Crossovers de diferentes series, películas, animés, cartoons y juegos con el universo de Harry Potter.
Esta historia está hecha para cumplir con el reto del Fictober 2022, por lo que cada capítulo es independiente de los demás y puede leerse como u...
La saga cinematográfica de X-Men está constituida, hasta el momento, por trece películas basadas en los cómics de X-Men, uno de los más populares de Marvel Cómics. 20th Century Fox obtuvo los derechos de los personajes en 1994, pero no fue hasta el año 2000 que estrenó su primera película, llamada simplemente X-Men. En 2011 se estrenó X-Men: First Class, una precuela que narraba la juventud del profesor X y de Magneto; estos mutantes que todos conocen como rivales fueron en su momento grandes amigos, que se unieron para enseñar a otros mutantes jóvenes a dominar sus poderes. Sin embargo, sus caminos se separaron cuando Erik decidió luchar contra los humanos que los oprimían, mientras que Charles eligió la coexistencia pacífica de ambas razas.
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Charles Xavier era probablemente el mago más poderoso y prestigioso del Reino Unido. Desde muy pequeño había demostrado una habilidad mágica sobresaliente, y esa habilidad no había hecho sino aumentar con los años. Había ganado todo tipo de trofeos y medallas durante su paso por Hogwarts, se había graduado con puros Extraordinarios, y había conseguido cartas de recomendación para casi todos los empleos disponibles en la comunidad, desde fabricación de varitas hasta sanación. Al provenir de una rica familia sangre pura también pudo darse el lujo de viajar y aprender todavía más magia, lo que lo hizo aún más poderoso. Era también un hombre de ideales y corazón noble, para nada corrompido por el dinero o el poder, por lo que a nadie le extrañó que la Junta Educativa le ofreciera el cargo de director del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, después que el anterior falleciera en funciones a la honorable edad de 95 años.
-El destino de Hogwarts no podría estar en mejores manos, señor Xavier. Estoy totalmente convencido de eso.
-Pero yo… ¿está usted seguro, señor Ministro?
-Por supuesto. Es usted una eminencia en varias ramas de la magia, además de tener una gran afinidad con el castillo y sus habitantes. Lo hemos podido comprobar en todo este tiempo que lleva al frente de la Junta Educativa, así que no tenemos la menor duda, señor Xavier. Queremos que usted asuma como director y utilice todos sus recursos para cuidar de los estudiantes, ellos lo respetan y lo quieren como a pocos otros magos adultos. Sin duda se beneficiarán de sus conocimientos y su experiencia como líder.
-Cielo santo. Me ha dejado casi sin palabras, sabe… ¿director de Hogwarts? Estaba muy conforme con mi puesto en la Junta Directiva. ¡Nunca se me había ocurrido que podría hacer más por nuestros niños! Pero, ya que usted me ha venido con esta propuesta…
-¿Aceptará?
-Aceptaré encantado, aunque todavía me pregunto… ¿qué opinarán los padres de familia acerca de esto? Confiaban mucho en el anterior director, y no sé si seré capaz de llenar sus zapatos.
-El director Lee fue el mago más extraordinario que haya conocido el mundo, pero ahora descansa en paz y los futuros magos y brujas precisan un nuevo guía. Estoy seguro que si viviera, lo aprobaría a usted con los ojos cerrados- aseguró el ministro echando un respetuoso vistazo al retrato del fallecido Stan Lee, mago de magos, jefe espiritual de la comunidad mágica nacional.
(...)
A pesar de la confianza que le infundió aquella charla, no pudo negar que sintió cierto nerviosismo al instalarse en la oficina del director, que ahora le pertenecía. Aquellas paredes contenían más siglos de historia de lo que podía recordar, y otros antes que él lo habían hecho a la perfección, dejando la vara bien alta. Contempló los retratos de antiguos directores y directoras con enorme respeto, preguntándose cómo sería su vida a partir de ahora. ¿Marcaría realmente una diferencia en las nuevas generaciones de magos? ¿Los profesores lo respetarían como habían respetado al director Lee? Se asomó por la ventana un momento para contemplar el paisaje, y asintió distraído cuando alguien golpeó a su puerta.
-Adelante…
-Con permiso, director Xavier. Soy Erik Lehnsherr, subdirector de Hogwarts y profesor de Encantamientos- le contestó una voz firme a sus espaldas. De inmediato se rehízo y le estrechó la mano a su colega, recordando haberlo visto varias veces durante sus visitas como miembro de la Junta Educativa. Era un hombre alto, de mirada seria y gran porte, con fama de ser un profesor muy estricto al que era mejor no provocar. Al mismo tiempo lucía como alguien sincero y de confianza, y Charles hizo un gran esfuerzo por no leerle la mente. Su dominio de la legeremancia era tan absoluto que leía la mente de las personas casi sin desearlo, pero no hubiera sido una buena forma de iniciar su relación profesional con Erik.
-Ha hecho usted bien en venir, profesor Lehnsherr. Como verá todavía me estoy instalando, pero me hará mucha falta su ayuda en estos primeros días. Necesito saber varias cosas sobre el funcionamiento interno del colegio, cosas que solo sabría quien trabaja aquí. ¿Me estoy explicando bien?
-Perfectamente, señor director. Y es justo por eso que he organizado una reunión con el cuerpo docente del castillo para este mismo mediodía, para que pueda conocerlos a todos y conversar sobre sus agendas. Los niños pronto volverán de las vacaciones, así que es el momento perfecto para que se ponga al corriente de los planes de estudio, los exámenes, etcétera. ¿Le parece bien?
-¡Perfecto! Soy de los que creen que una buena comida es la mejor manera de conocer a la gente- comentó Charles con ligereza, haciendo que Erik sonriera brevemente. No era hombre dado a las emociones pero era difícil no caer en la simpatía de Charles, del director Xavier como debía llamarlo ahora, porque era un mago realmente sociable y muy alegre. Lo tenía bien visto de varias reuniones y convites sociales del Ministerio y sabía de su carácter abierto, así como de su influencia y carisma. Deseaba que pudieran llevarse bien, pero tendría que esperar y ver como se daban las cosas. Allí en Hogwarts serían jefe y subordinado, y eso no era algo para tomarse a la ligera.
-Luego de la reunión con los profesores podemos recorrer el castillo, si le parece. Sé que usted ya lo ha visto muchas veces pero esto es algo diferente, teniendo en cuenta que ahora residirá aquí. Podría enseñarle algunos sitios comunes, el baño de profesores, la Sala Multipropósito, la…
-¿Sala Multipropósito?- interrumpió Charles sorprendido.- Vaya, no creí que otra persona aparte de mí la conociera…
-¿Usted ya sabía de su existencia?
-¡Claro! La descubrí en mi tercer año, durante una prueba de valor con mis compañeros. Tiempos diferentes- se excusó con picardía al recordar sus travesuras de niño.- ¿Y usted cómo supo de ella?
-Por lo mismo que usted, parece.
-¿Se escapó de noche para encontrarla y probar que era valiente?
-Yo no. Mis hijos, Wanda y Pietro. Son ellos los que se la pasan metiendo las narices por todos lados y que sin saberlo me guiaron hasta esa sala tan especial- explicó Erik mitad orgulloso, mitad resignado a tener dos hijos tan inquietos como los que tenía. Charles pareció sorprendido de oír eso pero lo asimiló rápido, y hasta se dio el lujo de hacer un chiste.
-Bueno, no sea muy severo con sus hijos, profesor. Véame a mí, también exploraba el castillo en horarios inapropiados y aún así llegué a director.
Erik volvió a sonreír y esta vez por más tiempo, vencido por la simpatía de Charles y sus hermosos ojos. Era difícil no mirárselos mientras hablaban, pero cuando llegó el momento de marcharse para que pudiera seguir ordenando sus cosas, lo hizo sin vacilar. Tendría mucho tiempo de ahora en más para conocerlo, no hacía falta abrumarlo en su primer día.