Capitulo 26

28 5 26
                                    

MY BLOOD

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

MY BLOOD

Subimos al enorme, obstentosoo y reluciente auto negro con vidrios ahumados al que Taylor nos llevó, todos entramos y emprendimos el viaje.

Victor conducía y Taylor  iba en el copiloto con los brazos cruzados sobre el pecho.

¿A donde ibamos? Pues, ni idea, pero que sea lejos de ese infierno, Yeng y Axel estaban sentados a mi lado, ninguno de ellos vio hacia atrás.

Mi primo que talvez ahora debería comenzar a llamar hermano tenia la mandibula tensa y los nudillos de sus palidas manos enrrojecidos por el golpe que le habia dado a Matt.

No sabía como mirarlo a la cara, lo que habia revelado Matt me había turbado bastante, pero....¿y a el?.

Yeng también estaba pálida, no sabía si a causa del frío o por lo que habíamos visto, a pesar de llevar el rostro medio cubierto por la capucha de su abrigo, se pondia notar claramente que ahora su expresion era dura, como la de un guerrero que a salido finalmente del campo de batalla, victorioso, pero perdiendo algo de su humanidad.

Los gritos de las personas y wendigos se oian aún cuando llegamos a la carretera principal, mi cuerpo fue recorrido por un potente escalofrío.

Yeng se percato y finalmente se quito la capucha que habia ocultado su rostro todo este tiempo.

- Victor ¿podemos parar un momento? - dice al tiempo que se quita el abrigo.

- No hay tiempo - corta Taylor con la mirada fija en el camino y su habitual expresión amargada.

- Entonces, ¿dejaras a tu mujer morir por hipotermia? - le suelta ella perdidendo la paciencia.

Mi mujer...

Recordé lo que habia dicho en medio de toda esa gente y derrepente me sentí muy inquieta, ¿Porque me llamó así? Yo no era nada suyo ¿verdad? ¿Y porque me lo estaba cuestionando ahora?

A Victor y Axel se les escapo una risa por lo bajo al ver la mirada asesina que le dedico Taylor a Yeng, un claro "cierra la boca" al tiempo que el auto disminuia la velocidad.

- ¿Que haces Victor? - reclama Taylor  al ver que nos detenemos.

- La señorita Riley tiene razón, su mujer podría enfermarse - responde Victor con una sonrisa bufona que trata de ocultar ladeando la cara.

Como si derrepente el paraje desolado, nevado y frio que nos rodeaba fuera la cosa más interesante del mundo.

- Ya oíste al doctor - sentencia Yeng sosteniendole la mirada a Taylor - todo mundo fuera de aquí.

- No me hagas perder mi tiempo - amenaza el amargado de cabellos oscuros fulminandola con la mirada.

- No me hagas perder la paciencia - Yeng le devuelve la amenaza.

TAYLORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora