Sumérgete en esta emocionante historia que te atrapará desde el primer capítulo con su intenso contenido lleno de romance, erotismo, secretos, inseguridades y mucha pasión.
Acompaña a Ethan y April en la travesía que les espera para poder estar junt...
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Mi parecido con el de una niña de ocho años cuando se aproximaba la mañana de navidad, era irreal.
La expectativa era tanta que terminaba irritada. Sabía que era tonto que un completo extraño me mantuviera con esa ansiedad, y más siendo el extraño más engreído sobre la faz de la tierra.
No lo negaría, un par de noches me hallé googleando su nombre, leyendo articulos, entrevistas y devorandomelo en cada foto que encontraba.
Era tan creído como intrigante con toda esa aura oscura que lo rodeaba y hacia que el aire se me escapara de golpe, aunque me resistiera, caía rendida en esos pozos sin fondo del azul más turbio y espeso que jamás vi.
¿Pero en que rayos estaba pensando? ¡Por Dios! ¿Qué sucedía conmigo?
Repito; era irreal.
Los días pasaron y con ellos la inquietud comenzó a diluirse. Sin embargo, la angustia gobernaba mi cuerpo cada vez que llegaba a un lugar, y esperaba que por arte de magia, él apareciera. Y así llegué a sentirme desilusionada cuando se cumplió un mes de nuestro último encuentro ¡No era posible que llevara la cuenta!
«Oh, sí que la llevas»
—¡Mamá, pero dijiste que iríamos al parque! —se quejaron en el asiento trasero, cruzando los brazos.
—Iremos, chaparrito, pero primero pasaremos a la boutique. Será rápido te lo prometo. —repuse intentando calmarlo.
—¿De verdad será rápido? —dudó achicando los ojos.
—Sí, solo un par de minutos y estaremos camino al parque, ¿de acuerdo? Quejosito
—De acuerdo, máá —aceptó estirando la última palabra en medio de un suspiro.
Llegamos al centro comercial donde tenía una boutique de ropa y accesorios de dama en sociedad con la mejor amiga y diseñadora, del mundo, mi Ghail.
Esa mañana recibí una llamada del dueño del centro comercial informándo que necesitaba reunirse de inmediato con los propietarios e inquilinos. Mi hermano solía encargarse de las reuniones y cosas por el estilo al llevar los temas administrativos, también nos colaboraba en una que otra tarea de vez en cuando. Pero se tomó el día, Ghail estaba de encargada, así que no me quedaba de otra que presentarme a la reunión.