Futurama

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Futurama es una serie de animación para adultos, creada por Matt Groening (el mismo creador de los Simpson) en 1999 y emitida por Fox (más tarde por Comedy Central). Consta de 140 episodios repartidos en siete temporadas, más una octava temporada a estrenarse en 2023 por Hulu. La historia nos presenta a Fry, un joven repartidor que está descontento con su vida y al cual le toca repartir pizzas en la noche de año nuevo. Al descubrir que el pedido es una broma, Fry decide quedarse en el laboratorio vacío y cenar la pizza como festejo, pero accidentalmente cae en una cámara de criogenia y despierta mil años en el futuro, durante la víspera del año nuevo 3000. Fry está decidido a aprovechar esta segunda oportunidad de vivir una vida genial y llena de aventuras, así que en compañía de sus nuevos amigos el robot Bender y la extraterrestre Leela se embarca en la búsqueda de su único descendiente vivo para comenzar de nuevo.

 Fry está decidido a aprovechar esta segunda oportunidad de vivir una vida genial y llena de aventuras, así que en compañía de sus nuevos amigos el robot Bender y la extraterrestre Leela se embarca en la búsqueda de su único descendiente vivo para...

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Fry estaba sentado perezosamente a unas cuadras de su casa, bebiendo una gaseosa. No tenía prisa por regresar al hogar, donde su madre lo obligaría a limpiar su cuarto, ni tampoco le interesaba unirse a su hermano mayor Yancy en un partido de básquet con los otros niños del barrio. Por lo general se las arreglaba para burlarse de su torpeza en el juego, y eso le quitaba las ganas de pasar tiempo con él. 

"Así que es mejor que me quede solo, ¿no? Mientras mis amigos de la escuela disfrutan sus vacaciones y yo estoy aquí como un perdedor" pensó irritado mientras lanzaba la lata vacía a un cesto de basura. Le erró, y varios desperdicios que desbordaban del cesto cayeron al suelo y mancharon todo.

-Oh, vamos, ¡maldita sea! ¿Hay algo que me pueda salir bien?- rezongó el pelirrojo, dispuesto a salir corriendo antes que alguna vecina lo viera y le fuera con el chisme a su madre. Sin embargo tampoco le parecía correcto dejar la basura tirada para que los perros callejeros vinieran a esparcirla todavía más, por lo que consideró juntarla antes de irse.-Pero no tengo con qué. Y juntar basura con la mano, pues… es asqueroso…

Su mano extendida retrocedió al pensar en eso, pero de alguna forma toda la basura caída se juntó sola y se volvió a meter al cesto. Fry observó atónito la escena y se restregó los ojos para comprobar que veía bien, y que aquello no era un producto de su imaginación o del calor de la tarde. Miró el cubo, miró sus manos con temor, y luego volvió a apuntar con ellas: esta vez el cesto entero se elevó unos centímetros del suelo y empezó a temblar peligrosamente.

-¡Ahhhhhh!

El cesto cayó con un ruido sordo y está vez toda la basura se desparramó por el suelo, pero esta vez ni se propuso juntar nada: solo echó a correr con intenciones de volver a su casa lo más pronto posible, prefiriendo una tarde aburrida limpiando a quedarse allí para terminar de volverse loco. ¿Cómo había hecho eso? ¿Qué clase de fantasma habitaba en esa esquina que le estaba gastando una broma?

-¡Ouch! ¡Fíjate por donde vas, idiota!- le reclamó un niño de cabello gris después que lo chocara accidentalmente en su huida. El niño iba acompañado de una niña alta de cabello violeta, quien lo observaba con ojo más crítico. 

-¿Qué te pasa?- le preguntó de forma directa y sin rodeos, mientras fruncía la nariz.- Hueles fatal, ¿lo sabes? ¿Acaso te chocaste contra un cubo de basura o qué?

-¡Sí! Bueno, no… no exactamente… ¡Ahhh, es que yo no sabía que podía mover cosas con la mente!- exclamó Fry angustiado y un poco nervioso, preguntándose por qué le decía eso a dos niños extraños. Ahora ellos pensarían que era demasiado raro y serían otros dos amigos que no podría hacer, porque nadie quería juntarse con un demente que creía que podía hacer levitar objetos.

-¿Con la mente?- repitió la niña abriendo mucho los ojos. Fry asintió tragando saliva.

-Sé que no me creerán, pero es lo que acabo de hacer. ¡En serio, hasta puedo tratar de nuevo si no me creen, pero…!

-Ay ya, no grites, que me provocas darte una patada- interrumpió el niño con impaciencia.- Además, ¿por qué no íbamos a creerte?

-¿Eh? ¿Ustedes me creen?

-Bueno, papá trabaja en el Ministerio de la Magia…-empezó la jovencita.

-Como limpiador- volvió a interrumpir el niño con malicia.

-¡Da igual! Trabaja allí y escucha cosas, y dijo que a este barrio llegarían tres cartas de Hogwarts este año. Estamos tú y yo, y de seguro eres el tercero, ¿no?- inquirió ella mirando a Fry, como si esperara una respuesta afirmativa. En lugar de eso obtuvo una expresión desconcertada que le hizo sospechar algo.

-Con todo respeto… ¿de qué demonios estás hablando? ¿Ministerio de la Magia? Existe un gobierno de magos… espera un segundo, ¿¡existen los magos!?

-Oh, oh. Ohhh… Bender, me parece que lo he arruinado- gimió ella.- ¡Él es de familia muggle y todavía no lo sabía!

-¿Y por qué te sorprendes, si acaba de decirnos que se asustó por mover un bote de basura con la mente? ¿Eso no te dio la pista de que todavía no sabe que es un mago?

-¿¡Qué soy un qué!?

-¡Chsst!- lo volvió a callar el tal Bender mientras la niña miraba alrededor, como si temiera que alguien los estuviera espiando.- Te lo contaremos todo en detalle pero tienes que dejar de gritar, en serio. 

-Perdón… 

-Y qué conste, me da igual si nos oyen los muggles, pero si nos oye algún mago podrían avisarle al ministerio y mi padre me dijo que me quiere lejos de la prisión mágica por lo menos hasta después de mi graduación- comentó con total falta de vergüenza.

-Oye, lo siento, no fue mi intención asustarte- se disculpó la niña.- Así que si quieres te cuento todo, te contamos todo, pero en un lugar más discreto. ¿Vives cerca?

-S… sí, sí, aquí a unas cuadras…

-Entonces vamos un momento, así nos sentamos y hablamos como personas civilizadas. Oh, ¡por cierto! Mi nombre es Turanga Leela y este es Bender B. Rodríguez. ¿Cómo te llamas tú?

-Philip J. Fry. Encantado- se presentó Fry con algo más de calma que antes, preguntándose si aquello estaba pasando de verdad y de verdad tenía poderes mágicos. Quería saberlo todo enseguida, por lo que guió a sus nuevos amigos Leela y Bender hasta su casa. Su madre no lo mandaría a limpiar si había invitados presentes, así que todo en aquella reunión sería ganancia para él. 

Multiverso MágicoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora