INAUGURACIÓN

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Unas horas pasaron y el estilista realizó un trabajo estupendo con mi cabello, el de Nate y Susan

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Unas horas pasaron y el estilista realizó un trabajo estupendo con mi cabello, el de Nate y Susan. El maquillaje me dejó sin palabras al verme en el espejo, aún estando con una bata de baño y pantuflas lucía como toda una estrella glamorosa.

Faltaban un par de horas para el evento y me sumergí en el vestidor, el vestido reposaba tendido a un lado como si de un órgano palpitante se tratase, mis manos eran frotadas de forma inconsciente por los nervios y un extraño vacío punzaba al recordar que Ethan no estaría para ver el impactante resultado, como consuelo me alentaba el hermoso collar, me gritaba que al igual que yo, él pensaba en mí y sin duda lo llevaría colgado a mi cuello en su nombre.

Las palabras de Ghail y Alex resonaron en mi mente como un eco. Suspiré y tomé el vestido para colocármelo sintiendo como la primera vez; la suavidad y textura de la prenda, era impresionante y si, me haría lucir como una diosa o mejor dicho como una estrella, una Stargirl.

Samwell y Mariam, ya estaban en el departamento listos para llevarnos. Sólo salir y encontrarme con la mirada de mi hermano, quién abrió sus ojos sorprendido, hizo que me comenzaran a sudar las manos. Él estaba de traje azul oscuro y muy bien peinado mientras que Mariam iba a tono con él, en un vestido corto ajustado que hacía lucir su tono moreno y exuberantes curvas, su cabello recogido en un elegante peinado resaltaba su linda cara.

—¿Estás segura? —me dedicó una ceja enarcada.

—¡No puedo creerlo, April! ¡Estas preciosa! —Mariam se acercó dándome un beso en la mejilla y tomando mi mano para hacerme girar. —¡Esto es hermosísimo! —dijo tocando el collar.

—¡Se ve espectacular! —expresó Susan esbozando una sonrisa.

—No te parece que es...

—¿Qué? —le interrumpí mirandolo con los ojos entrecerrados.

—No lo sé, quizá... es muy... —sopesaba que decir.

—¿Muy qué Sam? Luce radiante. —se quejó Mariam frunciéndole el ceño.

—Olvídenlo. Luces perfecta, April, ¿podemos irnos ya?

—De acuerdo, vamos.

En la camioneta de Sam me fijé por vez mil en lo guapo que lucía mi hijo, todo un muñequito de pastel de boda con su atuendo. Le di un pequeño apretón a su manita y fijó su atención en mi.

—¿Tú que piensas?, ¿es demasiado? —inquirí en un susurro señalándome.

—Estas encantadora, mamá. Todo va a salir bien. —y escucharlo decir eso me transmitió tanta paz, que exhalé dejando salir el estrés, la angustia y el cansancio de todos estos días.

Mi hijo, era un bálsamo y mi fuerza necesaria para continuar.

Recibí una llamada de Ghail al estar llegando al sitio, avisándome que ella también estaba por llegar. Un auto que no reconocí se estacionó justo detrás de nosotros cuando estuvimos al frente del local.

Amanda, nos esperaba junto a los fotógrafos se acercó a ambos autos indicándonos que ya podíamos bajar. Besé a Nate en la frente y mi hermano ya se encontraba fuera del auto para abrir mi puerta. Al hacerlo los flashes no pararon y las expresiones asombradas no se hicieron esperar, del auto desconocido descendió Ghail ¡nada más y nada menos que del brazo de Paul!

Así que esa era la flamante sorpresa... sonreí llena de alegría por ambos, después de tanto se reencontraron y justo en un momento tan importante, podía entender esa sonrisa que le iluminaba el rostro.

Me sentí tan feliz de verla al fin tan completa... ¡Qué día!

A medida que nos acercábamos al pasillo de la entrada los fotógrafos se agolpaban alrededor y los reflejos de las luces de sus cámaras resplandecían con fuerza. El vestido dorado de mi amiga, ondeaba con cada uno de sus movimientos al caminar, iba impecablemente maquillada y su peinado era sinónimo de lujo y belleza, posamos atentas y elegantes para un par de tomas, las luces de los flashes resbalaban en cada detalle de nuestros vestidos y muchas de las miradas se posaban en mi espalda y el impresionante escote, las exclamaciones no dejaban lugar a dudas de lo asombrados que parecían.

Tras nosotras mi hermoso caballerito realizó una entrada triunfante como todo un modelo, posaba y sonreía a las cámaras. Nosotras le esperabamos al final de la alfombra, donde nos aguardaba la cinta dorada a la espera de ser cortada. Nate se unió a nosotras y Amanda se acercó extendiendo unas tijeras doradas en una bandeja, mi hijo las tomó mientras los fotógrafos se enfocaban en retratar el momento y los invitados permanecían en silencio expectantes.

Nathan realizó el corte inaugural y todos rompimos en aplausos, me encontré con la mirada orgullosa de mi hermano que se acercó para abrazarnos.

—Los amo, enana. —me susurró al oído.

Amanda, retiró las tijeras y mi hijo se posó a mi lado sonriendo resplandeciente. Logré distinguir la hermosa sonrisa de mi mejor amigo entre el público, quien no apartaba los ojos de mí.

Ghail era una excelente oradora, pero decidió que yo fuera el centro de atención esa tarde

«Como si no fuera suficiente con el vestido» Así que, innegablemente, sería yo quien con micrófono en mano daría el discurso inaugural:

"Somos realmente afortunadas por estar rodeadas de personas tan especiales y queridas. Gracias por estar aquí y compartir este momento con nosotras y nuestro equipo. Estamos seguras de que nuestra boutique, será un lugar especial para todos, un lugar donde podrán encontrar belleza, sofisticación y calidez.

La inauguración de este segundo espacio, es solo otro paso en un largo viaje y estamos emocionadas de comenzarlo a su lado, sean bienvenidos nuevamente a "Nova Creations."

Abrimos las puertas y dimos por iniciada la celebración. Una vez dentro de la boutique, nos volvimos hacia los fotógrafos ofreciendo un gesto de agradecimiento y aprecio antes de girar y volver al evento.

Lo siguiente que maravilló a todos fue la decoración refinada y atrevida, basada en flores de temporada que dejaban en el ambiente un olor espectacular, los tonos dorado, blanco y detalles rojos, creando una estética brillante y esplendorosa. Las paredes relucían cubiertas de paneles dorados y espejos grandes que reflejaban el resplandor del lugar.

El suelo estaba cubierto con alfombras de terciopelo blanco y rojo que recorría todo el espacio, creando una sensación de comodidad y elegancia, habían luces colgando de las paredes entrelazadas dando un aspecto mágico y encantador.

Los stands, contenían las exclusivas prendas y sobre ellos maniquíes con toques únicos de opulencia para lucir a los invitados. Lámparas de araña brillaban con luces tenues, sus reflejos jugaban con los artículos en exhibición y el brillo alrededor.

Un Dj. Se ocupaba de crear un ambiente atractivo y animado con música de Adele, los camareros se mantenían en ida y vuelta entregando copas llenas de champagne, Don Perignon para el brindis.

Por un segundo miré a mi alrededor y vi la recompensa de tanto esfuerzo y trabajo focalizado. Mi pequeña, pero amorosa familia a mi diestra al igual que mis queridos amigos, todos lucían hermosos con trajes y peinados elegantes. Ellos eran mi verdadera fortuna. Sin embargo allí me hacía falta la presencia del hombre que se atrevió a adueñarse de mi corazón y mis instintos carnales.

Ya todos preparados para el brindis, hubo una gran ovación cuando los invitados levantaron sus copas para honrar la inauguración. El sonido de estas chocando entre si, llenó la habitación mientras las risas y la alegría inundaban el espacio. Los invitados estaban entusiasmados y listos para la celebración.

TERCER ENCUENTRO. (LIBRO I)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora