Mientras arreglo mis cosas con las del bebé, Charles asoma su cabeza por la puerta con el pequeño en sus brazos. Frunce el ceño.
- ¿Te vas?
- Sí, Charles, esta no es mi casa.
- Pero no puedes quedarte sola.
- Le diré a Carlos que se pase de vez en cuando.
- ¿Entonces te vas para tener privacidad con él?
Me giro para verlo.
- ¿Qué creías, Charles? -pregunto- No estamos juntos.
Charles se mueve y deja al bebé en la cuna, se sienta en la cama.
- Simplemente vas a dejar que lo que una vez sentimos se acabe.
- Charles- lo miro - Me fallaste, entiendo lo difícil que es para mí volver a confiar en ti.
- Dame tiempo al menos, quiero demostrarte que te amo.
Al escuchar esas palabras tan directas, mis ojos lo miran, tiene la vista clavada en el suelo.
- No sé qué es el amor para ti -digo- No soy una prioridad.
- Pero tienes a mi hijo -dice.
- ¿Por eso? -digo- ¿Es por el bebé? Nunca te he importado, Charles. Si buscas una forma de estar conmigo, es porque te sientes culpable.
Charles se levanta, se acerca a mí y me detiene de alistar las cosas, me toma de las manos y me hace mirarlo.
- Nunca dejé de quererte.
- Pero andabas con otra de la mano por todo el Paddock, por todo Mónaco. Has dejado que la prensa me señale, hable y yo no puedo permitir eso.
Charles sacude la cabeza.
- No me digas que es por Ferrari porque me importa una mierda Ferrari y su maldito presupuesto.
- He presentado una carta a Ferrari para hacer el despido del patrocinador, el padre de Dafne.
Charles me limpia las lágrimas.
- No quiero que te pase nada -dice- Me moriría si te sucede algo.
- Charles, ¿por qué no lo hiciste antes?
Charles me mira y no dice ninguna palabra, recojo mis cosas.
- Es verdad -dice- Preferí estar con Ferrari antes de irme a otra escudería, no estaba pensando suficientemente en ti.
- No, pues gracias por decírmelo, no lo sabía.
Tomo a Charles en mis brazos y marco el número de Susie. Ella queda en enviarme un auto en los próximos minutos.
- No te vayas -dice.
- ¿Debo pretender que ahora eres un hombre diferente?
- Tienes razón, soy un imbécil -dice.
Bajo las escaleras y al bajar Pascale sonríe, toma al pequeño en sus brazos.
- ¿Van de paseo?
- No -digo- Ya me voy a casa.
- Oh.
Charles toma al pequeño y le da un beso, aquella escena me hace sentir un vacío. Charles le acaricia la carita y le da un beso en la frente.
ESTÁS LEYENDO
250 Km Charles Leclerc y Tu
RomantikTu, una periodista apasionada por el automovilismo, recibe una emocionante oportunidad profesional al ser asignada para trabajar con la prestigiosa escudería Ferrari en una revista especializada. Con gran entusiasmo, se sumerge en el fascinante mund...
