EPÍLOGO

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POV: EUGENE

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POV: EUGENE.

Una nube gris parecía haberse cernido sobre todos. Los últimos hechos habían destrozado no solo la vida de Ethan y April, también causaron estragos en quienes les rodeábamos.

Ethan había decidido volver a Nueva York en compañía de Nicholas. Era un contraste bastante abrumador entre el Ethan que hace unas semanas irradiaba felicidad y el de ahora que no era más que una máscara cruda de amargura y que a cada tanto detonaba ante el más mínimo inconveniente. Pasaba las noches dentro de su gimnasio hasta que ya no podía más y los días abarrotándose de trabajo en un silencio muy espeso y angustiante. Su rutina lejos de ser sana, demostraba su inestabilidad, por más que él luchase para lucir inquebrantable frente a todo.

Mientras tanto yo seguía la pista de todo aquello que no encajaba en lo que había pasado. Eran demasiadas las incongruencias y cosas fuera de lugar en los sucesos, me encargué junto a los abogados de manejar todo el asunto respecto a Marcus Davies, quien estuvo un par de semanas acechando a April antes de presentarse frente a ella. Se descubrió en la habitación de hotel donde él había estado quedándose, muchísimas fotos de April y el pequeño Nathan, sabía sus rutinas diarias y todos los lugares que ella frecuentaba, sumado a ello, recolectó información sobre Ethan, sus propiedades y fotos de mujeres con las que él había sido vinculado los últimos años. A mi parecer había un trasfondo más allá del medio millón de dólares por el cual había extorsionado a April, si solo se trataba de sacarle dinero ¿Por qué se habría molestado en dejar a alguien suplantando su identidad en Canadá?

Por otro lado mis sospechas crecían en cuanto a algo que parecía totalmente irreal, los hombres que habían disparado a Marcus eran policías, pero no estaban uniformados ese día, me dediqué a investigar y sí, efectivamente eran parte del cuerpo policial pero de la ciudad de Nueva York. Supuestamente ambos estaban de visita en Seattle... nada tenía sentido. Las supuestas casualidades abundaban y el hecho de que ese par de policías proviniesen de Nueva York y que haya podido verificar que eran par de corruptos, me hacia creer que más que un simple hecho fortuito, todo había sido orquestado...

April se había puesto en contacto conmigo porque no lograba dar con Ethan, tenía entendido que ya él había ido a su departamento y le había hecho entrega del dinero recuperado y también unos documentos que certificaban a Nathan como dueño de todas las propiedades de Ethan en Seattle, incluyendo el centro comercial y el edificio donde ellos vivían. Supuse que la conversación no debió ser sencilla para ninguno de los dos, Ethan no quería más contacto con Seattle, ni con ella.

Verla y presenciar lo mal que llevaba todo era un golpe a mi moral y culpa. Si yo hubiese dado con Marcus antes, nada de ello habría ocurrido. Un par de cardenales en sus brazos, se resistían a desaparecer por completo, siendo un recordatorio de la tragedia.

—Eugene... —vino hacia mi abrazándome y yo la recibí cobijándola y brindándole consuelo, acariciando su cabello mientras ella se ahogaba en llanto. —Yo... yo fui tan tonta...

—Shhh, shhh. —acallé sus lamentaciones, sintiendo un dolor profundo por ella. —Lo siento April, siento mucho todo.

—Mi pequeñuelo... ya no está, y él-él se fue... Ethan me dejó, Eugene... estoy muriendo con tanto dolor... —su llanto se hizo más intenso y quise tomar a Ethan del cuello y traerlo a su lado que es donde debía estar, ambos se necesitaban, pero ya las decisiones estaban tomadas.

—Intente hacerlo entrar en razón, April, incluso Nicholas pero él... él está muy afectado y ensimismado con su dolor. Quizá con el pasar del tiempo, ambos sanen...

—Me abandonó a mi suerte, Eugene ¿Cuánto tiempo tiene que pasar? —se alejó de mí sorbiendo su nariz y limpiando sus lágrimas.

—Sé que está siendo muy duro para ambos, los veo sufrir April.

—Ya no le importo, dejó de amarme, me lo gritó a la cara...

—No digas eso, es solo su manera de afrontar el dolor. —expliqué con el mayor tacto posible, no podía crear falsas esperanzas en ella. Aunque sabía que Ethan la amaba, también sabía lo rencoroso que podía ser.

—Me odia Eugene, y esto ¿Qué se supone que es? —indagó, entregándome los títulos de propiedad y documentos donde Nathan aparecía como dueño de las propiedades y ella como su madre era la tutora y responsable del manejo de las mismas hasta que Nathan tuviese la edad y conocimiento adecuado para encargarse de ellas. —¿Es una compensación? ¿Es eso?

—¿Él, no te lo explicó? —inquirí dudoso.

—No dijo nada acerca de esto. De haberlo hecho le habría devuelto todo en ese mismo instante. —aseguró con angustia. —Dejó este maletín en el sofá y reconocí el bolso con el dinero, pero esos papeles, no entiendo Eugene ¿Por qué está mi nombre y el de Nate por todos lados?

—Todo es de Nathan, April. Tú serás la responsable hasta que él esté apto para tomar las riendas de las propiedades. —su rostro enrojeció.

—Tienes que estar jodiendome ¿Qué le pasó por la cabeza a Ethan al hacer esto? —caminó de un lado a otro notablemente irritada. —Tienes que llevarle esto, no lo quiero. Es una locura.

—Está hecho, April. No creo que dé su brazo a torcer.

— ¡Tiene que hacerlo! Es arbitrario de su parte, incluso ofensivo Eugene. —se quejó volviendo a derramar lágrimas. —Me abandona, pero hace esto ¿Cómo cree que voy a aceptarlo?

—Quizá no debas pensarlo demasiado ahora. Estoy seguro de que su intención no fue ofenderte.

—Por favor, deja de excusarlo y devuélveselos por mí. —pidió señalando la carpeta.

—No puedo, April. No cambiará nada, ya está decidido. —ella bufó.

Y aunque no tenía del todo claro el motivo, sabía que Ethan deseaba asegurar aún más el futuro de ambos, pero en el fondo había quizá un poco de su egocentrismo y ganas de dejarle en claro a ella que él nunca dejaría de estar presente en su vida...

Me pidió expresamente encargarme de la seguridad de ambos, una vez hubiésemos abandonado Seattle y no podía confiar su seguridad a cualquiera, menos despues de lo que April había vivido y lo que aún yo seguía sospechando. Así que mis opciones se reducían al más capacitado y eficiente sabueso que ya había fallado una vez y estaba seguro de que no lo haría nuevamente...

No podía asegurar que Ethan y April volviesen a estar juntos, ambos se habían hecho daños que podían ser totalmente irreversibles. Pero lo que era evidente es que les sobraba amor, tanto que aún en la distancia no dejaban de preocuparse por el bienestar del otro.

Había presenciado de primera mano el amor apasionado que había trascendido en sus vidas, del cual las huellas serían imborrables... y para bien o para mal, el amor no se acababa, se transformaba... y en ellos no sería la excepción.

TERCER ENCUENTRO. (LIBRO I)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora