Sumérgete en esta emocionante historia que te atrapará desde el primer capítulo con su intenso contenido lleno de romance, erotismo, secretos, inseguridades y mucha pasión.
Acompaña a Ethan y April en la travesía que les espera para poder estar junt...
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POV: APRIL.
Abrí los ojos lentamente, mientras recuperaba la conciencia. Mis manos subieron a mi rostro frotandolo en un intento de alejar la bruma del sueño.
Intenté incorporarme en la cama, pero estaba mareada, cerré un par de veces los ojos intentando adaptarme a la claridad. Ethan estaba dormido en un sillón muy cerca de la cama, al parecer estuvo vigilando mi sueño.
Su rostro sostenido por su mano, reflejaba tanta serenidad y paz que sentí unas ganas inmensas de abrazarlo. Di un suspiro cargado de dolor, dejarlo era la decisión más difícil de mi vida.
Resultaba increíble como la boda nos había unido para luego alejarnos tanto.
"Ethan cumplirá treinta y dos años mañana..."
El recuerdo de Nick hablándome sobre el cumpleaños de Ethan, estrujó mi corazón. Ahora tantas cosas parecían cobrar sentido... Por eso no lo celebraba. Él, se sentía culpable.
Antes de vomitar y caer como la bella durmiente, Ethan había dicho que él no había disparado el arma y necesitaba saber qué significaba eso.
Mis músculos estaban débiles e inestables y mi cabeza parecía estar llena de niebla. Intenté salir de la cama e ir al baño sin hacer ruido, pero fallé cuando al estar de pie náuseas y arcadas se apoderaron de mi cuerpo...
«¿Pero qué?»
Ethan se sobresaltó abriendo los ojos de golpe y poniéndose en pie a mi lado mientras intentaba correr al inodoro por segunda vez en menos de 24 horas ¿Qué demonios me pasaba?
—Vete...—le pedí en medio de una arcada, me sentía tan asquerosa, mientras mi cuerpo se contorsionaba.
—No voy a dejarte sola... estamos juntos en esto.—¿Juntos en qué? Quise preguntarle, pero solo pude mirarle con horror. Él volvió a entregarme una toalla y me acompañó en silencio mientras recuperaba las fuerzas.
—Quiero ducharme.—dije cuando me sentí mejor.
—¿Necesitas ayuda?—su amabilidad me dolía.
—Me siento mejor, puedo sola.
—De acuerdo. Le pediré a Jeannette que te prepare un té. Estaré aquí afuera, si necesitas algo sólo grita.
—Estaré bien.—quise borrar la aflicción de su rostro.
Aparentemente, él me había cambiado mientras dormía y no me di por enterada o quizá, si desperté y no lo recordaba. Sentí una leve incomodidad en mi dedo índice y al verlo noté como tenía una especie de pinchada de aguja. Seguramente me la había hecho al caer entre los arbustos.
Me tomé alrededor de una hora en el baño, deseando que el agua tibia aclarase todos mis pensamientos y me diera la seguridad de que lo que hacía era lo correcto. No iba a negarme que lo menos que quería era dejarlo, lo amaba y eso no iba cambiar de la noche a la mañana.