POV: APRIL.
Forcé mis ojos hasta abrirlos, los sentía adoloridos e inflamados. El aire frío con aroma estéril a cloro, junto a un pitido constante me inundó, y percibí las mangueras conectadas a mis brazos.
Mi cuerpo luchaba agotado, como si acabara de correr un maratón. Mis manos se sentían pesadas y mi cabeza palpitaba con un incesante dolor, dolor que se deslizaba a través de mis venas, resonando como una campana, recordándome que algo muy malo sucedió.
Sam estaba allí recostado de la pared y con la mirada perdida hacia el techo. Tosí involuntariamente, con la garganta seca y adolorida. Él se acercó de forma apresurada. Sus ojos se abrieron con sorpresa, brillosos y bajo ellos las marcas recientes del sufrimiento, pero aún así me sonrió tenue tratando de mostrarme fuerza.
—¡Estás de vuelta! ¿Cómo te sientes? —preguntó bajo, sus palabras tenían un matiz de tristeza. Sentí que no podía contestar, no encontraba la fuerza en mis cuerdas vocales.
—Me duele... todo. —logré articular despacio como un susurro.
—Llamaré a la enfermera para que te coloquen algo… —mi vista era limitada, pero no fue impedimento para ver sus ojos cristalizarse.
—Espera… Sam. —intenté levantar mi mano pero no logré moverla y en su lugar sentí una punzada de dolor. —Nate… ¿Nate está… bien? ¿Dónde..?
—Calma, calma. Él está perfectamente. —aseguró, con sus fracciones marcadas por la preocupación, tocó mi mano con temor que intentó disimular. —Está con Mariam y Susan en el departamento de Ghail y también cuentan con seguridad. No te preocupes. —y a pesar del alivio que me recorrió, las lágrimas se me escaparon sin control, se hizo un silencio entre ambos que pesó. —Se acabó, April. Marcus fue abatido, luego de agredirte. Está muerto, nunca más volverá a lastimarte ni se acercará a Nate… yo… —se quebró. —Lo lamento tanto, lamento no haber estado una vez más, lamento verte así… lo siento tanto… —lloró amargamente.
¿Marcus? ¿Muerto? ¿De verdad? En mi mente comenzaban a formarse los recuerdos como si de una película de terror se tratase… mis manos aún con dolor viajaron instintivamente a mi vientre…
—¿Mi pequeñuelo… él... él está bien? —mis dedos se aferraron a las sabanas con fuerza y temor.
Lo supe.
Antes de siquiera hacer la pregunta, me tensé y lo supe. Sentí el vacío no solo en mi corazón sino también en mi cuerpo, y si el silencio anterior pesó, esté simplemente fue un silencio que me sepultó.
Mi hermano no podía verme a los ojos... mis lágrimas comenzaron a descender sin parar.
—¡No, no, no! Dime que no es cierto… Dime que está bien... Sam... ¡Dímelo!
—Lo siento, April… de veras lo siento.
Ese desgraciado estaba muerto, pero antes logró arrebatarme a mi pequeñuelo, a mi pequeño bebé que apenas comenzaba a formarse dentro de mí…
Donde se suponía que debía estar mi corazón; una tormenta arrasaba conmigo, destruyendome con cada latido y consumiéndo mis ganas de vivir... de seguir…
Era presa del dolor, me senté como pude y comencé a arrancarme las agujas y desconectarme de las maquinas, Sam se vino con rapidez sobre mi, intentando detenerme, pero solo quería huir del dolor, quería salir de allí, irme lejos donde ya no doliera.
—¡Basta, April, para, para! —me abrazó deteniendo cualquier movimiento. —Te harás daño, enana, por favor para... —mi cuerpo inmovilizado y tenso se dejó caer contra él y mi cabeza se hundió en su pecho.
ESTÁS LEYENDO
TERCER ENCUENTRO. (LIBRO I)
RomanceSumérgete en esta emocionante historia que te atrapará desde el primer capítulo con su intenso contenido lleno de romance, erotismo, secretos, inseguridades y mucha pasión. Acompaña a Ethan y April en la travesía que les espera para poder estar junt...
