Crossovers de diferentes series, películas, animés, cartoons y juegos con el universo de Harry Potter.
Esta historia está hecha para cumplir con el reto del Fictober 2022, por lo que cada capítulo es independiente de los demás y puede leerse como u...
Our Flag Means Death (Nuestra Bandera Significa Muerte) es una comedia de diez capítulos emitida por HBO Max, dirigida por David Jenkins y protagonizada por Rhys Darby y Taika Waititi. Cuenta la historia de Stede Bonnet (Darby), un aristócrata del siglo XVIII que, cansado de su vida acomodada y su matrimonio aburrido, decide abandonar todo y comenzar una nueva vida como capitán de un barco pirata, el Revenge. Stede no sabe ganarse el respeto de su tripulación pero no deja de intentarlo, siendo su deseo estar a la altura de los grandes piratas de la época como Blackbeard (Waititi). Las circunstancias de la vida lo llevan a conocer en persona a Blackbeard y a formar una gran amistad con él, pero esa amistad no tardará en convertirse en algo más profundo.
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Stede Bonnet se había graduado de Hogwarts con muy buenas notas, excelentes recomendaciones por parte de sus profesores y un trabajo asegurado en el Ministerio de la Magia, en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional. Cualquiera hubiera dicho que esos logros serían motivo de orgullo para su padre, pero no, por desgracia para él no. Para su padre cualquier cosa que él hiciera era poco, cualquier logro era una tontería y cualquier meta una mala idea.
-Cooperación Mágica, ¡qué estupidez! Pudiendo haber sido auror vas y terminas en una oficina burocrática e inútil para desperdiciar todo lo que he invertido en tu educación. ¡Eres una vergüenza para la familia, niño tonto!
Stede no quiso mostrarle a su padre cuánto le dolía su desprecio, pero ni bien pudo se mudó a un departamento muggle para escapar de aquella convivencia asfixiante; prefería pasar algunas privaciones que seguir siendo víctima de sus maltratos verbales, así como de su obsesión por verlo casado con una bruja de su clase. Para Edward Bonnet el linaje mágico era algo sumamente importante, y no paraba de presionarlo para que conociera y se comprometiera con una chica de sangre pura. Lo cual, por cierto, no le interesaba en lo más mínimo.
"¿Por qué me casaría con una mujer solo por su status?", pensó mientras caminaba lentamente por su librería favorita. "Si algún día me caso tendría que ser por amor, claro. Tendría que ver a la otra persona y quedarme sin aliento, sabiendo en ese mismo instante que encontré al amor de mi vida…"
Suspiró y dejó de buscar en los estantes para observar al dueño de la librería, muy cariñoso con su esposo en ese momento. Él quería un amor así de profundo para sí mismo, quería alguien con quien compartir los pequeños placeres del día a día, y no sólo una pareja acomodada que incrementara su status social. ¿De qué le valdría eso si lo que menos le interesaba en la vida era escalar socialmente?
-Tal vez estoy pidiendo mucho- susurró para sí mismo al tiempo que decidía marcharse. Estaba demasiado distraído como para comprar algo y en esas circunstancias sería mejor que se marchara, hasta que estuviera más…
El instinto le hizo callar sus pensamientos y observar, y entonces lo vio, cerca de la puerta: un chico de barba larga y negra como la noche, ojos oscuros y el aire inconfundible de quien no sabía bien lo que estaba haciendo. Su corazón se detuvo un instante para luego empezar a latir con el doble de fuerza mientras miraba al muchacho, pues era muy apuesto. Y no sólo eso, tenía un aire de rebelde y rudo muy diferente a lo que él estaba acostumbrado a ver, como si hubiera salido de una fábula de piratas y no del Callejón Diagon.
"Cielos, Stede, ¡compórtate de forma decente que no lo conoces! No puedes quedarte mirando así a alguien, es descortés y además… oh no, ¡se dio cuenta!" pensó de golpe con pánico al ver que el pelinegro se dirigía hacia él. Ni el vendedor ni su esposo podían verlos desde esa posición, así que tal vez quisiera increparlo por mirarlo demasiado. Antes que pudiera siquiera pensar en una disculpa apropiada, el joven se aclaró la garganta y le preguntó:
-Perdona. ¿Sabes dónde están los libros de las clases de Hogwarts? Los de transformaciones y todo eso.
-¡Ah! Ah, eso…- su alivio fue tan evidente que el chico lo miró fijo un momento, luego de lo cual se rehízo y le informó con gentileza:- en esta librería no se vende material escolar, solo libros de magia avanzada. Lo que tú necesitas lo podrás encontrar en Flourish y Blotts, a dos manzanas de aquí. Ahí venden todos los libros que piden los profesores de Hogwarts.
-¡Lo sabía! Le dije al idiota de Izzy que se fijara bien en el mapa de este Callejón, que si me enviaba al lugar incorrecto lo mataría. Ahora tendré que apuñalarlo con la varita cuando regrese- amenazó furioso por lo bajo. En ese momento le tocó al rubio quedarse mirando sin entender de qué hablaba, por lo que fue él quien se disculpó y se presentó como correspondía.- Perdona, no vayas a pensar que soy así de violento normalmente… me llamo Edward Teach por cierto. ¿Y tú?
-Stede, Stede Bonnet. Mucho gusto.
-Igualmente, Stede. Y bueno, me tomó mucho tiempo llegar a Londres como para que el estúpido de mi compañero me anotara mal las direcciones de las tiendas. Ya de por sí un hombre como yo no se siente a gusto en las librerías, ¡como para que encima me envíen a una que no me sirve! Hubiera quedado como un tonto si le preguntaba al vendedor por libros de niños.
-No lo creo, el señor Fell es un hombre muy amable, ¿sabes? Además un error lo comete cualquiera, no es tan grave.
-Puede ser. En cualquier caso, gracias de nuevo por orientarme. Iré a buscar esa otra librería que dices… eh…
-Si quieres te acompaño, de cualquier forma ya iba de salida- mintió Stede con nerviosismo, poco acostumbrado a mentir pero con deseos de continuar aquella charla.- ¿Tienes que comprar los libros de tu hermanito o algo así?
Edward pareció algo incómodo, pero por alguna razón no quiso mentirle a Stede. Se notaba que era un chico educado y buena gente, dispuesto a ayudarlo sin prejuicios, de modo que tras respirar hondo le contestó con profunda franqueza:- No, los quiero para mí. Verás… tuve que dejar el país cuando era niño por cuestiones familiares, así que nunca pude ir a Hogwarts. He aprendido magia por mi cuenta desde entonces, pero es difícil sin una guía así que decidí comprar algunos libros de texto. Especialmente los de Transformaciones y Encantamientos, son los tipos de magia más necesarios en los trabajos.
-Entiendo, entiendo. Y está muy bien que quieras estudiar hechizos nuevos a tu edad, ¡no te sientas avergonzado por eso! Para el aprendizaje nunca es tarde, eso dice mi amigo Oluwande. ¿No lo crees?
-Tu amigo es un buen tipo entonces. No como mi amigo, Izzy, ese sinvergüenza. A veces creo que no quiere verme progresar para que sigamos por siempre con el negocio de búsqueda de tesoros. Pero yo merezco progresar como cualquier otro mago- declaró con orgullo ante un conmovido Stede, que ahora lo veía con más cariño que al principio. Edward no era solamente atractivo, no. Intuía en él a un hombre maravilloso, y repitió su oferta de acompañarlo a Flourish y Blotts para así poder continuar su charla. Edward asintió y le sonrió agradecido, sin decir nada para no arruinar el momento.
"Al menos algo bueno salió del error de Izzy. No habría conocido a esta preciosidad si me hubiera dado la dirección correcta, ¡bien por él!" pensó encantado con su nuevo amigo. Es decir, si lograba hacerse su amigo. Se notaba a la legua que Stede era de familia rica, ¿acaso alguien así querría la amistad de un mago medio analfabeto como él? Lo averiguaría pronto de todos modos. No pensaba perderle de vista incluso después de haber comprado los libros.