EL CINE

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Un par de semanas

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Un par de semanas.

Ese fue el tiempo que tardó mi cuerpo en perdonarme el frenazo. Mi cervical apenas me lo recordaba con una leve tirantez cada que me movía muy deprisa o me agachaba de improvisto. Pero nada que debiera preocuparme.

Esa tarde si iríamos al cine. La vez anterior, Nate comprendió de buena gana el porqué no fuimos, pero sus ojitos exaltados de miedo al enterarse del accidente me arañaron el corazón de todas formas. Apenas ocho años pero comprendía los riesgos y consecuencias de un accidente por leve que fuese.

Me esforcé en convencerlo de que todo marchaba bien.

Y a la mañana siguiente, me sorprendió con el desayuno en la cama: Un tazón lleno de cereal con leche, una manzana brillante, un vaso de zumo de naranja recién hecho y una florecita que, según me confesó después con una sonrisa culpable, había tomado del florero del vecino. Me quedé mirándolo desde la almohada, con el pecho tan lleno que casi dolía. Por poco me ahogué entre tanta ternura.

Mi pequeño niño era mi mundo entero.

Pero de vez en cuando, a cualquier hora y sin previo aviso un azul profundo y oscuro se colaba en mi rutina.

Era extraño y me dejaba un mal sabor de boca pensar en siquiera volver a verlo, era una sensación que no comprendía. Despues de todo era un insoportable ¿Cómo podía querer verlo?

—¿Y se puede saber en qué piensas tanto? —La voz de Ghail, mi mejor amiga y socia, me sacó de un tirón de mis pensamientos.

Su ceja se alzó mientras sorbía su té verde, como detective tras una pista.

—Nada en especial. Solo recordaba el accidente —dije la verdad a medias, aunque más temprano que tarde tendría que contarle sobre quien se colaba en mis sueños de vez en cuando.

Ghail Roberts era muy intuitiva, como para ocultarle detalles. Pero, ¿realmente tenía algo que contar? ¿Algo más allá de la pataneria de un ricachón?

«¿En serio? No te hagas»

—¡Vamos, April! ¿De verdad te brillan los ojos por solo recordar el accidente? Eres increíble. —soltó con incredulidad en medio de una risita maliciosa. —. ¡Oh, no espera...!

TERCER ENCUENTRO. (LIBRO I)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora