Eglin y Esmeralda reflexionaban sobre su realidad en la habitación que ocupaban. Habían pasado algunos días desde el incidente. ¿Que sabían? ¿Qué decisiones tomar? ¿Cómo comportarse ante la disparidad de los acontecimientos?
—Sabemos que estamos en Hannover. Que es el año 1938. Los alter ego o las chicas cuyos cuerpos ocupamos son estudiantes de enfermería —enunció Eglin.
—Eso de: "los cuerpos que ocupamos", suena a película de ficción de los ochentas —observó Esmeralda.
—Puede ser. ¿De qué otra manera lo podríamos llamar?
—No lo sé, disculpa la interrupción. Fue una observación tonta.
—No hay problema. En estos momentos no podemos descartar ninguna idea por absurda que parezca. ¿Qué más absurdo que la situación que vivimos?
Esmeralda asintió en silencio. Eglin continuó.
—Estamos en una escuela de enfermería, no hablamos ni comprendemos el alemán. Es primordial aprender el idioma, no podemos jugar a ser las mudas todo el tiempo. Estamos en un instituto, somos estudiantes, estudiemos con vehemencia.
—Se han portado muy bien con nosotras. Han sido muy condescendientes. No creo que sospechen nada extraordinario, pero es cierto no podemos estar mudas por siempre.
—¿Alguna idea de que pasó? ¿Cómo llegamos aquí?
—Las ideas que se me ocurren son muy alocadas. No tienen basamento científico.
—Cuéntame. Soy toda oídos.
—Tendríamos que hablar de viajes en el tiempo. Algo que en teoría es imposible o al menos así parecía. Nuestra situación actual lo comprueba, no lo explica. Hubo un fenómeno, los elementos: un avión de la segunda guerra mundial, que se halla en un museo, dos estudiantes femeninas y un maestro. Se escucha un zumbido. El avión vibra, nos desmayamos y despertamos setenta años atrás en el tiempo y en otro país, otros cuerpos. ¿Cómo conectamos los hechos?
—Buena pregunta. Dejas fuera a Gules, él estaba presente. ¿Crees que él se vio involucrado en el fenómeno? ¿Y el entrenador Martín? ¿Qué fue de él?
—Ambos son una incógnita. Si el fenómeno se circunscribió al interior del avión Gules no se vería involucrado. Al menos eso creo. Él permaneció fuera del avión. Lo recuerdo bien. El entrenador le impidió subir.
—Pero no tenemos pruebas de que el fenómeno afectó solo al espacio dentro del avión.
—No, no la tenemos. Es solo una corazonada.
—Está bien. Me parece razonable.
—La conclusión a la que llego, es que sea cual sea la naturaleza del fenómeno ocurrido, nos trasladó en el tiempo; no a nuestros cuerpos, si no a nuestras mentes. Algo así como una transferencia espacio-temporal. Nuestras mentes fueron trasladadas a otro espacio y a otro tiempo.
—Diría que es una locura, pero aquí estamos.
—Sí, aquí estamos.
—¿Será reversible?
—Ni idea. No sabemos qué ocurrió. En este momento estamos en una situación desesperada. Es vísperas de la segunda guerra mundial, en la Alemania Nazi, dentro poco, si la línea del tiempo continúa su desarrollo normal, Hitler invadirá Polonia, desatando el conflicto.
—¿Cuál es la fecha de la invasión?
—El día de nuestro cumpleaños, el 1 de septiembre 1939.
—Que macabra coincidencia —se quejó con tristeza, Eglin.
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Cambio de Rostros
Science FictionEglin despierta y observa un rostro desconocido en el espejo. Lo extraño apenas comienza y dos historias transcurren, distanciadas una de la otra por más de 70 años. Sin embargo, están más interrelacionadas de lo que parece. Cambio de piel y pensami...
