Capítulo XXVI

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*1986*

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*1986*

El tren a King's Cross a punto de partir desprendía un calor pegajoso, mezclado con olor a humo y caramelos. Acababan de finalizar las clases en Hogwarts y las vacaciones de verano iniciaban. La gente iba y venía entre los compartimentos, arrastrando baúles, búhos, gatos y despedidas apresuradas, todos tenían pena por irse del castillo, pero también ganas de lo que el verano les aguardaba. Lucy Potter empujó su propio baúl mientras se estiraba para ver por encima de la multitud.

—¡Zelda! ¡Liz! —gritó.

Las dos chicas aparecieron casi al mismo tiempo, Zelda agitando los brazos como si intentara aterrizar un avión, Lizbeth con un elegante moño improvisado y expresión de por favor que el verano empiece ya.

—¡Lucy! —Zelda le dio un abrazo que casi le parte una costilla—. ¡Creí que ya te habías ido a hacer cosas misteriosas con tu novio prefecto!

Lucy rodó los ojos, pero no pudo evitar reír.

—Solo es prefecto de Gryffindor, no de Europa entera. —le contestó Lucy con un sonrisa. 

—Aún —murmuró Liz con una sonrisa maliciosa.

Se metieron en un compartimento vacío. Zelda tiró su bolso al asiento, Liz a su lado, y Lucy se dejó caer frente a ellas, con el corazón latiendo un poco más rápido de lo normal. No era por el viaje, ese viaje ya lo había hecho muchas veces, era por lo que esperaba al final. Zelda le clavó una mirada brillante.

—Bueno, venga. Suéltalo. ¿Nerviosa? —le dijo la morena con una sonrisa pícara en su rostro. 

Lucy se mordió el labio.

—¿Un poco...? —Lucy parecía hacerse la primera pregunta a si misma—. Es la primera vez que voy a la casa de los Weasley. Bill me invitó a pasar dos semanas y...

—Y vas como su novia —completó Liz, disfrutando cada sílaba.

Lucy se sonrojó hasta las orejas, haciendo juego con su pelo pelirrojo. Zelda se dejó caer dramáticamente contra el respaldo.

—¡Esto es histórico! Los Weasley son como... como una tribu mítica. Son demasiados hermanos, son todos pelirrojos y seguro que comen como armarios encantados.

—Zelda, cálmate —dijo Liz con una carcajada—. La Madriguera no es tan intensa, te lo digo, mis abuelos son vecinos de los Weasley. Simplemente es un poco caótica, pero maravillosa y también esta llena de niños correteando. Pero la señora Weasley es un encanto.

—Bill dice que su madre es amable —añadió Lucy, aunque su voz sonó un poco débil, Liz arqueo una ceja. 

—¿Amable? Es más que amable. Te va a adoptar en quince minutos —le dijo muy emocionada—. Pero prepárate para que te dé de comer como si hubieras pasado un mes en el desierto.

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