Capítulo XV

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Nota: Hay contenido sexual explícito en este capítulo

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Nota: Hay contenido sexual explícito en este capítulo. 

Desde que Sirius y Remus habían llegado, la casa de Lucy parecía más llena, más viva. La casa que antes se encontraba en un silencio sepulcral y muchas horas vacias ahora se llenaba de pasos, risas secas, conversaciones susurradas junto al fuego. Sirius ocupaba el sillón frente a la chimenea como si siempre hubiera sido suyo, y Remus solía quedarse en la cocina leyendo el Profeta o escribiendo notas con una caligrafía minuciosa y cuidada, solo se iba cuando llegaba ese momento del mes donde su pequeño problema peludo se hacía notable.

Lucy no se quejaba, al contrario, encontraba consuelo en su presencia. En los recuerdos compartidos, en las miradas que no necesitaban traducción. Para Lucy tener a Sirius y a Remus en su casa le recordaba a cuando James estaba vivo, volvía a tener nueve años y sentía esa felicidad de la niñez. Pero Noah, aunque entendía a Lucy, no estaba cómodo. Lo veía en los pequeños gestos: en cómo se tensaba cada vez que Sirius entraba en la sala, o cómo cerraba la puerta del dormitorio con más fuerza de la necesaria.

Esa noche, la tensión llegó a un punto de ebullición. Lucy entró en el dormitorio, quitándose el abrigo con gesto cansado, desde el mundial de Quidditch los aurores siempre tenían más trabajo y solían salir más tarde de lo que normalmente se iban, buscando pistas sobre lo ocurrido allí. Noah estaba de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados, mirando hacia la calle empedrada cubierta de niebla.

—¿No puedes dormir? —preguntó ella, apoyándose contra la cómoda.

Él tardó un momento en responder.

—No con un fugitivo durmiendo en el piso de abajo.

Lucy cerró los ojos un segundo. Ya había notado ese tono. 

—Noah... Sirius no es un fugitivo. No para mí. No para Harry. Y no debería serlo para ti. —contestó Lucy tratando de hacerle entrar en razón.

—¿Y eso lo decides tú? ¿Basándote en qué? ¿En recuerdos de tu infancia? ¿En lo que tú quieres que sea cierto? —Noah estaba enfadado se notaba en como contestaba, como le gritaba.

Lucy lo miró fijamente.

—Basándome en lo que sé... —empezó Lucy, con la voz firme, aunque su pecho dolía con cada palabra—. Sirius jamás traicionaría a mi hermano. No lo hizo. Fue Peter Pettigrew. Él era el guardián secreto de James... él fue quien se lo dijo a Voldemort. Sirius no tuvo nada que ver, pero era más fácil culparlo a él. Peter desapareció. Se escondió como el cobarde que siempre fue. Y Sirius... Sirius ha pasado trece años en Azkaban por un crimen que no cometió. Déjale estar aquí. Aunque sea solo por un tiempo. Con lo poco que le queda de familia.

Noah apretó la mandíbula, un músculo temblando en su mejilla. La luz tenue de la farola entraba por la ventana empañada, proyectando sombras inestables sobre su rostro. Parte de él estaba bañado en un brillo dorado; el resto, sumido en la penumbra. Y esa sombra parecía expandirse en su expresión.

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