Crossovers de diferentes series, películas, animés, cartoons y juegos con el universo de Harry Potter.
Esta historia está hecha para cumplir con el reto del Fictober 2022, por lo que cada capítulo es independiente de los demás y puede leerse como u...
Los Simpson es una serie de televisión animada estadounidense, creada en 1989 por Matt Groening para Fox Broadcasting Company. Se emitió por primera vez en formato de cortos para The Tracey Ullman Show, contando hasta la fecha con 34 temporadas, una película, infinidad de cómics, videojuegos y todo tipo de mercancía. La serie es una sátira de la sociedad americana que narra la vida de los Simpson, una familia de clase media que vive en el ficticio pueblo de Springfield y tiene todo tipo de aventuras y desventuras junto a sus amigos, vecinos, compañeros de trabajo y una infinidad de personajes secundarios más.
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Como toda familia de magos con niños, los Simpson utilizaban un automóvil nomaj para viajar; era muy riesgoso aparecerse de a dos y más con bebés o niños pequeños a cuestas, además de que una mudanza conllevaba cargar todo tipo de maletas, bolsos y pertenencias, por lo que aquella mañana de sábado no tomaron los polvos flu sino que se subieron al coche familiar. Los seguía un camión de mudanzas con varios muebles, enseres y hasta las jaulas de sus mascotas: su destino, una nueva casa en la bella comunidad privada de Cypress Creek, donde vivían todos los empleados de la Corporación Globex, incluyendo a Homero, recién contratado como nuevo técnico de seguridad mágica de la empresa.
-Aceptar este empleo fue lo mejor que he hecho en la vida, Marge- comentó riendo en el trayecto, feliz de haber dado el paso.- Y mira que lo dudé, ¡pero por suerte tuve el valor de aceptar! Cypress Creek es un vecindario bonito, tranquilo, podremos pasear en familia y practicar magia libremente porque no hay un solo nomaj en kilómetros a la redonda.
-Lo sé, Homero, y estoy tan feliz como tú por la mudanza…
-Mi nuevo jefe, Hank Scorpio, es un sujeto increíble también, tan diferente del vejete de Burns. ¡Es muy amistoso y está lleno de dinero, Marge! Cobraré tres veces más que en mi antiguo empleo. Nos haremos ricos nosotros también en poco tiempo, ya lo verás…
-No sé si nos haremos ricos, pero por cierto que viviremos una gran experiencia al mudarnos a un sitio como Cypress Creek. Homero, ¿crees que deberíamos invitar a cenar al señor Scorpio en cuanto nos hayamos instalado? Ha sido sumamente generoso con todos nosotros incluso antes de que lleguemos, lo menos que podríamos hacer para agradecerle es ofrecerle una buena comida.
-Claro, ¿por qué no? En cuanto llegue a la empresa se lo pediré, siendo tan amable como es no creo que le moleste.
-Demasiado amable…
-¿Qué has dicho, Lisa?
-Solo que es demasiado amable para ser un mago que apenas nos conoce- expresó dubitativa Lisa, la hija del medio, quien a sus ocho años era ya una bruja brillante.- Por los general los grandes magos empresarios como él no dan tanto a cambio de nada.
-Oh, no otra vez con tus tonterías conspirativas, ¡ya para!- exclamó a su lado Bart, su hermano de diez años, rodando los ojos de forma grosera.- Siempre quieres ver lo malo en todo, ¿no puedes solo disfrutar y listo?
-Niños, no discutan- los regañó Marge.- Bart, te he dicho que no debes ser grosero cuando hables. Lisa, cielo, no está bien juzgar a las personas antes de conocerlas, ¿sabes? Que el señor Scorpio sea rico no significa que sea una mala persona. Además, no nos ofrece mucho a cambio de nada, él contrató a tu papá para trabajar con él y por eso tuvo la gentileza de ofrecernos una vivienda. Es un intercambio justo.
Lisa no se atrevió a discutir con su madre, de modo que suspiró y decidió tomárselo con más calma como le sugerían, disfrutando del paisaje y de la belleza natural de Cypress Creek cuando por fin llegaron. Era sin duda un sitio increíble, donde podría estudiar de primera mano la naturaleza y fauna mágica de la zona, lo que sin duda sería una preparación excelente para cuando iniciara en Ilvermorny. Estaba impaciente por ingresar y aprender lo más posible sobre magia, porque aunque ya era sobresaliente no le servía de mucho mientras no tuviera una varita. Los magos menores de once años no tenían permiso para llevarlas porque su magia aún era inestable, y supuestamente les resultaría peligroso usarlas, pero ella confiaba en su talento natural y sabía que podría dominarla sin problemas. Observó a su revoltoso hermano pavonearse en el balcón de su nueva habitación con la varita de su papá, en otra de sus múltiples travesuras sin sentido, y bufó para sus adentros como siempre que se irritaba.
"Quizás sea mezquino de mi parte, pero… en serio, ¿cómo es posible que Bart vaya a tener varita antes que yo solo por ser dos años mayor? La edad no siempre significa madurez" pensó con un suspiro mientras oía el regaño que recibía Bart por parte de su padre, cuando éste por fin notó la ausencia de su varita. Bart tenía diez años y algunos meses, por lo que en el transcurso del año sería llamado por fin a Ilvermorny, a recibir la educación que probablemente no apreciaría y ella se moría por tener. Lo sabía, no estaba bien ser envidiosa, pero era inevitable dadas las circunstancias. Decidió despejarse desempacando sus libros y colocándolos en sus estantes, cuando oyó el timbre de la puerta. Se asombró bastante porque en la mayoría de las casas mágicas no había timbre, el artefacto muggle con que las visitas se anunciaban. Bajó llena de curiosidad para toparse con un hombre alto, de barba y cabello castaño rojizo, que sonreía mucho y llevaba en brazos una canasta de bienvenida con frutas de lo más variadas.
-Les doy la bienvenida a nombre del presidente de Corporación Globex… o sea yo- se presentó alegremente el hombre, quien levitó la canasta hasta la mesita más cercana para dar la mano a Homero.- Mucho gusto, soy Hank Scorpio. Sean todos bienvenidos a Cypress Creek, familia Simpson.
-Ay, mi jefe… muchas gracias por todo, señor, es un placer conocerlo en persona por fin- balbuceó Homero nervioso, puesto que había sido contratado por un representante de la empresa y por lo tanto nunca había visto a Scorpio en persona.- Le quiero presentar a mi esposa Marge…
-Mucho gusto, señora Simpson, ¿cómo ha sido el viaje, están cómodos, precisan alguna cosa más?
-¡No, no, no es necesario, señor Scorpio, muchas gracias por su amabilidad! Llegamos hace un par de horas y todavía nos estamos instalando, pero todo se ve hermoso. ¡Niños, saluden al señor Scorpio! Este es nuestro hijo mayor Bart, que pronto empezará en Ilvermorny. Nuestra hija del medio Lisa y la pequeña Maggie- añadió moviendo el bracito de su bebé para saludar a Hank, quien rió de buen humor e hizo aparecer un par de grandes paletas de caramelo para Bart y Lisa, mostrándose tan amable como era posible.
-Esto les gustará más que las frutas, ¿verdad pequeños? Sean bienvenidos a la comunidad, aquí van a vivir muy cómodos todos… oh qué lindo, ¡tienen mascotas!
-¡Sí señor, es mi perro Huesos!- exclamó Bart orgulloso de su compañero, señalando también al gato negro que siseaba junto a ellos.- Ese es Snowball, es de Lisa y tiene su mismo mal carácter por lo que puede ver.
-Bart, ¡cállate! ¡Mamá, dile algo!
-Vamos, vamos, niños, no se peleen, ¿sí? Vayan al patio a comer sus caramelos, mientras papá y yo conversamos un poco más con el señor Scorpio.
Lisa tomó a Snowball en brazos y obedeció, sintiéndose inquieta por los continuos siseos del animal. Snowball era un gato muy tranquilo que nunca siseaba o bufaba a las visitas, ¿por qué entonces se había puesto así en cuanto Hank Scorpio había ingresado a la casa? Por cierto que parecía un mago ejemplar, de buenos modales, bien parecido, amable y carismático, pero recordaba haber leído algo sobre las habilidades de los gatos para percibir cosas en los humanos, tanto magos como nomajs.
"Se dice que los gatos pueden ver el aura de las personas y reaccionar a ellas, así que… ¿es posible que Snowball haya intuido algo malo en el nuevo jefe de papá? Oh cielos, espero que no sea así, ¡sería terrible descubrir que el hombre de quien dependemos ahora es un mago malo!".