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El Gran Comedor de Hogwarts estaba iluminado por cientos de velas que flotaban en el aire, su luz oscilante reflejándose en los ojos de los estudiantes y profesores. Era el banquete de Halloween, y la sala estaba decorada con calabazas gigantescas talladas con expresiones aterradoras, mientras los fantasmas de la escuela flotaban por el techo, charlando animadamente entre ellos. Lucy, con su cabello pelirrojo y su mirada entusiasta, se sentía emocionada de estar de regreso en Hogwarts para cubrir el Torneo de los Tres Magos. Sin embargo, había un toque de melancolía en el aire; el 31 de octubre siempre traía recuerdos dolorosos para Lucy, recordando la muerte de su hermano James y de Lily Potter.
Lucy y Noah, su prometido, habían cenado antes de dirigirse al Gran Comedor, pero Lucy todavía tenía antojo de la tarta de calabaza que tanto le gustaba de Hogwarts. Caminaba por la sala, observando a sus sobrinos entre las mesas de sus respectivas casas. Ashley, en la mesa de Ravenclaw, lucía el uniforme azul pastel de Beauxbattons, su cabello castaño oscuro contrastando con el azul de su ropa. Rebecca, su sobrina más joven, estaba en Gryffindor, rodeada de amigos nuevos. Lucy también notó a Harry en la mesa de Gryffindor, quien jugaba con su comida, claramente incómodo. Esta fecha era difícil para él, y Lucy no podía evitar sentir una punzada de tristeza.
Una lágrima resbaló por la mejilla de Lucy mientras miraba a Harry. Noah, siempre atento, le apretó suavemente la mano. Era una noche especial para el torneo, pero también un recordatorio de la pérdida. La presencia tranquilizadora de Noah era un consuelo, pero nada podía llenar el vacío que dejó la muerte de su hermano.
Cuando la comida terminó, un murmullo recorrió el Gran Comedor. El profesor Dumbledore se puso de pie, su figura imponente y majestuosa. Junto a él, el profesor Karkarov y Madame Maxime parecían tensos, mientras Ludo Bagman sonreía y guiñaba el ojo a varios estudiantes. El cáliz de fuego se encontraba al frente de la sala, ardiendo con un brillo azul eléctrico. La expectativa creció mientras las llamas se volvían rojas y arrojaban un trozo de pergamino.
— El campeón de Durmstrang —anunció Dumbledore con voz firme— será Viktor Krum.
Los vítores de Slytherin fueron ensordecedores mientras Krum se levantaba y se dirigía hacia la sala contigua, pasando por la mesa de los profesores. Ludo Bagman aplaudía con entusiasmo, mientras que Barty Crouch parecía aburrido. Lucy observó a Krum con indiferencia, su mente centrada en Harry y el resto de sus sobrinos.
El fuego del cáliz volvió a ponerse rojo, lanzando otra lengua de fuego. Dumbledore leyó el pergamino y anunció:
— La campeona de Beauxbattons es Fleur Delacour.
El Gran Comedor aplaudió mientras Fleur se levantaba con elegancia y caminaba hacia la sala contigua. Ashley, en la mesa de Ravenclaw, consolaba a una compañera que no había sido elegida, pero Lucy notó que su sobrina parecía tranquila.
La emoción se intensificó cuando el cáliz lanzó otro pergamino. Dumbledore lo leyó en voz alta: