RECLAMANDOLA MIA

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POV: ETHAN

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POV: ETHAN.

April jugaba un juego muy peligroso. Seducirme de la forma tan descarada en que lo hacía era tentar su suerte, despertaba al animal insaciable y sin restricciones que habitaba en mi. Uno que no descansaría hasta desatar sus instintos carnales más lascivos y oscuros, esos que me llevarían a reinventar el placer en su adictivo cuerpo.

Dejé cosas por hacer en Nueva york, pero ni de joda la dejaba sola en ese evento con tanto imbécil rastrero suelto. No tuve comunicación con ella luego de la videollamada que desató tanta lujuria entre ambos, y es que sólo a ella se le ocurría enviarme una foto con semejante vista, encontrándome tan lejos, por poco tiraba todo por la maldita borda e iba tras ella. Esa jodida foto que merecía ser impresa en tamaño gigante y enmarcada en mi habitación frente a mi cama... Joder, de solo recordarla mi erección dolía.

A las cinco de la tarde aterrizamos de vuelta en Seattle. La inauguración debió comenzar a las tres de la tarde, ya iba con suficiente retraso. No podía imaginarla hablando o dándole atención a cualquier otro idiota, debía apresurarme. Ansiaba endemoniadamente verla. Me preguntaba si estaría usando el collar que pedí hacer exclusivamente para ella, o quizá lo habría guardado para regresármelo, tal vez lo usaría luego de pagármelo.

Me exasperaba al punto de odiar tantos formalismos de su parte ¿Por qué era tanto problema obsequiarle algo? Y si lo aceptaba, entonces no paraba de decir gracias, si tan solo me dejase azotar ese esplendido culo por cada vez que decía gracias, ya sería yo el hombre más feliz del planeta.

Sólo llegar a las afueras del local, ver a fotógrafos y reporteros cubriendo la entrada, fue un preludio de lo que adentro me esperaba. Al percatarse de mi presencia se volvieron todos hacia mi, tomando fotografías, cuestionando mi relación con las dueñas de la boutique. Indagaron acerca de una de ellas en especial y las fotos recientes que nos tomaron en un restaurante simplón de hamburguesas. No hice ningún comentario y cesaron las preguntas al mirarlos detenidamente.

No demoré en cruzar las puertas y observar todo desde la altura que proporcionaba la entrada. No podía negar el gran trabajo que allí realizaron, un aroma suave invadía mis fosas nasales, aquello era un auténtico hervidero de gente opulenta.

Muchos rostros conocidos. Muy pocos interesantes.

Mi mirada capturó rápidamente a la mayoría de los allegados de April, sólo me faltaba encontrarla a ella y a Logan, eso comenzaba a preocuparme. El primero en notarme fue su hermano, que sonreía mientras hablaba con una mujer morena que se mantenía muy cerca de él. Su sonrisa se desvaneció sin disimulo al notarme, Alexander fue el siguiente en verme, estaba en un extremo tomando champán y escupió el contenido sobre quién lo acompañaba

«¿Dónde coño estás April
Cuestionó mi mente ansiosa.

Un punto rojo brillante destelló en el espacio y mi deseo se volvió enfermizo en cuánto la vi... Un impulso inconsciente me llevó a ajustarme los gemelos, una especie de tributo a mi autopreservación... Por supuesto que el idiota de Logan estaba a su derecha y otro imbécil a su izquierda.

TERCER ENCUENTRO. (LIBRO I)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora