Capítulo 31

1.5K 113 64
                                    


Arleth.

Mi cabello jamás había estado más impecable. Mi imagen es fotografiada desde varios ángulos, mientras mis abogados a mi lado mantienen un silencio que me presiona el hígado.

Gavrel me ofreció resolver todo en un minuto. Mi padre de dejar a la marca en el suelo y todos con los mismos ofrecimientos, pero me gusta la idea de saber que también puedo lograrlo con el par de abogados que estuvimos trabajando estas semanas.

__ No nos llevará ni una hora este litigio - me asegura Aiden D'Angelo sin mostrar la mínima duda -. Eso, exagerando.

__He resuelto otros en 10 minutos menciona Tej Burton a mi derecha -. Pero recuerda que queremos saber qué tienen entre manos primero. Así que tranquila.

__ Lo dices fácil. Jamás había estado frente a un sacerdote con martillo - respiro lo más normal que puedo, pero no es fácil saber que ahora estoy sin mi representante para que me obligue a no flaquear.

Mi familia completa está en la sala. Dos abogados me acompañan y, tan sólo un mes después del voraz incendio que dejó 74 muertos irreconocibles, estoy compareciendo frente a la audiencia en la que tuve que continuar.

Mis abogados estuvieron al pie del cañón, reiterando el hecho de que era un caso que, aún con lo delicado, sólo era cuestión de estudiarlo a fondo. Días interminables de trabajo, en los que Katia, Cristal y hasta mi hermano con Elién, Leandro y mi futbolista favorito, estuvieron a mi lado.

Se dieron a la tarea de acompañarme en turnos para distraerme del estrés que lograron disipar. Aunque el ruso también ayudó a dejarlo con sus visitas constantes para dormir a mi lado, aún cuando no fuera para horas de sexo ininterrumpido.

El murmullo en la sala de audiencias se detiene abruptamente cuando anuncian la llegada del juez. Su toga negra ondea ligeramente con cada paso. Todos se ponen de pie en señal de respeto. El juez, un hombre de mediana edad con una expresión severa pero justa y físico de Santa Claus, se sienta en su estrado y golpea el mazo contra la madera, produciendo un sonido que resuena en toda la sala.

__ Por favor, tomen asiento - dice con voz firme -. Iniciamos la audiencia del caso número 202409-CV-015. ¿Está el demandante listo para presentar su caso?

El primero del séquito de abogados que representa la marca, un hombre de porte elegante y mirada reglamentaria, se levanta y asiente.

__ Sí, su señoría - señala -. El demandante está listo.

El juez mueve la cabeza en señal de afirmación y luego dirige su mirada hacia nosotros. Los dos hombres a mi lado se mantienen serenos y con aspecto tranquilo, pero con ojos que reflejan una astucia aguda de la que hablaba Tim.

__ ¿Está la defensa lista para proceder?

__ Sí, su señoría - responde Aiden D'Angelo, poniéndose de pie.

El juez toma un momento para revisar sus notas antes de continuar. Acomoda sus brazos al frente y exhala.

__ Muy bien - ralentiza mis latidos -. El demandante puede proceder con su declaración de apertura.

Otro abogado, integrante del grupo, avanza hacia el centro de la sala.

__ Damas y caballeros del jurado - inicia -, hoy presentaremos pruebas irrefutables de que la demandada, Arleth Ambrosetti - me mira directamente -, incumplió el contrato que tenía con mi cliente, una marca de prestigio que quiso hacer una colaboración con alguien supuestamente de un nivel similar.

__ ¡Objeción! - interrumpe Tej, levantándose rápidamente -. La parte demandante está haciendo afirmaciones sin fundamento en su declaración de apertura.

Wildness Donde viven las historias. Descúbrelo ahora