III. Capitulo 2

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Silvestone, al llegar a mi Hotel, Susie se acerca a mi lado cargando al pequeño Charles y me ayuda a llevarlo a mi habitación. Sofia y yo tendremos habitaciones una al lado de la otra. Es jueves y hemos llegado un poco tarde, hay compromisos con la prensa. Le doy un beso en la frente a mi pequeño y él sonríe.

-Sofia, cuídalo muy bien -le digo.

-Ve, no te preocupes.

Susie y yo subimos a la camioneta y ella me mira.

-¿Nerviosa por volver? -pregunta.

-Un poco -respondo-, extrañaba estar aquí.

-Toto también está muy feliz -dice-, se iba a volver loco con el reemplazo.

Al llegar al paddock, noto que hay demasiada gente. De pronto, me siento muy nerviosa al volver a verlo, pero me calmo, estoy segura de que a él no le importa. Me pongo mis gafas y al llegar a nuestra sede, Toto me mira.

-Oh, ahí estás -dice Lewis-, ven, vamos.

Me toma del brazo y me conduce a la zona de prensa.

-Dime qué decir sobre lo que dije del auto -dice-, Toto está molesto.

Caminamos por el paddock y le explico una manera de dar una declaración coherente y segura. Asiente y me escucha atentamente. Unos minutos después, se va. Carlos me asusta por las caderas.

-Te estaba buscando -dice-. ¿Me acompañas a una entrevista con Norris y Charles?

-Oh no -digo-. Olvídalo.

Carlos me mira y hace un puchero, se acerca a mí y sonríe.

-Por favor.

Me quita un mechón de la cara.

-Estás muy bonita -dice.

Sacudo la cabeza y camino con él hacia la zona de prensa, me quedaré en una esquina.

-¡Frank! -grito al verlo, corro hacia él y me envuelve en un abrazo.

-Oh, Dios mío -dice abrazándome-. Pensé que no te volvería a ver.

Mis lágrimas saltan, Carlos dice que me esperará más adelante. Frank no deja de abrazarme.

-Lamento mucho la pérdida del bebé -dice-. Te extrañé mucho...

Frank me limpia las lágrimas.

-Debo ir a hacer fotos pero te veo en la noche -me da un beso en la mejilla-. Estás hermosa.

Carlos coloca su mano en mi hombro y me da un beso en la mejilla.

-Ves que sí estás hermosa.

Al llegar a la zona de prensa, Carlos toma asiento al lado de Norris. Norris me mira pero no me reconoce, mi cabello está más largo, pero pronto sonríe. Se levanta y me da un abrazo.

-Wow -dice-. Estás muy guapa.

-Solo es maquillaje.

-Le viene bien a Mercedes -dice Carlos, Norris se ríe.

Carlos me acaricia la mejilla y por alguna razón aquella sonrisa me hace sonreír.

-Iré por mi teléfono y vuelvo.

Cuando me giro, me tropiezo con el cuerpo de alguien que me sostiene por los brazos, me quedo helada. Un nudo se forma en mi garganta mientras intento procesar todas las emociones que se agolpan en mi interior. Su expresión cambia y puedo ver una mezcla de sorpresa, alegría y quizás incluso nostalgia en sus ojos. En silencio, nos quedamos allí, en medio de ese abrazo, sin palabras pero con un mar de sentimientos compartidos.

En esos segundos eternos, todo lo que quedó atrás se desvanece y solo existimos nosotros dos en ese pequeño espacio. Los recuerdos de lo que solíamos ser, de lo que vivimos juntos, inundan mi mente y mi corazón. Es como si el pasado se entrelazara con el presente y todos los momentos compartidos cobraran vida nuevamente.

Las palabras se quedan atascadas en mi garganta, incapaces de expresar todo lo que siento en este momento. Quisiera poder contarle cómo ha sido mi vida, cómo han cambiado las cosas, cómo he anhelado este encuentro. Pero por ahora, solo me quedo allí, permitiendo que nuestras miradas hablen por sí solas.

-¿Charles? -pregunta Norris-. ¿Estás bien?

Me suelta y yo hago lo posible por dar un paso hacia atrás y salir de aquel lugar, Carlos viene detrás de mí.

-Oye, perdón, no pensé que... -dice-. ¿Estás bien?

-Me siento un poco ansiosa -digo.

Carlos me sostiene y me ayuda a sentarme. Me toma la cara con las manos.

-¿Estás bien?

-Carlos, ya vamos a empezar -dice su voz, pero no lo miro, solo me limito a mirar al vacío.

-Estoy bien -digo-. Vamos.

Carlos enrosca sus manos en mi espalda y entramos a la zona de prensa. Carlos y Charles toman asiento. Me quedo sentada en una de las sillas tras cámaras. Miro a Carlos y él sonríe cuando giro mi vista. Charles tiene su mirada fija en mí.

-¿Charles?

-Le preguntaba qué se siente ver a tu compañero ahora en Mercedes.

-Yo creo que es increíble -dice-. Todos crecemos y le deseo lo mejor.

Carlos sonríe y la entrevista continúa. Quiero que el tiempo pase rápido. Unos minutos después, acaba. Salgo a tomar un poco de agua, camino por el paddock con mis gafas. Una mano me hala del brazo y me mete a un callejón en medio de los edificios de Ferrari.

Charles me pega contra la pared y duda en decir algo, frunce el ceño, estamos tan cerca que puedo sentir su respiración.

-¿Dónde has estado?

-Charles...

-Respóndeme -dice.

-Charles, no es tu maldito problema.

-¿Ah no? Me dejaste.

-Tú ya me habías dejado -gruño-. ¿No recuerdas?

Charles me mira y una de sus manos sostiene mi cara.

-Te he buscado como un loco todos estos meses -dice-. Nadie me decía nada.

-Una buena razón para casarte -digo.

Charles cierra los ojos, pega su frente a la mía y sus labios rozan los míos. Siento mariposas en mi estómago estallar. Me toca por un costado de la cara y pega su boca a la mía. Quiero resistirme, pero no puedo. Envuelvo mis brazos en su cuello y lo atraigo hacia mí. Es un beso que largo, nuestras bocas bailan al ritmo que el coloca una mano en la pared. Así estamos unos minutos, entre besos y manos por todos lados. Me separo al escuchar hablar a Mattia.

-Te buscan -digo-. No me vuelvas a besar, no somos nada.

-Necesito que hablemos -dice-. Por favor.

Salimos de aquel callejón, Charles me entrega un papel. Mattia me mira y pela sus ojos. 

-Estoy en este hotel, búscame en la noche. Merecemos hablar.

250 Km Charles Leclerc y TuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora