo siempre gano, Adam! - ella sonrió. Su sonrisa. Tom no podía quitar su mirada de ella, era imposible. Ella finalmente volteo a verlo, y ahí pudo observar su rostro mejor. Tenía pecas, muchísimas. Sus ojos grandes, de un precioso color avellana, tenían pequeños destellos de brillo en él. Como si anteriormente portaran maquillaje. - Muévete. - Ella ni se inmuto ante su presencia, eso le molesto. Pero le gusto de alguna manera.

𝗟𝗢𝗟𝗔 | 𝒕𝒐𝒎 𝒌𝒂𝒖𝒍𝒊𝒕𝒛Donde viven las historias. Descúbrelo ahora