¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Al menos no puede empeorar ¿Verdad?..
Nunca en mi vida había odiado tanto el frío de un lunes en la mañana, pero esto estaba justificado, teníamos clase de deportes a primera hora y el calefactor del gimnasio se había averiado, a pesar de que llevaba un top de mangas largas, era demasiado fino, para usarse en pleno invierno.
¿Qué se le puede hacer?
Hace solo una semana estaba viviendo tranquilamente en Arizona, un lugar calentito y con lindos cactus por doquier, volver al frio de Canadá era como lanzarse de cabeza hacia un balde con cubos de hielo.
Luego de mi humillante primera experiencia con ese dúo dinámico no tengo el menor deseo de interactuar con nadie.
Han pasado tres días desde el incidente, pero aun siento ojos pegados a mi nuca en cada paso que doy, ¿Qué diablos están esperando de mí? ¿Qué valla y arme otro alboroto por ahí?
Eso sería ridículo, detesto el conflicto.
Huiré de toda muestra de violencia y viviré tan tranquilamente que pueda el resto de mi vida en la fría, fría, fría Canadá.
No había tenido ni tiempo de dormir, es noviembre, estamos a mitad de semestre y la cantidad de cosas en las que tengo que ponerme al corriente me dejan el cerebro hecho un flan al final del día.
El frio hizo que tiritara, tendría que comprar ropa más adecuada, es casi un milagro que este fuera de la cama.
Dado que el número de hombres y mujeres es disparejo, harán equipos mixtos por sorteo - la voz estridente del señor Phoenix resonó por todo el lugar.
Luego de un breve sorteo que consistía en tomar al primer y último estudiante de la lista nos agrupamos en diferentes extremos del gimnasio.
Trate de decirle a mi equipo por todos los medios que era malísima en cualquier deporte que incluyera balones, pero se empeñaron en repetir que me cubrirían.
Quien capto por completo mi atención fue la que tomo el liderazgo, Yeng Riley una chica delgada, alta, con cabello corto pelirrojo y hermosos rasgos andróginos, nunca había estado tan cerca de alguien así, la curiosidad y la admiración por su aspecto no me dejaban quitarle los ojos de encima.
—Muy bien equipo, si alguno cae yo caigo ustedes y me llevo a unos cuantos de paso. —bufo divertida.
—¿Qué acaba de decir la marimacho? — una voz femenina interrumpió el agradable momento.
Todos giramos el rostro en busca de la persona que hablo.
—¿Creo que dijo que está interesada en la nueva? — la secundo otra voz.
—Cuidado con lo que dices, a Skylar no le sentara muy bien
Riley torció el gesto al escuchar aquel nombre, parece que no sería la única con la que se meterían en este último año.