South Park

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South Park es una serie de televisión animada estadounidense, creada por Trey Parker y Matt Stone para el canal Comedy Central en 1997. Está dirigida al público adulto y se caracteriza por el uso de la sátira y el humor negro para criticar la sociedad, actualidad y cultura americana en general, a través de las vivencias de sus protagonistas: Stan, Kyle, Kenny y Cartman, cuatro niños de tercer grado que viven todo tipo de aventuras y situaciones bizarras en un ficticio pueblo de Colorado llamado South Park.

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South Park era un pueblito encantador como tantos otros en Estados Unidos, con sus casas de grandes jardines, sus kilómetros de bosques y ríos circundantes, y su gente, hospitalaria y de buenas maneras como solía pasar en las comunidades del interior. Sólo había una cosa que hacía de South Park un lugar diferente de tantos otros pueblos americanos: estaba fundado por magos, por lo que los actuales habitantes eran casi todos miembros de la comunidad mágica norteamericana. Allí, protegidos por hechizos contra los nomaj, todos eran libres de practicar y vivir su magia sin miedo, lo que lo hacía un paraíso. Especialmente para los niños y jóvenes, quienes no se distinguían precisamente por su prudencia a la hora de ocultar sus poderes.

-Cartman… ¡Oye, Cartman, culo gordo! ¡Deja de hacer eso, nos meterás en problemas!- exclamó Kyle ceñudo al ver a su amigo, Eric Cartman, blandiendo su varita con brusquedad para estrellar huevos podridos contra la casa del señor Garrison, su profesor de Transfiguración en la escuela. Cartman lo miró con altivez y respondió, mientras abría otra caja de huevos:

-No te obligué a venir, así que si no te gusta lo que hago ya puedes irte. A la mierda, de preferencia, maldito cobarde.

-¿A quién llamas cobarde, idiota? No lo soy, solo tengo cabeza y la uso a diferencia de ti. El señor Garrison sabrá que fuimos nosotros, somos los únicos que reprobaron su clase y se llevaron toda esa tarea extra para las vacaciones. ¿Quieres que nos castiguen al volver a Ilvermorny o qué?

-Stan, dile a tu novio que deje de regañarme que ya parece mi madre- respondió Eric con insolencia al tranquilo Stan Marsh, su otro amigo quien siempre terminaba interviniendo para que no se mataran. En aquel caso, se volvió hacia Kyle y le dijo que no debía preocuparse tanto, porque su actitud culpable sería mucho más acusadora que los propios huevos.

-No tendrá pruebas de nada, ¿okey? Somos solo cuatro chicos que han salido al lago a pescar en hielo para pasar el rato, no tenemos nada que ver con esto.

-No hemos ido a pescar.

-Pero eso es lo que hemos dicho en casa, torpe- intervino Cartman con una risa burlona.- Hay que ver, y se supone que eres el listo. 

-¡Como sea!- interrumpió Stan alzando el tono.- Kyle, escucha, de nuestro curso solo reprobamos nosotros, pero no somos el único curso de la escuela, ¿o sí? Y Garrison tiene fama de ser muy voluble, te apuesto a que en cada curso hay chicos que lo detestan. 

-Y muchos viven en este pueblo- dijo Kenny de repente, sobresaltándolos porque por lo general no hablaba mucho.

-Exacto, gracias, Kenny. Y aunque fuéramos los únicos alumnos de Ilvermorny que vivieran aquí, no significa que por fuerza tengamos que ser los culpables. Cualquier pandillero o borracho podría haberlo hecho- finalizó Stan antes de apuntarle con su varita al adorno navideño en la puerta de su profesor y acertarle: el horrible olor a huevo podrido se combinó con el perfume mágico con que Garrison había rociado al adorno, y el resultado fue un vaho insoportable que los puso a toser a todos.

-¡Joder, mierda… qué peste! ¡Ahora sí vámonos de aquí antes que algún vecino sienta ese olor y se asome a ver!- exclamó Cartman asqueado, siendo el primero en poner su sugerencia en práctica y huyendo calle abajo seguido por los otros. No pararon de correr hasta estar en la plaza central, desde donde abordaron un autobús para volver a sus casas. Todos vivían cerca, así que bajarían juntos. Agradecieron que el autobús fuera casi vacío, porque por la cara de asco del chófer y los pocos pasajeros era obvio que apestaban tanto como la casa de Garrison.

-No sé ustedes pero yo no volveré a comer huevo en mucho tiempo- comentó Kenny por lo bajo, despertando una risa nerviosa en Stan, Cartman e incluso en Kyle, cuya tensión fue desapareciendo de sus hombros a medida que pasaban los minutos. Como solía pasar cada vez que se dejaba arrastrar por sus amigos a alguna locura como esa.

Los cuatro habían sido amigos desde el jardín de infantes, por lo que se conocían tanto como si fueran hermanos. A veces peleaban en exceso, al punto de parecer enemigos, pero lo cierto era que no sabrían enfrentar sus vidas si no tuvieran a los otros tres atrás. Kyle admitió para sus adentros que le daba igual la casa de Garrison, porque al fin y al cabo no era la primera y probablemente no sería la última travesura que realizaran juntos. Por raro que sonara, a medida que pasaba el tiempo se iba acostumbrando a meterse en problemas.

En su segundo año en Ilvermorny, habían colocado tantos diuréticos nomaj en la comida de la profesora Choksondik que la desafortunada mujer había tenido que pedir una licencia de varias semanas para recuperarse. Todo había sido porque Cartman se había enojado con ella por un reto en clase, pero lo cierto era que él, Stan y Kenny lo habían sabido y no lo habían detenido, si no que al contrario lo habían ayudado.

Habían colocado una oreja extensible de la tienda de chascos para espiar al consejero escolar, el señor Mackey, lo que desde luego les valió otro castigo. También habían ingresado sin permiso a las cocinas del colegio para robar comida, siendo castigados luego con tener que ayudar al Chef, el mago encargado del comedor, a preparar los almuerzos de todo el mundo. Kyle sonrió a su pesar ante el recuerdo, en su momento le había dado mucha vergüenza pero no tanta como para salir traumado. Él y sus amigos iban de la mano con los problemas, así que uno más, uno menos… ¿qué más daba?

-Eh, miren eso- lo sacó de su ensoñación la voz de Cartman al bajar del autobús.- Allí en la tienda de la esquina, ¿no son Craig y Tweek besándose? ¡Joder, ya no disimulan nada!

-Cartman no empieces, ¡déjalos en paz!- lo regañó en vano, pues Eric no vaciló en gritarles algo a sus compañeros:

-¡¡Eh, ustedes!! ¡¡Consíganse una habitación!!

-¡Vete a la mierda, Cartman!- le retrucó Craig enseñándole el dedo medio, tomando a Tweek de la mano y llevándoselo lejos. Kyle meneó la cabeza mientras Eric reía, no importaba que ya estuvieran en cuarto año el maldito seguía teniendo el mismo sentido del humor de un niño pequeño . Le gustaba picar a los demás por cualquier motivo, y en el caso de Craig y Tweek, que eran pareja, era obvio cuál era la excusa para molestarlos. Se lo dijo antes de despedirse.

-Un día alguien se cansará y vendrá a partirte la cara, ¿sabías? Yo que tú empezaría a mostrar algo de tacto al hablar con la gente.

-Bah, tonterías. Deja de regañarme por todo y relájate un poco, tienes catorce años y vives estresado como los viejos. Stan, ¿cuándo está contigo también te regaña o a ti te deja pasar las cosas a cambio de besitos?

-¡Deja de meterte dónde no te importa, culo gordo!- gritó Kyle ofendido, despidiéndose de Stan y Kenny antes de entrar en su casa. Le vendría bien un rato a solas para calmarse y además tenía que darse una ducha pronto, antes que sus padres le preguntaran por qué hedía. No tenía más tiempo para pensar en las idioteces de Cartman o en los problemas en los que todavía no se metía, pero que sin duda iban a llegar tarde o temprano.

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